Colitis ulcerosa, causas y tratamiento

La colitis ulcerosa, junto con la enfermedad de Crohn, se encuadra dentro de las enfermedades inflamatorias intestinales.

A su vez, se puede incluir dentro del grupo de enfermedades que no dejan de aumentar en nuestro entorno. 

colitis ulcerosa

Salud

Qué es la colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica inflamatoria de causa desconocida que afecta al colon y a la zona ano-rectal. Suele aparecer en adultos de 30 a 40 años.

Se caracteriza por la inflamación de la mucosa, comenzando por el recto y extendiéndose por zonas próximas del colon. Suele cursar en forma de brotes recurrentes en el tiempo.

Los aminosalicilatos son los fármacos de elección para los casos leves-moderados. También se utilizan esteroides para calmar las manifestaciones inflamatorias, mientras que en casos graves se utilizan medicamentos inmunosupresores.

La colectomía (extirpación de parte del colon) es la única solución en un 15 % de los pacientes con colitis ulcerosa.

Epidemiología de la colitis ulcerosa

La enfermedad afecta por igual a hombres y mujeres. Los casos han seguido una evolución ascendente en todo el mundo, siendo mayor la incidencia en Europa Occidental, Norteamérica y Australia.

En España, algunas estimaciones hablan de unas 100.000 personas afectadas por enfermedades inflamatorias intestinales, de las que cerca de un 60 % corresponden a pacientes con colitis ulcerosa. 

Factores de riesgo de la colitis ulcerosa

El riesgo de desarrollar la enfermedad en los hijos de inmigrantes provenientes de países con baja incidencia de la enfermedad es similar al de los no inmigrantes, lo que señala un claro factor ambiental.

Por el contrario, el 10-15 % de los pacientes con colitis ulcerosa presenta un historial familiar de enfermedad inflamatoria intestinal. En este sentido, los familiares de primer grado tienen hasta 4 veces más riesgo de desarrollar la enfermedad.

La población judía presenta tasas más altas de la enfermedad frente a otras etnias.

De manera sorprendente, dejar de fumar es uno de los factores de riesgo más importantes para sufrir la enfermedad, mientras que los fumadores son menos proclives que los exfumadores o los que nunca han fumado.

La extirpación del apéndice parece conferir un efecto protector frente a la enfermedad, especialmente cuando tiene lugar en el transcurso de una apendicitis aguda durante la infancia o juventud.

Algunos fármacos como los anticonceptivos orales, las hormonas de terapia sustitutoria y los antiinflamatorios no esteroideos se han asociado con un mayor riesgo de colitis ulcerosa.

La alimentación con leche materna parece disminuir el riesgo, mientras que la vida en un ambiente urbano parece aumentarlo.

Los pacientes en los que la enfermedad aparece después de haber cumplido los 60 años suelen padecer grados más leves de la patología que los pacientes más jóvenes.

Mecanismos de la enfermedad

Hay que empezar diciendo que se desconocen las causas por las que se inicia la enfermedad.

Los defectos en las células del colon y en la barrera mucosa protectora están fuertemente relacionadas con la aparición de la enfermedad.

Si bien algunas clasificaciones incluyen a la colitis ulcerosa como una enfermedad autoinmune (y se han localizado anticuerpos contra proteínas asociadas a las células del colon), no existe una evidencia sólida definitiva.

Dentro del aumento generalizado de inmunoglobulinas inmunitarias, la IgG1 aparece muy aumentada en pacientes con colitis ulcerosa.

El desequilibrio en la flora intestinal es otro de los elementos que se pueden observar en el transcurso de la colitis ulcerosa. En cualquier caso, no está claro si puede tratarse de la causa o del efecto de la inflamación de la mucosa intestinal.

Síntomas de la colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa afecta principalmente a la mucosa del colon, presentándose habitualmente con sangre en las heces y diarrea.

Síntomas intestinales de la colitis ulcerosa

Los síntomas intestinales de la enfermedad que pueden aparecer son:

  • Urgencia e incontinencia para defecar.
  • Tenesmo (sensación de vaciado incompleto).
  • Incremento de la frecuencia de movimientos intestinales.
  • Mucosidad en las heces.
  • Defecación nocturna.
  • Flatulencia.
  • En algunos casos puede darse el estreñimiento.

