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Vino, cerveza… y salud: no es ciencia, es marketing Alimentos, dietas y nutrientes
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El debate de los beneficios frente a los perjuicios sobre la salud en la ingesta de bebidas alcohólicas es un tema que genera mucha controversia mediática. Este post analizará las claves para entender cómo es posible que el mensaje sea más o menos complaciente o restrictivo.

Aunque en su día ya se trató el tema del consumo de alcohol y la salud en Saludabit, hoy el enfoque es diferente. Y es que, cada día y en diversos medios de comunicación, asistimos a la exaltación a través de la salud del consumo de ciertas bebidas alcohólicas, más en particular del vino y de la cerveza. Así, no es nada infrecuente que las noticias y los titulares de este tipo sean el punto de partida de enconados debates, tanto en las redes sociales como en la calle, entre quienes ponen en alza y justifican el consumo de este tipo de bebidas convertidas, poco menos, en el bálsamo de fierabrás y sus detractores. Entre los últimos, es necesario aclarar que la mayoría no es que estén en contra por sistema de este tipo de productos, simplemente se oponen a considerar cualquier tipo de bebida alcohólica como una llave para lograr la salud eterna. Y no, no se trata de una exageración. A través del constante bombardeo de retorcidos titulares hemos podido tomar conciencia de las alegaciones de salud más extemporáneas posibles que relacionan tanto al vino como a la cerveza con la mejora de casi cualquier enfermedad o condición de salud. Como digo los ejemplos se cuentan por decenas, en especial, cuando una misma “noticia” es replicada hasta el aburrimiento en infinidad de medios y se relaciona el consumo de estas bebidas con: la mejora de la salud cardiovascular, de la salud ósea, de la infertilidad, de la diabetes, del deseo sexual, del rendimiento deportivo, de la obesidad, de la caries, del riesgo de cáncer, de la fibromialgia… y así un larguísimo etcétera.

Las alegaciones de salud sobre las bebidas alcohólicas están prohibidas

Sobre la legalidad de poder o no hacer declaraciones de propiedades saludables en la publicidad, etiquetado y venta de las bebidas alcohólicas no merece la pena despeinarse demasiado ya que el texto legal que regula estas cuestiones es explícito y no deja margen para la duda. De esta forma el Reglamento (CE) nº 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos sostiene en su artículo 4, apartado 3, que en las bebidas con una graduación superior al 1,2 % en volumen de alcohol (más de 1,2 grados) no podrán figurar declaraciones de propiedades saludables, ni declaraciones nutricionales diferentes de las que se refieran a una reducción del contenido de alcohol o de energía. Es decir, no se puede mencionar, ni por asomo, los supuestos beneficios que algunos estudios han creído encontrar al respecto del consumo de esas bebidas alcohólicas y su efecto sobre la salud en cualquier sentido (ya sea cáncer, diabetes, osteoporosis, enfermedad cardiovascular, infertilidad, caries, etcétera). Ninguna. Este apartado es fácil de comprender si tomamos como ejemplo el de un producto que sí realiza alegaciones de propiedades saludables, como el caso del ínclito Actimel de Danone. En este producto se puede contrastar que tanto en su publicidad como en el etiquetado se menciona que el consumo del mismo “ayuda al normal funcionamiento de tu sistema inmunitario”, una práctica que aun suponiendo desde mi punto de vista un engaño tácito, cumple al menos con la legislación, al reunir todas las condiciones para poder hacer este tipo de alegaciones (el ya mencionado RE 1924/2006 y también el RE 432/2012). Pues bien, centrándonos en el tema de hoy, ninguna bebida alcohólica con más de 1,2 grados puede hacer este tipo de alegaciones. Esta es una razón, entre otras, por la que es imposible encontrar en las etiquetas o en las acciones publicitarias de vino o cerveza las alegaciones que sí se encuentran cada día en los periódicos y en Internet al respecto de los presuntos beneficios en la salud derivados de su consumo.

La razón de que las bebidas alcohólicas sean objeto de esta restricción radica en conocer las intenciones del legislador al dejar claro que el uso de alegaciones de propiedades saludables sin un adecuado control podría alentar a los consumidores a tomar decisiones de forma contraria a los conocimientos científicos y por tanto a las recomendaciones generales de salud. Y el alcohol es, a tenor de esos conocimientos y por encima de cualquier otra consideración, una sustancia teratogénica, neurotóxica, adictiva, inmunosupresora, perjudicial para el sistema cardiovascular, y cuyo consumo aumenta el riesgo de muerte.

