Ojo seco: cuando faltan las lágrimas

El ojo seco o síndrome de ojo seco (SOS), también conocido como queratoconjuntivitis sicca o queratoconjuntivitis lagrimal, es un proceso inflamatorio, no infeccioso, que afecta a la película lagrimal y a la superficie del ojo. Provoca molestias, afecta a la agudeza visual y altera la estabilidad de la película lagrimal, lo cual puede acabar dañando la superficie del ojo. Además, aumenta la concentración lagrimal y produce inflamación en la superficie ocular. 

Salud

Causas del ojo seco

El ojo seco es un proceso multifactorial, donde pueden intervenir e incluso simultanearse diversos factores de riesgo:

  • Factores de la propia persona como la edad (a mayor edad hay una mayor probabilidad de sufrir de ojo seco), sexo (las mujeres tienen también una mayor probabilidad de sufrir este problema), cambios hormonales (relacionados con bajos niveles de andrógenos), consumir cierto tipo de medicamentos, la frecuencia de parpadeo (a menor frecuencia de parpadeo mayor riesgo de evaporación lagrimal y por tanto de padecer ojo seco), la propia apertura del párpado (una apertura muy amplia también favorece la evaporación de la película lagrimal y la aparición de ojo seco), usar lentes de contacto (las lentes de contacto contribuyen a los síntomas de ojo seco porque reducen la sensibilidad de la córnea), deficiencias nutricionales de vitamina A (la vitamina A es necesaria para la formación de la capa mucosa de la capa lagrimal), una dieta deficitaria en ácidos grasos omega 3, haberse sometido a cirugía ocular refractiva (como la cirugía láser), etc.
  • Factores externos relacionados con las tareas ocupacionales que la persona lleva acabo (trabajar con ordenadores o con pantallas de vídeo) o con el entorno que la rodea (sequedad ambiental, ya sea natural o artificial generada por el aire acondicionado o por la calefacción).

Frecuencia del ojo seco

El ojo seco es una condición bastante común y se estima que puede afectar entre un 5 y un 34 % de la población, dependiendo de los criterios diagnósticos utilizados, las características de la población y el área geográfica.

Se sabe, eso sí, que tiene un importante impacto negativo en la calidad de vida de las personas, debido principalmente a los síntomas de irritación crónica y dolor, que a su vez afectan a la  capacidad de visión y a la capacidad de desempeñar tareas de la vida diaria como leer, conducir, etc.

Síntomas del ojo seco

Las molestias más comunes que se suelen presentar son sensación de sequedad, enrojecimiento, irritación, picor, escozor, sensación de arenilla, sensación de cuerpo extraño, excesivo lagrimeo, sensibilidad a la luz y visión borrosa. La visión borrosa es un síntoma bastante variable y se produce porque la película lagrimal es la primera capa con la que se encuentran los rayos de luz al entrar en el ojo. Si la película lagrimal se encuentra alterada la calidad de la imagen que percibamos se verá afectada también. Por eso, si mediante tratamiento se restaura la integridad de la película lagrimal, la visión borrosa desparecerá, a no ser que la córnea se encuentre dañada ya que en ese caso la alteración visual será permanente. Pero esto último es poco frecuente.

La importancia de la película lagrimal

La película lagrimal, que recubre la parte externa del ojo, desempeña funciones fundamentales para el correcto funcionamiento de la superficie del ojo:

  • La nutre proporcionándole oxígeno.
  • Le proporciona una superficie lisa y refractante que permite obtener una imagen visual definida.
  • Lubrifica el ojo impidiendo que se seque.
  • La protege de agentes externos dañinos y junto con la acción de parpadear ayuda a eliminar sustancias y/o partículas extrañas de la superficie del ojo.

La película lagrimal está formada por 3 capas:

  • La capa mucosa (la más interna) ayuda a que la lágrima se distribuya homogéneamente por toda la superficie del ojo.
  • La capa acuosa (la del medio) que además de agua, componente principal de esta capa, contiene otras sustancias importantes tales como: proteínas solubles, electrolitos, enzimas con propiedades antimicrobianas e inmunoglobulinas que protegen frente a las infecciones.
  • La capa oleosa (la más externa) impide la evaporación de la lágrima ayudando a mantener la humedad del ojo.

Tipos de ojo seco

Existen dos categorías de ojo seco:

1. Ojo seco por disminución en la producción lagrimal. Esta situación se da cuando la glándula lagrimal responsable de producir las lágrimas se ve afectada. En esta categoría se incluye la enfermedad del Síndrome de Sjögren, enfermedad crónica donde el propio sistema inmune ataca a las glándulas secretoras externas del organismo, especialmente a la glándula lagrimal y a la glándula salivar, produciéndose una situación característica de sequedad en los ojos y en la boca. El hecho de que una persona sufra de ojo seco no significa que tenga Síndrome de Sjögren. De hecho se estima que tan solo un 10% de las personas con ojo seco tienen Síndrome de Sjögren. Las personas con Síndrome de Sjögren requieren ser atendidos por el médico especialista.

Existen otras situaciones donde la glándula lagrimal se puede ver afectada, siendo el caso más común el de su mal funcionamiento en las personas de mayor edad y que pudiera deberse a la obstrucción del conducto lagrimal. El uso de algunos medicamentos también se ha asociado con una menor producción lagrimal. Entre ellos se encuentran la terapia hormonal sustitutoria en mujeres menopáusicas, los antihistamínicos, los beta-bloqueantes, los antiespasmódicos, los diuréticos y los psicótropos.

2. Ojo seco por aumento en la pérdida de agua por evaporación. Esta situación se da cuando la glándula de Meibomio, responsable de producir la capa oleosa de la película lagrimal, deja de funcionar correctamente. De tal modo que, aunque la glándula lagrimal funcione correctamente, sin una capa oleosa adecuada que impida la evaporación del agua de la superficie, el ojo se acabará secando.

Otras situaciones dónde también existe una mayor pérdida de evaporación de agua son aquellas situaciones que derivan en una menor frecuencia de parpadeo, por ejemplo, el exceso de atención cuando se trabaja delante de una pantalla de video o de ordenador.

La conjuntivitis alérgica y el uso de colirios con conservantes (como el cloruro de benzalconio) también se asocian con una mayor pérdida de agua del ojo y por tanto con el síndrome del ojo seco. En caso de ojo seco se desaconseja el uso frecuente (más de 4-6 veces al día) de lágrimas artificiales con conservantes. Mejor sin conservantes.

Tratamiento del ojo seco

No hay una solución definitiva para el síndrome del ojo seco, aunque sí existen tratamientos para controlar y atenuar los síntomas de esta enfermedad. Es el caso de las lágrimas artificiales.

Ojo, no confundir

El ojo seco se puede confundir con otras enfermedades oculares que pueden presentar síntomas similares como la blefaritis, proceso crónico que se caracteriza por la inflamación de los párpados. También se puede confundir con la conjuntivitis alérgica que, en sí misma es un factor de riesgo para el desarrollo de ojo seco. La conjuntivitis viral o algunas otras enfermedades infecciosas del ojo son también susceptibles de ser confundidas con el ojo seco. En todos estos casos es necesario acudir al médico general o al oftalmólogo para un correcto diagnóstico y tratamiento.

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El ojo seco es una afección que provoca molestias y puede afectar a la visión. Los síntomas se atenúan con lágrimas artificiales #Saludabit

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