Candidiasis vaginal

La candidiasis vulvovaginal o candidiasis vaginal es una infección de la vulva y de la vagina causada por un hongo. Se trata de la segunda causa más frecuente de vaginitis.

Por su parte, se denomina vaginitis a cualquier proceso inflamatorio de la mucosa vaginal y que suele ir acompañado de un aumento en la secreción vaginal, como por ejemplo en el caso de la candidiasis vaginal.

Salud

Frecuencia de la candidiasis vaginal

Aproximadamente, el 75% de las mujeres sufrirán un episodio de candidiasis en algún momento de su vida. Y muchas sufrirán ataques recurrentes.

Aunque se trata fácilmente, puede llegar a ser muy molesta y desagradable para las mujeres que la padecen.

Agente responsable de la candidiasis vaginal

Candida es un tipo de hongo que se encuentra de forma habitual en la flora vaginal y que en condiciones normales no causa ningún problema. Pero por causas mayormente desconocidas, Candida pasa de ser un organismo comensal, es decir, que vive en nuestro organismo sin causar ningún problema, a ser un organismo patógeno, produciendo candidiasis vaginal.

Aunque no se conoce muy bien cuál es el mecanismo por el que esto sucede, sí se sabe que existen factores que pueden favorecer el desarrollo de candidiasis vulvovaginal: elevados niveles de glucemia en pacientes diabéticas, el uso reciente de antibióticos, niveles elevados de estrógenos, uso de anticonceptivos, sufrir inmunodepresión y la actividad sexual.  

Dentro del género de hongos Candida hay varias especies. La más frecuente y de mayor relevancia clínica es  Candida albicans, que es el agente responsable del 92% de los casos de candidiasis vaginal. En menos del 10% de todos los casos de infección vaginal por hongos nos encontramos con un agente responsable diferente a Candida albicans. Puede tratarse de otra especie de Candida o incluso podemos encontrarnos que el hongo responsable ni siquiera es del género Candida.

Síntomas de la candidiasis vaginal

Los síntomas típicos son: irritación, picor o prurito, ardor, enrojecimiento, molestias durante la penetración, molestias al orinar y secreción de flujo vaginal. El flujo vaginal que se produce cuando se padece candidiasis vaginal tiene unas características particulares que permite diferenciarlo de otras infecciones, ya que es inodoro (no tiene olor), es de color blanco y presenta un aspecto grumoso como de leche cortada o requesón.

Y aunque el picor y la inflamación son típicos de la candidiasis vaginal, esto no significa que en todos los casos que haya picor e inflamación se sufra de candidiasis vaginal. De hecho, menos del 50% de las mujeres que presentan picor vaginal sufren de candidiasis.  

Candidiasis recurrente

Se habla de candidiasis recurrente cuando a lo largo de un año aparecen 4 o más episodios de candidiasis vaginal. Afortunadamente, la candidiasis recurrente afecta a un pequeño porcentaje de mujeres (menos del 5%). No se conocen muy bien las causas, ya que en la mayoría de los casos, las mujeres afectadas no presentan factores predisponentes. 

La flora vaginal

La flora vaginal de una mujer adulta durante sus años reproductivos contiene multitud de microorganismos (corynebacterium, lactobacillus, hongos), los cuales no causan ningún tipo de enfermedad porque entre ellas se mantienen a raya, es decir, ninguna  especie crece o se desarrolla por encima de las demás. Este equilibrio entre las distintas especies que habitan en la flora normal de la vagina es imprescindible para mantener la salud vaginal.

pH vaginal

Entre las bacterias presentes en la flora vaginal, las bacterias del género lactobacillus son las encargadas de regular el pH vaginal. Las bacterias lactobacillus producen ácido láctico, ácido acético y peróxido de hidrógeno (H2O2), gracias a lo cual el pH se mantiene ácido (entre 3,8 y 4,5). El pH ácido crea un medio adverso y desfavorable para el crecimiento y desarrollo de otros microorganismos de origen externo ajenos a la flora vaginal normal. Por tanto, el pH ácido que producen las bacterias presentes en la vagina constituye un mecanismo de defensa esencial para mantener la salud vaginal.  

Candidiasis, ¿una enfermedad de transmisión sexual?

Tradicionalmente, la candidiasis vaginal no se considera una enfermedad de transmisión sexual, ya que se puede dar en mujeres que no mantienen actividad sexual. No obstante, esto no significa que la candidiasis no sea transmisible a la pareja. De hecho, las parejas de las mujeres que padecen episodios de candidiasis tienen 4 veces más probabilidad de adquirir la misma cepa de cándida que su pareja. Adicionalmente, se sabe que existe una asociación entre el comienzo de la actividad sexual en las mujeres y los episodios de candidiasis, aunque también se sabe que el número de episodios de candidiasis vaginal no parece estar relacionado con el número de parejas sexuales ni con el número de encuentros sexuales. A día de hoy aún se desconoce cuál es exactamente el mecanismo y la contribución de la actividad sexual en la mujer y la aparición de candidiasis vaginal.

Tratamiento de la candidiasis vaginal

El tratamiento de la candidiasis vaginal se basa en medicamentos antifúngicos, ya sean de administración tópica o de administración oral, cuyo objetivo es aliviar la sintomatología que produce la infección. Esto quiere decir que sin síntomas la presencia de cándida en la flora vaginal no se trata. Los antifúngicos de aplicación tópica no requieren de receta médica, mientras que los de administración vía oral sí requieren de prescripción.

Los antifúngicos tópicos (que se encuentran disponibles en dos formas farmacéuticas: en crema y en comprimidos vaginales) se han de introducir en la vagina mediante un aplicador que viene en el envase.

La mayoría de los antifúngicos tópicos que se usan para el tratamiento de la candidiasis vaginal son de la familia de los imidazoles. Entre ellos, todos presentan similar eficacia y básicamente se diferencian en los efectos adversos locales, ya que algunos producen más quemazón e irritación que otros. En general, de entre todos los imidazoles, el clotrimazol es el que presenta mejor tolerancia. Otros antifúngicos comunes como el ketoconazol y el miconazol tienden a presentar más reacciones adversas a nivel local: irritación y sensación de quemazón.

El uso de la crema o del comprimido vaginal es un poco arbitrario y depende de las preferencias del paciente. Lo único a tener en cuenta es que tanto en las cremas como en los comprimidos vaginales hay presentaciones de diferentes concentraciones. Las de mayor concentración requieren ser administradas una sola vez, mientras que las de menor concentración requieren de varios días de administración.

Con respecto a la duración del tratamiento, dependerá de la gravedad de la infección. Los casos más leves de candidiasis suelen responder a tratamientos de menor duración: 1-3 días, mientras que los casos más graves requieren de tratamientos de más duración, unos 7 días.

Con respecto a los antifúngicos de administración oral, tenemos el fluconazol y el itraconazol. Su desventaja principal, con respecto a los de aplicación tópica, es un mayor riesgo de eventos adversos e interacciones con otros medicamentos. Además de que requieren de prescripción médica. No obstante, habrá quien los prefiera, dado que su administración es menos engorrosa que la de los antifúngicos tópicos.

En caso de sospecha de padecer de candidiasis vaginal, consulta con tu médico o con tu ginecólogo.

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La candidiasis vaginal es una infección causada por un hongo que afecta a la mayoría de las mujeres #Saludabit

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