La cuestión no es baladí y tiene importantes implicaciones. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó su documento de postura científica al respecto de poder hacer (o no) alegaciones de salud sobre el concepto “dieta mediterránea” y su respuesta fue negativa en base a dos ideas centrales. Por un lado, que dicho concepto estaba muy mal definido, que no había forma de identificar un único patrón dietético mediterráneo debido a sus diversas interpretaciones científicas y; por el otro —y esta es la madre del cordero— que al ser el consumo de vino un denominador común en el constructo dietético-mediterráneo, y que al tener esta bebida más de 1,2 grados de alcohol era imposible permitir hacer alegaciones de salud sobre la dieta mediterránea.

Los grupos de presión del vino y la cerveza en España

Pero estos pequeños inconvenientes legales no son obstáculo para una de las maquinarias más potentes dentro de la industria alimentaria, la Big Alcohol tal y como le gusta definir a la OMS a este sector. Y si esta industria es poderosa a escala global, ni que decir tiene de su poder en el panorama nacional.

Así, en la pasada década de los 90 se crearon dos instituciones, sendos grupos de presión, que representan cada una por su lado los intereses de ambos sectores, los del vino y los de la cerveza. Su fin último, más allá del buenismo y de la corrección política de sus estatutos, es poner en alza y presionar a los consumidores desde diversos frentes, entre los que destaca el rodear su actividad del oropel y el boato que para la ciudadanía tiene el “celofán científico”. De este modo, nacieron por un lado la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) y, por el otro, el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS). Para darnos cuentas de sus orígenes y del objeto de su representación basta con acudir a sus respectivas páginas web. En el caso de FIVIN, y al tratarse de una Fundación, su patronato está constituido por diversas firmas cuyo origen fundacional y objeto de negocio está centrado en la producción de bebidas alcohólicas (Bodegas Vega Sicília, S.A.; Codorniu, S.A.; Félix Solís Avantis; Freixenet, S.A.; González Byass, S.A.; Grupo Osborne, S.A.; Grupo Faustino; J. García Carrión, S.A.; Miguel Torres, S.A.; Pernod Ricard Winemakers Spain). Además, dentro de su página de “Patronato” se cita la presencia de decenas de Consejos Reguladores de diversos vinos, así como la de infinidad de bodegas.

Por su parte, el origen del Centro de Información Cerveza y Salud no difiere demasiado del anterior. En su página sobre “nosotros” se reconoce que el CICS está promovido por la Asociación de Cerveceros de España. Esta entidad promotora del CISC, en sus propias palabras, fue fundada por las compañías cerveceras: Mahou, San Miguel, Heineken España, Grupo Damm, Hijos de Rivera (para que nos entendamos, “Estrella Galicia”), Compañía Cervecera de Canarias y La Zaragozana; que producen en España las principales marcas y a las que se están sumando ya las nuevas compañías cerveceras distribuidas por todo el territorio nacional.

Es pocas palabras, tanto FIVIN como CICS nacen al abrigo de sendos consorcios del vino y la cerveza que, contando previamente con sus respectivas organizaciones asociativas, se plantean en un momento dado la creación de sendas plataformas “informativas” con una estrategia común: inundar los medios de comunicación con noticias “científicas” sobre los beneficios para la salud derivados del consumo de aquellos productos que son objeto de su negocio.

Si las alegaciones en la publicidad están prohibidas, hagamos “noticias”

