VIH y SIDA: trasmisión y etapas de la infección

El virus de la inmunodeficiencia humana o VIH es el agente causal del SIDA. Pertenece a una clase de virus conocidos como retrovirus, con un período de incubación muy largo, por lo que puede pasar mucho tiempo entre la infección inicial y el inicio de los síntomas más graves.

El VIH ataca el sistema inmunitario y debilita los sistemas de defensa. La inmunodeficiencia que puede causar el VIH aumenta el riesgo de contraer numerosas infecciones, cánceres y enfermedades que las personas con un sistema inmunitario saludable sí serían capaces de combatir.

Salud

Información práctica para tu día a día

 1. La infección por VIH es la causa del SIDA (síndorme de inmunodeficiencia humana), que ataca al sistema inmune y propicia la aparición de determinadas infecciones y cánceres.

 2. La principal vía de transmisión es la sexual.

 3. La enfermedad no tiene cura, pero tras la aparición de los fármacos antirretrovirales, la mortalidad ha disminuido significativamente en las últimas décadas, siendo la esperanza de vida de los afectados similar a la de la población general.

 4. En España se producen 3.500 nuevas infecciones cada año .

 

VIH, el virus de la inmunodeficiencia humana causal del SIDA

La epidemia de VIH fue descubierta inicialmente en poblaciones heterosexuales en el centro y el este de África, teniendo su origen en la versión del virus que afectaba a ciertos primates.

Desde las primeras manifestaciones del SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) al comienzo de la década de los 80 del siglo pasado, se han conseguido significativos avances en todos los ámbitos relacionados con la enfermedad, si bien no existe una cura definitiva.

La secuencia en el avance del conocimiento de la enfermedad y su tratamiento comenzó con la identificación del virus causal, el VIH en 1983 y el desarrollo de pruebas serológicas para identificar su presencia en 1985. Posteriormente, se comprobó la efectividad de los fármacos antirretrovirales en 1987 y se mejoró con la combinación de diferentes agentes antirretrovirales en 1996. Todo ello ha disminuido la mortalidad en los casos de SIDA entorno al 80 %. Además, los pacientes con VIH sin ninguna otra enfermedad y con un tratamiento adecuado han logrado una esperanza de vida similar a la población general.

Epidemiología del VIH y el SIDA

Hasta la fecha, más de 40 millones de personas han muerto en todo el mundo por causas relacionadas con el SIDA desde su aparición y son millones de personas las que todavía se infectan con el VIH cada año.

Sin embargo, en la última década, ha disminuido significativamente el número de nuevas infecciones y de muertes relacionadas con el SIDA. En el año 2000 se contabilizaron 3 millones de nuevas infecciones, mientras que en el 2014 estas descendieron a los 2 millones.

Si bien la tendencia es descendente, aún se producen muchas infecciones y muertes por SIDA cada año.

En 2014, cerca de 37 millones de personas estaban infectadas con el VIH y son más cada vez las personas que sobreviven con el virus, gracias a la terapia antirretroviral, cada vez más accesible.

Nuevos casos de infección por VIH y SIDA en España

Las estimaciones hablan de que en España hay unas 140.000 personas infectadas con el VIH, de las que una cuarta parte no lo saben.

En 2015 se notificaron en España 3.428 nuevos casos de infección por VIH.

En cuanto al SIDA, en ese mismo año se registraron 595 nuevos casos. Aunque la tendencia es descendente, parece haberse ralentizado el ritmo de disminución de casos de SIDA.

El número de nuevos diagnósticos de VIH son superiores a la media de los países de la Unión Europea y de Europa Occidental.

La vía sexual es el modo de transmisión principal en los nuevos diagnósticos de VIH.

Transmisión del VIH

La transmisión del VIH requiere el contacto directo con un fluido corporal que contenga virus infectantes o células infectadas. El VIH puede aparecer en cualquier fluido, pero la transmisión se produce de forma principal a través de la sangre, el semen, los fluidos vaginales y rectales y a través de la leche materna.

Las lágrimas, la orina y la saliva pueden contener concentraciones bajas de VIH, por lo que la transmisión a través de ellos es sumamente rara.

No existen casos registrados de transmisión a través de secreciones nasales y de la tos o picaduras de mosquitos.

En este sentido, las causas más comunes de transmisión del VIH son:

  • El contacto sexual sin protección. Se trata de la vía más común de transmisión.
  • La exposición parenteral (transfusión sanguínea, jeringuillas compartidas, etc.).
  • Transmisión de madre a hijo.