En los casos más graves pueden tener lugar episodios de fiebre y pérdida de peso.

En función de las zonas afectadas por la enfermedad, pueden predominar unos síntomas u otros. En este sentido, los pacientes con proctitis –que tienen afectada principalmente la zona del recto– pueden presentar de manera predominante urgencia y tenesmo.

En la pancolitis (cuando todo el colon está afectado), la diarrea sangrante y el dolor abdominal son los síntomas que predominan.

Paradójicamente, hasta un 10 % de los pacientes con proctitis o inflamación del asa izquierda del colon pueden padecer estreñimiento.

El examen físico puede revelar signos de anemia, zona abdominal blanda y sangre en el examen rectal.

Los pacientes con colitis ulcerosa pueden presentar fisuras anales o marcas en la piel por la irritación causada por la diarrea. Sin embargo, la presencia de fístulas perianales debería aumentar las sospechas de enfermedad de Crohn.

La bacteria Clostridium difficile es un importante factor causante de brotes y se relaciona con un incremento del riesgo de cirugía y mortalidad y debe ser descartado durante el diagnóstico y los brotes.

Síntomas extraintestinales

Las manifestaciones extraintestinales pueden tener lugar en un tercio de los afectados por la enfermedad:

  • Artritis periférica, apareciendo como la manifestación más común.
  • La fatiga es otro de los síntomas comunes de los pacientes con colitis ulcerosa.
  • Colangitis (inflamación de los conductos biliares).
  • Pioderma gangrenosa, una afección ulcerativa de la piel.
  • Problemas oculares.

El riesgo de tromboembolismo venoso en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal está incrementado en 3-4 veces y es mayor cuando el paciente está experimentando un brote o siendo tratado con corticosteroides.

Diagnóstico de la colitis ulcerosa

El diagnóstico de la colitis ulcerosa está basado en la combinación de síntomas, hallazgos a través de la endoscopia y cambios histológicos, y ante la ausencia de un diagnóstico alternativo.

Todos los pacientes sospechosos de padecer la enfermedad deberían someterse a un análisis de heces (con pruebas para detectar la presencia de Clostridium difficile) para descartar posibles infecciones intestinales.

Los pacientes con la enfermedad pueden presentar anemia, leucocitosis o trombocitosis. La hipoalbuminemia –niveles bajos de albúmina en la sangre– puede ser observada en los casos más graves, y sirve como predictor de colectomía y de escasa respuesta a los medicamentos.

La tasa eritrocitaria de sedimentación (ESR por sus siglas en inglés) y la proteína C reactiva, marcador de inflamación, pueden aparecer elevados.

Existen marcadores no invasivos presentes en las heces que pueden servir para detectar la inflamación intestinal. La calprotectina fecal puede ser útil, ya que los pacientes con niveles bajos de esta proteína tienen menos del 1% de posibilidades de presentar enfermedad inflamatoria intestinal. Sin embargo, no distingue entre las diferentes causas por lo que no puede servir como diagnóstico definitivo.

Endoscopia y biopsia para el diagnóstico de colitis ulcerosa

La endoscopia con biopsias es la única forma de establecer el diagnóstico para la colitis ulcerosa. La introducción de una sonda con cámara y la obtención de muestras para biopsia permiten reconocer la fisionomía y las características básicas de los tejidos afectados por la enfermedad: eritema, pérdida del patrón normal de vascularización, granularidad, erosiones, inconsistencia de los tejidos, sangrado y ulceraciones.

Las úlceras están siempre asociadas con la inflamación de la mucosa, en contraste con la enfermedad de Crohn, en la que la mucosa puede aparecer sin inflamación.

Tratamiento de la colitis ulcerosa

El principal objetivo del tratamiento es inducir y mantener la remisión de la enfermedad, con el objetivo a largo plazo de prevenir la discapacidad, evitar la colectomía y el cáncer colorrectal. En este sentido, los pacientes con la enfermedad tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer colorrectal, si bien este hecho no es extensivo a todas las poblaciones.

