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woman applying eyedroppes, close up Medicamentos
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Las lágrimas artificiales son la primera línea de tratamiento para controlar los síntomas del ojo seco.

Es importante tener presente que no constituyen un tratamiento curativo del síndrome de ojo seco, sino tan sólo sintomático. Las lágrimas artificiales reemplazan la falta de contenido acuoso produciendo un efecto humectante y lubricante. No obstante, a pesar de su nombre, las lágrimas artificiales no son como las lágrimas naturales, ya que no contienen el resto de componentes presentes en estas (proteínas, electrolitos, enzimas, etc.).

Tipos de lágrimas artificiales

Existen dos tipos de lágrimas artificiales: los colirios y los geles o pomadas. No existen diferencias entre ellas en cuanto a la eficacia, pero sí en cuanto a su tiempo de permanencia y viscosidad. Los geles y pomadas -de mayor viscosidad- presentan un mayor tiempo de permanencia en el ojo frente a los colirios. Sin embargo, esto puede interferir con la visión del paciente, por ejemplo, durante las horas de trabajo. Por eso, a veces es necesario usar una combinación de presentaciones: más viscosas para usar por las noches antes de acostarse y colirios para usar durante el día.

Financiación de las lágrimas artificiales

Las lágrimas artificiales fueron excluidas de la financiación del Sistema Nacional de Salud en septiembre del 2012, excepto para las personas con síndrome de Sjögren, que es una enfermedad autoinmune donde el propio sistema inmune ataca a las glándulas secretoras externas del organismo, especialmente, a la glándula lagrimal y a la glándula salivar, produciéndose una situación característica de sequedad en los ojos y en la boca.

Mejor sin conservantes

En caso de uso frecuente (más de 4-6 veces al día) se recomienda usar colirios sin conservantes. Esto es debido a que los conservantes, como el cloruro de benzalconio, pueden empeorar el síndrome del ojo seco, ya que contribuyen a una mayor pérdida de agua del ojo.

Las preparaciones sin conservantes vienen en presentaciones monodosis de un único uso. De este modo, el contenido que no se haya usado debe ser desechado. Esta forma de presentación hace que estas preparaciones sean más caras, ya que un frasco de colirio de unos 10 ml puede durar, aproximadamente, entre 35 y 55 días (dependiendo si nos echamos 6 o 4 gotas al día, respectivamente). Por otro lado, la presentación en monodosis de 30 unidades nos durará entre 5 y 7 días, respetivamente, dependiendo también de la frecuencia de uso.

Otros cuidados

Además del uso de lágrimas artificiales, existen otras medidas para mejorar los síntomas del ojo seco, como por ejemplo parpadear con frecuencia, especialmente, cuando se está leyendo o usando el ordenador. Otros consejos son dirigir la mirada hacia abajo con respecto al monitor, evitar la exposición prolongada a ambientes secos (aire acondicionado o calefacción) y considerar el uso de humidificadores en caso de ambientes muy secos. Finalmente, evitar la exposición al humo, a los ambientes muy contaminados y a las corrientes de aire, pueden ser medidas que contribuyan a disipar los síntomas que acompañan al síndrome del ojo seco.

En cualquier caso, en cuestiones de lágrimas, resuelve tus dudas acudiendo a la consulta de oftalmología o preguntándole a tu oftalmólogo de confianza.

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