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Comer es un placer. Pero además, es esencial para el desarrollo y mantenimiento de nuestro organismo. Necesitamos los nutrientes contenidos en los alimentos para mantener todos los tejidos y funciones corporales.

Durante los primeros seis meses de vida, toda la energía y los nutrientes los obtenemos a partir de un único alimento: la leche materna (o sucedáneos).

Pero, ¿qué pasa si nuestro cuerpo, por medio del sistema inmunitario, reacciona ante uno de esos nutrientes o sustancias presentes en un alimento como si fuera un agente infeccioso? Entonces, aparece lo que se conoce como alergia alimentaria.

La alergia alimentaria es un problema de salud cada vez más frecuente. Afecta más a los niños que a los adultos. Y es que los niños, durante los primeros meses de vida, son más vulnerables: su mucosa intestinal, que es la barrera natural para los alérgenos, no está madura, ni tampoco su sistema inmunitario. La alergia puede ser transitoria o definitiva.

Las causas de esta activación anómala del sistema inmunitario no están del todo claras, aunque existe un importante componente genético. Se estima que una de cada cinco personas está predispuesta a desarrollar sensibilidad a ciertas sustancias.

Por otro lado, las mejoras en las condiciones higiénicas, junto con las mejoras en las medidas de salud pública, han reducido la incidencia de infecciones y por lo tanto, el sistema inmunitario “no tiene en qué ocuparse” y reacciona indebidamente ante sustancias presentes en los alimentos, a priori inocuas.

En Europa, la prevalencia de alergia a alimentos en niños se sitúa cercana al 3 %, si bien, según algunas estimaciones, esta tasa puede ser mayor.

Los alimentos y productos que pueden estar implicados son muy numerosos (más de 70) y el grado de reacción es muy variable.

Alergia o intolerancia

Las dos pueden ocasionar síntomas parecidos (dolores abdominales, diarrea, nauseas, eczema, urticaria, asma, etc.). Sin embargo, los mecanismos que intervienen en cada una de ellas son distintos.

La alergia se produce cuando el sistema inmune comienza a fabricar anticuerpos contra sustancias o nutrientes presentes en los alimentos, a priori inofensivas. El anticuerpo de las alergias es la inmunoglobulina E (IgE). En el primer contacto con el alérgeno solo se produce una sensibilización para, en posteriores contactos, producirse el ataque.

Los síntomas aparecen en las dos horas siguientes a la ingestión del alimento y su gravedad varía en función de la cantidad de alimento ingerido, la sensibilidad de la persona y la concurrencia de otros factores como padecer asma, consumo de medicamentos, etc.

En cuanto a la intolerancia alimentaria, quien la padece no puede metabolizar adecuadamente un alimento y presenta síntomas digestivos tras su ingestión, sin que intervenga el sistema inmunitario. Los síntomas, habitualmente diarrea y dolor abdominal, suelen aparecer más lentamente. En la intolerancia se pueden llegar a consumir pequeñas cantidades de alimento sin experimentar síntomas.

Las dos causas más comunes de intolerancia son la lactosa de la leche y el gluten, presente en el trigo y otros cereales.

Etiquetado de los alimentos

Hay que leer siempre los ingredientes de los alimentos teniendo en cuenta las sustancias a las que se es alérgico. También hay que tener presente los alimentos en los que la sustancia alergénica puede estar presente de manera oculta.

En la UE se exige que los fabricantes alerten sobre la presencia de trazas de los siguientes alimentos: leche, huevo, gluten, pescado, marisco, frutos secos, soja, mostaza, sésamo, altramuces y apio.

Diagnóstico y tratamiento

Son múltiples los síntomas que pueden aparecer cuando se padece una alergia alimentaria, lo cual hace complicado el diagnóstico.

Ante cualquier duda, lo mejor es acudir a la consulta del pediatra. Si este sospecha de la presencia de alguna alergia, remitirá al niño al especialista de las alergias, es decir, al alergólogo.

Las pruebas diagnósticas más utilizadas son las pruebas cutáneas, en las que se deposita una pequeña cantidad de un extracto alergénico alimentario en un punto de la piel donde se realiza una pequeña punción.

Una vez diagnosticada la alergia, el tratamiento consiste en la exclusión de la dieta de la sustancia (o sustancias) que la provocan.

Otras estrategias terapéuticas que se están investigando incluyen la desensibilización o inmunoterapia oral, en la que se administra al niño cantidades crecientes del alimento al que es alérgico durante un periodo de tiempo prolongado.

Otras investigaciones se centran en fármacos que incluyen una anti-IgE, para bloquear la acción del anticuerpo que provoca la reacción alérgica.

Precaución en la cocina

Hay que evitar que el niño con alergia acceda a la sustancia que le provoca la alergia, aunque sea en cantidades pequeñas.

En este sentido, será preciso cocinar primero su comida para evitar las contaminaciones. El simple hecho de utilizar la misma sartén o utensilios de cocina puede desencadenar una reacción.

Casos graves

Las reacciones a alimentos son responsables de hasta el 50% de las anafilaxias, reacciones alérgicas muy graves que pueden llegar a poner en riesgo la vida. Los alimentos implicados con mayor frecuencia son el huevo, la leche, la fruta, los frutos secos y el pescado.

La adrenalina es el tratamiento de primera elección en un caso de reacción alérgica grave. En estos casos, hay que tener siempre la medicación a mano.

Prevención de la alergia alimentaria

La introducción de alimentos es clave a la hora de prevenir posibles alergias en niños de corta edad.

La lactancia materna ha mostrado ser un elemento de prevención importante de las alergias. Lo ideal sería mantenerla hasta el medio año de vida y no introducir ningún otro tipo de alimento hasta entonces.

Introducción de alimentos en la alimentación infantil

Tras alimentar al niño a través de lactancia materna hasta los 6 meses de edad, se pueden empezar a introducir el resto de alimentos, de uno en uno y en poca cantidad (a un ritmo de uno por semana).

Se debe comenzar con la introducción de frutas y verduras (primero cocidas) evitando las frutas exóticas.

Esperar hasta el año de edad para introducir cereales con gluten.

No forzar al niño si rechaza un alimento.

Alimentos más alergénicos

Los alimentos que más alergias alimentarias provocan son:

A la hora de excluir estos alimentos de la dieta, habrá que contemplar todos aquellos alimentos que incluyen componentes lácteos, del huevo, de los cereales o de frutos secos. Estos ingredientes están muy extendidos, por lo que esta tarea no se antoja sencilla.

 


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