Visto que legalmente no se puede publicitar ni incorporar en el etiquetado de vino y cerveza alegación alguna de salud, lo que queda y que quizá sea más útil para los fines perseguidos, es generar un cuerpo de “estudios científicos” que publicados (o no) en revistas indexadas sirva para generar notas de prensa que, una vez remitidas a las correspondientes agencias de noticias, sirvan para anegar con los complacientes titulares que estos grupos de presión persiguen en la prensa escrita y digital. Para ello, es preciso contar con un “Comité Científico” y dejar constancia de ello en sus respectivas webs. De hecho, tanto FIVIN como CICS hacen gala de sendos comités de este tipo nada más entrar en la página que sirve para autodescribirse. No será tampoco por casualidad que varias personas de dichos comités repiten presencia en uno y otro lado. Serán estas personas las que llegado el momento presten su voz e imagen para defender el consumo de estas bebidas en los correspondientes medios, en encuentros científicos (por ejemplo en los colegios de médicos) o en congresos de diversa índole. Resulta especialmente significativo que la aparición de estas personas en los medios de comunicación siempre esté caracterizada por la ausencia de su relación con los correspondientes comités científicos del FIVIN y CISIC. Por poner solo un par de ejemplos, una de las personas más activas en la promoción mediática del vino (o la cerveza) es el Dr. Ramón Estruch, persona que encabeza los comités científicos de ambas organizaciones de bebidas alcohólicas, pero que rara vez es mencionado como tal, sino como consultor del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona o miembro del Comité de Dirección del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) del Instituto de Salud Carlos III… véase este ejemplo. Atrás no se quedan la Dra. Rosa María Lamuela o el Dr. Jesús Román, entre otros muchos, que siendo miembros de los citados comités de FIVIN o CICS, callan su filiación con ellos a la hora de hacer su aparición en los medios.

Para que nos hagamos una idea, el proceso para generar un buen clima social sobre el consumo de vino y cerveza a través de la salud es el siguiente:

  • Los productores crean un grupo de presión con aspecto científico e independiente al que se le dota de sus correspondientes comités, y llegado el caso, con becas de investigación.
  • Se genera la correspondiente nota de prensa que se envía a las agencias o a los medios directamente y ya tenemos el titular complaciente. En muchas ocasiones, finamente tamizado por el amarillismo nutricional del que tanto gustan hacer gala a algunos medios.
  • Año tras año se vuelven a enviar notas de prensa basadas en los estudios ya publicados. La idea es inundar los medios constantemente con ese tipo de “noticias”, aunque años atrás ya se hubiera hecho lo mismo tomando de punto de partida un mismo estudio.

Seamos prácticos y reconozcamos que, además, el peligro de esta forma de obrar radica también en el fácil acceso que tienen los menores de edad a este tipo de información en los medios generalistas y que pueden, llegado el caso, iniciarse en el consumo de este tipo de bebidas con una sensación de complaciente tranquilidad. Recordemos al fin y al cabo las recomendaciones de la OMS a este respecto cuando señala lo complicado de orientar la mercadotecnia a consumidores adultos sin exponer al mismo tiempo a ella a cohortes de adolescentes que no tienen la edad mínima legal para beber alcohol. La exposición de niños y jóvenes a técnicas de marketing cautivadoras causa especial inquietud […]

El asunto de “los médicos dicen que una copita es saludable”

Nunca ha sido buena idea lo de tomar la parte por el todo, y es que eso de que los médicos, así en general, recomienden el consumo de alcohol (moderadamente) a través de la salud, es más falso que un euro de madera. De hecho, hay médicos que sí y hay médicos que no. Pero en este caso, también merece la pena hablar de “profesionales sanitarios” en vez de “médicos”… porque en todos los gremios sanitarios cuecen habas.

Supongo que en parte del personal de la OMS que se dedica a hacer recomendaciones sobre el consumo de alcohol habrá algún profesional sanitario. Pues bien, el parecer general de la OMS a este respecto es que jamás se debe hacer promoción de cualquier medida de cualquier bebida alcohólica aprovechando sus presuntos beneficios, ya que al hacerlo se pasa por encima de los muy conocidos riesgos o perjuicios que son netamente superiores a los supuestos beneficios. Pero tampoco la OMS es la única. Entre otros colectivos sanitarios merece la pena destacar:

  • La Asociación Americana del Corazón (AHA) quien afirma que “no es recomendable beber vino ni cualquier otra bebida alcohólica para conseguir los potenciales beneficios cardiovasculares”.
  • El Institute of Alcohol Studies que sostiene que “el alcohol aumenta el riesgo de enfermedad de forma geométrica a la dosis y sin que exista un efecto umbral”.
  • La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria en ningún caso, los profesionales sanitarios deben enfatizar públicamente las posibles ventajas del consumo moderado, porque es un mensaje equívoco, ambiguo y peligroso”.

Los peligros en la expresión “consumo moderado”

Lo cierto es que a día de hoy, tanto FIVIN como CICS enfatizan sus mensajes salutíferos poniendo el acento en aquello del consumo moderado o responsable. Pero resulta que tal y como sucedía con lo de la “dieta mediterránea” no hay ni un solo consenso científico a la hora de definir lo de “moderado”. Según países, podemos encontrar más de una decena de definiciones para cuantificar una ración estándar de bebidas alcohólicas (en base a su contenido alcohólico) y otras tantas para definir consumo “de riesgo” (por debajo del cual se consideraría moderado).

