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Knee Joints of an Adolescent via X-Ray Actividad física y deporte
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El ejercicio físico es un ingrediente esencial dentro de un estilo de vida saludable. Pero es necesario adaptar la actividad a nuestras características y condiciones para obtener el máximo beneficio y evitar las lesiones.

Una de las zonas anatómicas más delicadas desde la perspectiva del rendimiento deportivo son las articulaciones y, dentro de estas, la rodilla. La práctica de deportes como el running en superficies duras o de otros deportes que, exponen a las rodillas a un sobresfuerzo, pueden determinar la aparición de problemas y lesiones deportivas.

Lesión de rodilla: condropatía rotuliana

Es uno de los trastornos que se encuadran dentro de las diversas afecciones de ‘la rodilla del corredor’. Se trata de una lesión del cartílago rotuliano, cuyo fin es el de procurar un mejor deslizamiento de la rótula con respecto al fémur. La singularidad de los cartílagos radica en que se trata de un tipo de tejido que no posee riego sanguíneo y no se regenera por sí solo.

Este tipo de lesiones se producen sobre todo en deportistas a partir de los 30 años de edad. Sus causas pueden ser diversas como traumatismos, inestabilidad de la rótula, desalineación de la rodilla, debilidad muscular, etc.

 

Diagnóstico y tratamiento

Existen 4 grados diferentes de lesión, en función de la extensión de cartílago afectado y la severidad de la misma: reblandecimiento del cartílago (I); fisuras superficiales (II); fisuras profundas (III) y pérdida total del espesor del cartílago (IV).

La manifestación de esta lesión se produce en forma de dolor intenso, punzante y molesto en la parte delantera de la rodilla, que se acentúa al terminar un entrenamiento. No siempre se relaciona el grado de lesión con el dolor que provoca. Se pueden encontrar casos asintomáticos en lesiones muy avanzadas. En estos casos, el diagnóstico definitivo se realiza por medio de artroscopia.

El tratamiento dependerá de los factores desencadenantes de la lesión (desalineación de la rodilla, meniscopatía, etc.).

Un enfoque conservador contempla la rehabilitación de la fuerza y el equilibrio entre los diferentes grupos musculares que actúan sobre la rodilla. Lo ideal es contar con un servicio de fisioterapia.

Cuando el enfoque conservador no sea suficiente se recurrirá a la cirugía mediante artroscopia.

En cualquier caso, ante la diversidad de escenarios diferentes y grados de afectación que la lesión puede provocar, es esencial consultar con un profesional de la salud o un especialista en medicina deportiva.

Prevención: fortalecimiento muscular

Para fortalecer y potenciar el cuádriceps y los grupos musculares de la pierna se puede utilizar una tabla de ejercicios que combine el equilibrio, la fuerza y la coordinación. Los ejercicios deberán trabajar el vasto interno, para corregir la alineación y dar estabilidad a la rótula. Las sentadillas pueden ser ejercicios adecuados que respondan a estas necesidades específicas. En este sentido, el fortalecimiento muscular será más eficaz si se siguen las indicaciones de un fisioterapeuta o un asesor deportivo.

Si sales de una lesión, vale la pena realizar una buena rehabilitación para poder volver a disfrutar del deporte. Con Saludabit, ¡que nada te pare!

 


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