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Inseguridad Bienestar, equilibrio y salud mental
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El sentimiento de inseguridad nos impide llevar a cabo proyectos o acciones importantes, o nos provoca un excesivo estrés a la hora de realizarlos. En cualquier caso, suele ir asociado con sentimientos negativos de tristeza, arrepentimiento o mediocridad.

Todos nos hemos sentido inseguros alguna vez. Eso es normal. El problema surge cuando la inseguridad es una constante que condiciona nuestras vidas.

Qué es la inseguridad

Se trata de una emoción negativa que se relaciona con sentimientos de inferioridad, no sentirse amado, dudas sobre uno mismo y miedo a la crítica.

Por debajo de esta desconfianza suele haber siempre un miedo. Podemos temer no ser lo suficientemente buenos, no conseguir suficientes cosas, estar solos, etc. Sin embargo, con el fin de no enfrentarnos a esos miedos, somos capaces de controlar las circunstancias más superfluas, creando así un sentimiento de seguridad ficticio y poco consistente. De este modo, para mantener las cosas tal y como están, buscamos la aprobación de los demás. Pero poniendo nuestra seguridad en manos de factores externos, avivamos el sentimiento de inseguridad interno.

Causas de inseguridad

El tipo de relación que establecemos con el mundo cuando nos desarrollamos como personas es fundamental. Aquí influyen muchos factores como la educación , el carácter, la relación con nuestros padres, etc.

Las expectativas irreales sobre uno mismo pueden desembocar en falta de confianza. Esto se relaciona directamente con la dependencia de las opiniones de los demás. Se provoca así un diálogo interno negativo que incide aún más en el sentimiento de inseguridad y en el debilitamiento de la autoestima.

Otra causa es la falta de asertividad comunicativa. Si no se es capaz de expresar las necesidades propias y defenderse a sí mismo, aparecerán sentimientos de rabia y resentimiento, lo que también dará pie a un diálogo interno negativo.

Finalmente, las experiencias negativas del pasado, como haber sido criticado o ignorado,  o la tendencia al perfeccionismo, también pueden ser causas de inseguridad.

Cómo vencer la inseguridad

Enfrentarnos a nuestros miedos

Si confiamos más en nosotros mismos y nos enfrentamos a nuestros miedos estaremos dando el primer paso para luchar contra la inseguridad.

La inseguridad y la ausencia de fe nos pueden llevar a evitar la situación que las provoca. Esta inacción nos lleva a sentir cobardía, arrepentimiento e incluso tristeza, sentimientos que alimentan a su vez el miedo y la desconfianza.

Para salir de este círculo que se retroalimenta la clave está en la acción. Cuando actuamos frente a una situación que nos produce inseguridad y miedo, la confianza en nosotros mismos crece, nos sentimos valientes, capaces y con fuerza para seguir enfrentándonos a ese y a otros retos. Cada vez que elegimos el riesgo, nuestra confianza en nosotros mismos aumenta, nuestra autoestima se refuerza.

No es el éxito lo que nos da confianza, sino el saber que no nos quedaremos paralizados ante los posibles cambios que puedan acontecer.

Disminuir las necesidades materiales

En ocasiones, ponemos nuestra autoestima a expensas de las cosas materiales que somos capaces de conseguir o acumular. Sin embargo, lo que nos hace libres de todo lo material no es el poseerlo, sino el conocimiento de que no lo necesitamos, aunque eso no quita para que en ocasiones disfrutemos de ello.

Mantener la mente activa y abierta al cambio

Con la hiperespecialización a la que estamos sometidos, sobre todo en el ámbito profesional, se tiende a cerrar la mente a muchas cosas. De esta forma, cuando entramos en contacto con un nuevo ámbito o tenemos que conocer algo nuevo, tendemos a rechazarlo y a resistirnos a ello. No nos vemos capaces de aprender nuevas cosas (o no al mismo nivel en el que lo hicimos tiempo atrás) y representa un reto que nos incomoda y que rehuimos.

Sin embargo, cuando nuestro fin no es la perfección y mantenemos la mente activa y la curiosidad viva, el aprendizaje continuo nos llevará a adaptarnos a cualquier circunstancia. Cuando confiamos en nuestra capacidad de aprender es mucho más fácil adaptarse y aceptar cualquier situación nueva que acontezca en nuestro entorno.

Ser siempre uno mismo

Cuando pretendemos ser alguien que no somos nos ponemos en una posición delicada. Estamos supeditados al miedo de que alguien “descubra cómo somos en realidad”. De ahí la importancia de mostrarnos con naturalidad y aceptarnos tal y como somos, con nuestras fortalezas y debilidades.

A veces nuestra inseguridad está tan arraigada que no nos vemos capaces de vencerla por nosotros mismos. En ese momento, siempre podemos recurrir a la ayuda de un psicólogo.

 

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