Nuestra legislación, en España, también se ha centrado en la obligatoriedad de incorporar en la publicidad de bebidas alcohólicas una leyenda llamando a la moderación y responsabilidad en su consumo. Eso está fenomenal, pero constituye un magnífico brindis al sol. Lo digo porque en las páginas del Ministerio de Sanidad se encuentra un documento muy esclarecedor al respecto del sinsentido implícito de recomendar moderación en el consumo de una sustancia de carácter adictivo. En él se afirma que el “consumo responsable” es un concepto que no existe ni en la OMS ni en ningún glosario o léxico reconocido por instituciones sanitarias, soliendo ser un término comodín usado por la industria para… ¿lavar su conciencia? Además de incidir en el absurdo de invitar al consumo responsable de sustancias adictivas, poniendo dicha capacidad a prueba en el ejercicio de la responsabilidad personal.

En resumen

Los únicos que ven beneficios en la salud a través del consumo de bebidas alcohólicas (como el vino y la cerveza) son aquellos que tienen en este tipo de productos destacados intereses comerciales.

Son ellos los que han ideado una estrategia para, no pudiendo usar las alegaciones en la publicidad directa, machacar el “conocimiento” popular a partir de la publicación de estudios subvencionados para promocionar sus productos. Estudios entre los que es imposible encontrar ninguno que ponga una nota disonante al respecto de sus beneficios.

Para ello se rodean de personas que —quien sabe si a cambio de algún tipo de contrapartida— se prestan al juego, que siempre son los mismos y que en la mayor parte de los casos ocultan su filiación con el organismo al que pertenecen.

A día de hoy, los profesionales que recomiendan abiertamente el consumo de bebidas alcohólicas utilizando la salud como ariete o bien están en el ajo o bien no están al corriente de lo que su profesión les exige: actualización.

La actual evidencia al respecto de los efectos poblacionales sobre la salud de las bebidas alcohólicas es francamente desoladora, como para que haya alguien que, en contra de esa evidencia, se esfuerce en convencernos de todo lo contrario.

Existe un viejo aforismo latino que sentencia In vino veritas (en el vino encontrarás la verdad) que a algunos les sirve para loar las virtudes de este caldo. Al parecer, no saben o desconocen que este aforismo hace referencia a la capacidad para “aflojar la lengua” en el camino hacia la melopea. Pero lo que de verdad parecen desconocer es el final de la sentencia que, es cierto, comienza con In vino veritas, pero acaba con In aqua sanitas (en el agua la salud).