Sin embargo, no todas las vías de transmisión presentan el mismo riesgo. De este modo, la estimación del riesgo relativo para cada una de las vías de transmisión establecería este listado de mayor a menor riesgo:

  1. Transfusión de sangre infectada.
  2. Transmisión vertical (de madre a hijo). Sin ninguna intervención, el riesgo estimado de transmisión perinatal va del 15 al 40 %, dependiendo de los factores de riesgo de la madre.
  3. Relación sexual anal pasiva. El riesgo de transmisión para una relación sexual anal pasiva es 18 veces mayor que en el caso de coito vaginal.
  4. Jeringuilla compartida.
  5. Relación sexual anal activa.
  6. Coito vaginal para la mujer.
  7. Coito vaginal para el hombre.

Aunque es posible la transmisión mediante sexo oral, el riesgo es relativamente bajo.

Factores de riesgo de transmisión del VIH

Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de transmisión del VIH incluyen una carga viral elevada, los comportamientos sexuales más arriesgados, la presencia de infecciones ulcerativas de transmisión sexual, la no circuncisión en el hombre y ciertos factores genéticos.

Síntomas y etapas de la infección por VIH

Para el diagnóstico de infección por VIH el paciente debe dar positivo en dos tests de anticuerpos o tests virológicos.

Como todos los virus, el VIH se reproduce secuestrando los propios mecanismos reproductores de la célula infectada.

Una o dos semanas después de la infección, el virus es replicado y difundido desde el lugar inicial a muchos otros tejidos y órganos.

La mayoría de pacientes infectados por el VIH permanecen asintomáticos, a parte de la posible linfadenopatía (que se manifiesta con la inflamación de los ganglios) durante la infección crónica previa al desarrollo de la inmunosupresión severa.

La fase aguda, de 2 a 4 semanas tras la infección, se caracteriza por una viremia relativamente alta y amplias fracciones de los leucocitos T CD4 (un tipo de leucocitos encargado de luchar contra las infecciones) infectados en sangre y en nódulos linfáticos. Esta fase es a menudo acompañada por síntomas de catarro: fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, linfadenopatía y erupciones.

La etapa crónica o periodo de latencia clínica, de 1 a 20 años tras la infección, se caracteriza por un constante y lento incremento de la viremia o una gradual caída de los niveles de células T CD4. Habitualmente en esta fase no aparecen síntomas.

La aparición del SIDA está relacionada con la afectación del sistema inmunitario, considerándose como tal cuando las células T CD4 son inferiores a 200 células por microlitro de sangre. Esta situación puede propiciar la aparición de enfermedades oportunistas que tienen lugar por la inmunosupresión (candidiasis, encefalopatías, herpes, sarcoma de Kaposi, pneumonía, toxoplasmosis, etc.).

A nivel sanguíneo pueden tener lugar diversas irregularidades como anemia, disminución de los niveles de linfocitos, leucocitos o plaquetas en muchos de los pacientes que presentan niveles inferiores a 200 células T CD4 por mililitro de sangre.

Prevención y tratamiento de la infección por VIH

La prevención de la transmisión del VIH ha estado en el foco desde los inicios de la enfermedad, especialmente en lo relativo a la transmisión por vía sexual. De este modo, las intervenciones que pueden disminuir significativamente el riesgo de infección (además del tratamiento profiláctico o preventivo con antirretrovirales) incluyen la utilización del preservativo y la circuncisión en hombres. Se ha podido cuantificar en cerca de un 60 % la reducción del riesgo de que un hombre resulte infectado por el VIH al mantener relaciones heterosexuales si está circuncidado.

En la actualidad, el tratamiento con antirretrovirales se establece cuando la enfermedad ya ha sido diagnosticada y el número de células T CD4 caen por debajo de 350 por mL de sangre o si ha tenido lugar la aparición de una enfermedad oportunista.

El tratamiento con antirretrovirales es para toda la vida, ya que suprime la replicación del virus, si bien no es capaz de erradicar los virus ya presentes. En este sentido, el éxito del tratamiento se define como el mantenimiento de la carga viral plasmática por debajo de 50 copias por mL y la reconstitución del sistema inmune.

VIH-2

VIH-1 es el tipo de virus que causa la mayoría de infecciones a nivel mundial, aunque en ciertas regiones como África occidental y la península ibérica predomina el VIH-2, con un curso muy similar al VIH-1.

 

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El VIH es el agente causal del SIDA. Después de la aparición de los fármacos antirretrovirales la enfermedad puede controlarse, pero siguen producíendose 3.500 infecciones al año en España

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