Para la remisión, se incluye la resolución de los síntomas clínicos (acabar con el sangrado rectal y mejorar los hábitos intestinales) y la cura de los tejidos, reconocible por medio de endoscopia.

Colitis ulcerosa leve-moderada

La terapia de primera línea son los aminosalicilatos (5-ASA), que pueden ser administrados como supositorios, enemas o formulaciones orales. Las diferentes opciones de 5-ASA parecen mostrar semejante eficacia y seguridad.

Los pacientes que no responden a los ASA pueden ser tratados con corticosteroides.

Colitis ulcerosa moderada-grave

Los pacientes con colitis graves deberían contemplar el uso de tiopurinas, fármacos biológicos o ambos.

Dentro de los fármacos biológicos, los medicamentos anti-factor de necrosis tumoral alfa parecen ser efectivos en la remisión de la enfermedad.

Cirugía en la colitis ulcerosa

Las condiciones en las que la cirugía (colectomía o resección colónica) está absolutamente indicada incluyen la hemorragia incontrolada, la perforación intestinal, y el carcinoma colorrectal. La cirugía también está indicada en la colitis ulcerosa aguda grave refractaria o que no responde al tratamiento.

Dieta para la colitis ulcerosa

La influencia de la dieta y del tratamiento nutricional sobre la actividad inflamatoria en la colitis ulcerosa no está del todo clara. 

Si nos fijamos en las características de la dieta antes de que aparezca la enfermedad, algunos estudios observacionales señalan una relación positiva entre el consumo de refrescos, chocolate y dietas ricas en grasas y la aparición de colitis ulcerosa; y una correlación negativa con el consumo de vitamina C y el consumo de fruta y la enfermedad.

Existen factores dietéticos que se relacionan con las recaídas o la aparición de brotes de la enfermedad. Algunos de ellos son el consumo de carne de roja y procesada, el alcohol y los compuestos azufrados presentes en algunos alimentos.

Compuestos del azufre en el colon

Los mercaptanos como el sulfuro de hidrógeno son agentes que contribuyen a mantener condiciones anaeróbicas en el colon. Son producidos por la flora bacteriana colónica a partir de sulfatos y sulfitos inorgánicos de la dieta y por la fermentación de aminoácidos azufrados.

La toxicidad del sulfuro de hidrógeno parece afectar a la mucosa provocando cambios semejantes a los de la colitis ulcerosa. Por ello, se ha propuesto que puede jugar un papel importante en la aparición de la enfermedad. En este sentido, se ha podido observar cómo el tratamiento con los 5-aminosalicilatos reduce la producción de sulfuro de hidrógeno en el colon.

Las fuentes alimentarias que proporcionan sulfuro son la carne roja, el queso, la leche, el pescado, los frutos secos, los huevos y los conservantes añadidos en panes, cerveza, vino, salchichas y frutas desecadas.

Ácidos grasos de cadena corta

El butirato, propionato y lactato son ácidos grasos de cadena corta producidos en el colon como resultado de la fermentación bacteriana de la fibra dietética, por especies de los géneros Bifidobacterium, Eubacterium y Lactobacillus. Uno de los rasgos característicos de estas sustancias es su efecto antiinflamatorio. En pacientes con colitis ulcerosa activa se aprecia una disminución de la oxidación de butirato, que se normaliza con la remisión de la enfermedad. El aumento del consumo de fibra dietética se relaciona con la producción de ácidos grasos de cadena corta.

Recomendaciones dietéticas

Es recomendable que los pacientes con colitis ulcerosa lleven una dieta variada y equilibrada normal. En el transcurso de los brotes es recomendable que simplifiquen su dieta y limiten el consumo de alimentos de difícil digestión, excesivamente grasos, carnes rojas y derivados cárnicos y bebidas alcohólicas. En casos graves, será preciso un soporte nutricional especializado, especialmente si se prevé la necesidad de intervención quirúrgica o existe malnutrición.

Es muy útil de cara al futuro completar un diario en el que el paciente recoja todos aquellos alimentos que no se han tolerado bien o que han provocado molestias o recaídas más intensas.

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La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica inflamatoria de causa desconocida que cada vez afecta más gente en nuestro entorno. Los brotes se deben controlar con fármacos y, en los casos más graves con la extirpación del colon.

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