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Comments

  1. La Cerveza esconde curas contra el cáncer, el Alzheimer y la impotencia masculina.
    La bebida predilecta de una gran parte de la humanidad esconde todo tipo de antídotos contra enfermedades graves. Eso, sí, siempre que se consuma con moderación, dice en un reportaje la revista “vida saludable”.
    Investigadores de la Universidad de Oregón demostraron que las altas propiedades estrogénicas del lúpulo de la cerveza, más potentes que las de la soja, puede hacer que se utilice en el futuro en lugar de la terapia hormonal sustitutiva. Relacionando ello con el riesgo de osteoporosis, algunos fitoestrógenos del lúpulo de la cerveza son especialmente activos para evitar las pérdidas óseas.
    Otros datos compilados en el portal Vida Saludable aseguran que, siempre en prudentes cantidades, ayuda a disminuir el riesgo de formación de cálculos renales y hepáticos.
    Existen investigaciones en la que se comprobaron las propiedades anti-cáncer de los componentes de la cerveza. El lúpulo (una planta trepadora de la familia de las cannabináceas que se cultiva principalmente para elaborar cerveza por su poder de amargor), por ejemplo, contiene flavonoides que inhiben ciertos tipos de cánceres en cultivos celulares.
    Asimismo un grupo de científicos japoneses estudió 27 diferentes tipo cervezas en todo el mundo y encontró que contenían potentes sustancias inhibidoras contra diversos carcinógenos producidos durante la cocción de los alimentos. También la cerveza muestra un efecto protector frente a la bacteria Helicobacter pylori, causante de muchos cánceres de estómago.
    Respecto al envejecimiento y deterioro mental también existen datos a favor del consumo moderado de cerveza. Algunos se deben a su efecto dilatador sanguíneo, sus propiedades diuréticas y su ayuda para mejorar el sueño.
    Al respecto, una investigación realizada en la Universidad de Indiana sobre 4000 parejas de hermanos varones gemelos descubrió que, entre ellos, los bebedores moderados de cerveza lograron mayores puntuaciones en las pruebas de capacidad mental que los no bebedores o los muy bebedores.
    Otro estudio realizado en Holanda arrojó como resultado que los bebedores moderados de cerveza tenían un menor riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer.
    El doctor Pavel Zemek, investigador del Centro Checo de Gerontología, descubrió en la cerveza un dato clave para los hombres: beber dos latas diarias retrasa la impotencia.
    Uno de los últimos descubrimientos acerca de las propiedades curativas de la cerveza fue publicado recientemente por la revista New England Journal of Medicine y asegura que disminuye el riesgo de ataques cardíacos.
    Sí, para felicidad de los adoradores de la “birra”, la investigación –realizada durante 12 años sobre 38.077 hombres- arrojó que quienes consumen un mínimo de cuatro cervezas (pequeñas) semanales tuvieron un 33% menos de posibilidades de sufrir paros cardíacos.
    En tanto, otra investigación realizada en la Universidad de Emory durante un período de 14 años que entre hombres y mujeres con una edad media de 74 años, dio como resultado que aquellos que bebían al menos una lata diaria tenían entre un 20 y 50% menos de riesgos de sufrir un infarto cardíaco.
    Según las explicaciones científicas, la ingesta moderada de cerveza incrementa los niveles de ácido fólico y de antioxidantes y disminuye los de colesterol y de fibrinógeno, todo lo cual favorece la salud cardiovascular.
    En el mismo campo de riesgos cardiovasculares, un trabajo norteamericano sobre mujeres posmenopáusicas encontró que el consumo de una lata de cerveza a diario disminuyó el colesterol malo y aumentó la concentración del colesterol bueno.
    Con tanto respaldo científico, qué mejor que disfrutar de una buena cerveza fría y asegurarle al cuerpo y el corazón larga vida

  2. El vino tinto previene el cáncer y la cerveza remedia contra la impotencia

    El consumo de un vaso de vino tinto al día puede prevenir varios tipo de cáncer, según un estudio científico publicado en Gran Bretaña, realizada por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela

    Según la investigación, publicada en la revista científica Thorax, un vaso de vino tinto por día podría prevenir en un 13 por ciento más la aparición de tumores malignos incurables, en comparación con aquellos que no toman esa bebida, consigna hoy un cable de la agencia ANSA.

    Para los científicos el secreto del vino tinto se encuentra en la presencia del “tannis”, que posee propiedades antioxidantes muy beneficiosas para el ser humano.

    Además, el vino tino posee el componente de resveratrol, que ayuda a revertir tumores malignos y alarga la vida, según los expertos españoles.

    El informe -realizado entre 1999 y 2000 a 132 pacientes con cánceres de pulmón y 187 personas con otros cánceres o tumores malignos- indicó que aquellos que beben vino rosado o blanco, no presentan diferencia alguna con los que prefieren no beber alcohol.

    Tampoco parece haber diferencia alguna en el desarrollo de cánceres para aquellos que beben vodka, whiksy u otras bebidas blancas.

    El informe advirtió sin embargo, que el consumo excesivo de vino tinto puede provocar cánceres de pulmón, debido a los efectos negativos de ciertas propiedades de esa bebida.

    Los pacientes estudiados en su mayoría en sus 60, fueron preguntados acerca de su dieta alimenticia, sus hábitos de fumar, ocupación y qué tipo y cantidad de bebidas consumen diariamente, incluido si beben vino tino, blanco o rosado.

    Refiriéndose al estudio, el profesor inglés Andrew Peacock de la Sociedad Toráxica Británica, afirmó que es “crucial conocer los beneficios del vino tinto”, que ayudan “a la prevención de cánceres como el de pulmón”.

    “Este nuevo hallazgo sugiere que el vino tinto, bebido con moderación, puede proteger contra cánceres de pulmón, el tipo de cáncer más reportado en Inglaterra”, indicó el experto.

    La Cerveza esconde curas contra el cáncer, el Alzheimer y la impotencia masculina.

    La bebida predilecta de una gran parte de la humanidad esconde todo tipo de antídotos contra enfermedades graves. Eso, sí, siempre que se consuma con moderación, dice en un reportaje la revista “vida saludable”.

    Investigadores de la Universidad de Oregón demostraron que las altas propiedades estrogénicas del lúpulo de la cerveza, más potentes que las de la soja, puede hacer que se utilice en el futuro en lugar de la terapia hormonal sustitutiva. Relacionando ello con el riesgo de osteoporosis, algunos fitoestrógenos del lúpulo de la cerveza son especialmente activos para evitar las pérdidas óseas.

    Otros datos compilados en el portal Vida Saludable aseguran que, siempre en prudentes cantidades, ayuda a disminuir el riesgo de formación de cálculos renales y hepáticos.

    Existen investigaciones en la que se comprobaron las propiedades anti-cáncer de los componentes de la cerveza. El lúpulo (una planta trepadora de la familia de las cannabináceas que se cultiva principalmente para elaborar cerveza por su poder de amargor), por ejemplo, contiene flavonoides que inhiben ciertos tipos de cánceres en cultivos celulares.

    Asimismo un grupo de científicos japoneses estudió 27 diferentes tipo cervezas en todo el mundo y encontró que contenían potentes sustancias inhibidoras contra diversos carcinógenos producidos durante la cocción de los alimentos. También la cerveza muestra un efecto protector frente a la bacteria Helicobacter pylori, causante de muchos cánceres de estómago.

    Respecto al envejecimiento y deterioro mental también existen datos a favor del consumo moderado de cerveza. Algunos se deben a su efecto dilatador sanguíneo, sus propiedades diuréticas y su ayuda para mejorar el sueño.

    Al respecto, una investigación realizada en la Universidad de Indiana sobre 4000 parejas de hermanos varones gemelos descubrió que, entre ellos, los bebedores moderados de cerveza lograron mayores puntuaciones en las pruebas de capacidad mental que los no bebedores o los muy bebedores.

    Otro estudio realizado en Holanda arrojó como resultado que los bebedores moderados de cerveza tenían un menor riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer.

    El doctor Pavel Zemek, investigador del Centro Checo de Gerontología, descubrió en la cerveza un dato clave para los hombres: beber dos latas diarias retrasa la impotencia.

    Uno de los últimos descubrimientos acerca de las propiedades curativas de la cerveza fue publicado recientemente por la revista New England Journal of Medicine y asegura que disminuye el riesgo de ataques cardíacos.

    Sí, para felicidad de los adoradores de la “birra”, la investigación –realizada durante 12 años sobre 38.077 hombres- arrojó que quienes consumen un mínimo de cuatro cervezas (pequeñas) semanales tuvieron un 33% menos de posibilidades de sufrir paros cardíacos.

    En tanto, otra investigación realizada en la Universidad de Emory durante un período de 14 años que entre hombres y mujeres con una edad media de 74 años, dio como resultado que aquellos que bebían al menos una lata diaria tenían entre un 20 y 50% menos de riesgos de sufrir un infarto cardíaco.

    Según las explicaciones científicas, la ingesta moderada de cerveza incrementa los niveles de ácido fólico y de antioxidantes y disminuye los de colesterol y de fibrinógeno, todo lo cual favorece la salud cardiovascular.

    En el mismo campo de riesgos cardiovasculares, un trabajo norteamericano sobre mujeres posmenopáusicas encontró que el consumo de una lata de cerveza a diario disminuyó el colesterol malo y aumentó la concentración del colesterol bueno.

    Con tanto respaldo científico, qué mejor que disfrutar de una buena cerveza fría y asegurarle al cuerpo y el corazón larga vida

  3. toima, opara que te enteres..siempre con moderacon:
    El vino tinto previene el cáncer y la cerveza remedia contra la impotencia

    El consumo de un vaso de vino tinto al día puede prevenir varios tipo de cáncer, según un estudio científico publicado en Gran Bretaña, realizada por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela

    Según la investigación, publicada en la revista científica Thorax, un vaso de vino tinto por día podría prevenir en un 13 por ciento más la aparición de tumores malignos incurables, en comparación con aquellos que no toman esa bebida, consigna hoy un cable de la agencia ANSA.

    Para los científicos el secreto del vino tinto se encuentra en la presencia del “tannis”, que posee propiedades antioxidantes muy beneficiosas para el ser humano.

    Además, el vino tino posee el componente de resveratrol, que ayuda a revertir tumores malignos y alarga la vida, según los expertos españoles.

    El informe -realizado entre 1999 y 2000 a 132 pacientes con cánceres de pulmón y 187 personas con otros cánceres o tumores malignos- indicó que aquellos que beben vino rosado o blanco, no presentan diferencia alguna con los que prefieren no beber alcohol.

    Tampoco parece haber diferencia alguna en el desarrollo de cánceres para aquellos que beben vodka, whiksy u otras bebidas blancas.

    El informe advirtió sin embargo, que el consumo excesivo de vino tinto puede provocar cánceres de pulmón, debido a los efectos negativos de ciertas propiedades de esa bebida.

    Los pacientes estudiados en su mayoría en sus 60, fueron preguntados acerca de su dieta alimenticia, sus hábitos de fumar, ocupación y qué tipo y cantidad de bebidas consumen diariamente, incluido si beben vino tino, blanco o rosado.

    Refiriéndose al estudio, el profesor inglés Andrew Peacock de la Sociedad Toráxica Británica, afirmó que es “crucial conocer los beneficios del vino tinto”, que ayudan “a la prevención de cánceres como el de pulmón”.

    “Este nuevo hallazgo sugiere que el vino tinto, bebido con moderación, puede proteger contra cánceres de pulmón, el tipo de cáncer más reportado en Inglaterra”, indicó el experto.

    La Cerveza esconde curas contra el cáncer, el Alzheimer y la impotencia masculina.

    La bebida predilecta de una gran parte de la humanidad esconde todo tipo de antídotos contra enfermedades graves. Eso, sí, siempre que se consuma con moderación, dice en un reportaje la revista “vida saludable”.

    Investigadores de la Universidad de Oregón demostraron que las altas propiedades estrogénicas del lúpulo de la cerveza, más potentes que las de la soja, puede hacer que se utilice en el futuro en lugar de la terapia hormonal sustitutiva. Relacionando ello con el riesgo de osteoporosis, algunos fitoestrógenos del lúpulo de la cerveza son especialmente activos para evitar las pérdidas óseas.

    Otros datos compilados en el portal Vida Saludable aseguran que, siempre en prudentes cantidades, ayuda a disminuir el riesgo de formación de cálculos renales y hepáticos.

    Existen investigaciones en la que se comprobaron las propiedades anti-cáncer de los componentes de la cerveza. El lúpulo (una planta trepadora de la familia de las cannabináceas que se cultiva principalmente para elaborar cerveza por su poder de amargor), por ejemplo, contiene flavonoides que inhiben ciertos tipos de cánceres en cultivos celulares.

    Asimismo un grupo de científicos japoneses estudió 27 diferentes tipo cervezas en todo el mundo y encontró que contenían potentes sustancias inhibidoras contra diversos carcinógenos producidos durante la cocción de los alimentos. También la cerveza muestra un efecto protector frente a la bacteria Helicobacter pylori, causante de muchos cánceres de estómago.

    Respecto al envejecimiento y deterioro mental también existen datos a favor del consumo moderado de cerveza. Algunos se deben a su efecto dilatador sanguíneo, sus propiedades diuréticas y su ayuda para mejorar el sueño.

    Al respecto, una investigación realizada en la Universidad de Indiana sobre 4000 parejas de hermanos varones gemelos descubrió que, entre ellos, los bebedores moderados de cerveza lograron mayores puntuaciones en las pruebas de capacidad mental que los no bebedores o los muy bebedores.

    Otro estudio realizado en Holanda arrojó como resultado que los bebedores moderados de cerveza tenían un menor riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer.

    El doctor Pavel Zemek, investigador del Centro Checo de Gerontología, descubrió en la cerveza un dato clave para los hombres: beber dos latas diarias retrasa la impotencia.

    Uno de los últimos descubrimientos acerca de las propiedades curativas de la cerveza fue publicado recientemente por la revista New England Journal of Medicine y asegura que disminuye el riesgo de ataques cardíacos.

    Sí, para felicidad de los adoradores de la “birra”, la investigación –realizada durante 12 años sobre 38.077 hombres- arrojó que quienes consumen un mínimo de cuatro cervezas (pequeñas) semanales tuvieron un 33% menos de posibilidades de sufrir paros cardíacos.

    En tanto, otra investigación realizada en la Universidad de Emory durante un período de 14 años que entre hombres y mujeres con una edad media de 74 años, dio como resultado que aquellos que bebían al menos una lata diaria tenían entre un 20 y 50% menos de riesgos de sufrir un infarto cardíaco.

    Según las explicaciones científicas, la ingesta moderada de cerveza incrementa los niveles de ácido fólico y de antioxidantes y disminuye los de colesterol y de fibrinógeno, todo lo cual favorece la salud cardiovascular.

    En el mismo campo de riesgos cardiovasculares, un trabajo norteamericano sobre mujeres posmenopáusicas encontró que el consumo de una lata de cerveza a diario disminuyó el colesterol malo y aumentó la concentración del colesterol bueno.

    Con tanto respaldo científico, qué mejor que disfrutar de una buena cerveza fría y asegurarle al cuerpo y el corazón larga vida

  4. Pänchito86 Says: marzo 31, 2017 at 6:04 am

    Usted manipula mezclando los resultados de los estudios científicos con la evidencia de que es alcohol y la difusa definición del consumo responsable.

    Este artículo puede ser perfecramente adaptado a otros productos como la miel o el cacao en polvo, puesto que EVIDENTEMENTE y en un modelo económico capitalista, el que invierte dinero en estudios para vender más su prodicto es el que quiere promocionarlo. Y para la miel no recomiendan un consumo responsable aunque si te bebes un litro entero de miel o 500gr de cacao en polvo es, probablemente, más nocivo que la misma cantidad de alcohol fermentado.

  5. Genial artículo!
    A modo de curiosidad: estando embarazada de 8m me recomendaron beber cava porque ayudaba con el parto (lo “adelantaba” y ayudaba con el dolor) y como madre lactante me han recomendado muchísimas veces beber cerveza, ya que ayuda a augmentar la producción de leche. Obviamente consejos que ni se me ocurrió seguir!
    El mensaje de que “el alcohol es bueno” y el “por una copita no pasa nada” ha calado demasiado hondo…y hay veces que el no probar ni siquiera una gota parece que a algunos les da derecho a q te traten de ignorante como mínimo.

    Guardo en bookmarks!
    Gracias!

  6. Sin duda, todo lo expuesto me parece correcto y digno de remarcar. Ninguna sustancia tóxica
    puede ser beneficiosa para la salud.

    Ahora bien, gran parte de la humanidad y me refiero con este término a cualquier cultura en cualquier tiempo, han agradecido la ayuda que proporciona el alcohol (u otras sustancias tóxicas) para la mejora de sus interacciones sociales etc …; esto unido al hecho cada vez mas remarcable y demostrado que el bienestar mental de las personas contribuye de manera importante en su salud física hace de el “moderado consumo” de estas sustancias un hecho que debería ser sujeto de profundos estudios psicológicos-sociológicos, para determinar hasta que punto puede ser beneficioso para las personas y/o el conjunto de las sociedades.

    Poca literatura al respecto hay,

  7. Muy de acuerdo con todo el artículo, pero hay algo que me desconcierta. En el primer enlace, que lleva a ¿Cuánto alcohol puedo beber?, se habla de los efectos beneficiosos a nivel cardiovascular con un consumo moderado, que en hombres sería de una cerveza y una copa de vino diaria.
    Entonces: ¿en qué quedamos?

    Saludos

    • Juan Revenga Says: marzo 29, 2017 at 10:56 pm

      Hola Genci, gracias por tu comentario,

      Efectivamente se puede encontrar alguna disonancia en el enfoque entre aquel artículo y el actual, la justificación es que no he querido dejar de hacer constar que en esta plataforma ya se ha abordado esta temática y que puede haber distintos enfoques sobre la misma. La mejor forma de explicarlo es contrastar que los autores no son los mismos y que en esto de la “ciencia” las interpretaciones pueden ser diversas… aunque esto no nos deje más tranquilos de lo que estábamos al respecto de hacer una cosa u otra. Como siempre apelo al espíritu crítico que cada uno de nosotros, algo nunca deberíamos dejar de poner en práctica.

      Un cordial saludo!

  8. Francisco Javier Santos Arévalo Says: marzo 29, 2017 at 11:01 am

    Magnífico Juan, como siempre. Aunque a día de hoy todavía parece una lucha perdida, cada paso, cada artículo mostrando la verdad del asunto es un logro.

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