Colon irritable: síntomas y dieta

El síndrome del colon irritable o del intestino irritable (se manifiesta en todo el tracto gastrointestinal, especialmente en el colon) puede afectar a cerca del 10% de la población en España.

Es más frecuente en mujeres y suele ser habitual como causa de consulta por molestias intestinales en atención primaria y gastroenterología.

colon irritable

Salud

Síntomas del colon irritable

Se trata de un trastorno funcional, ya que no se conocen sus causas exactas. La identificación de los síntomas facilitará el establecimiento del diagnóstico, tras descartar otras enfermedades del aparato digestivo.

Los síntomas del colon irritable más comunes son:

  • Dolor abdominal (“retortijones”) que se alivian con la defecación.
  • Alteraciones en el ritmo intestinal con cambios en la forma de las deposiciones (a veces con diarrea y a veces con estreñimiento).
  • Hinchazón abdominal.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Presencia de moco en las heces.

También pueden acontecer síntomas extraintestinales, como:

  • Acidez y reflujo gastroesofágico.
  • Urgencia urinaria.
  • Fibromialgia.
  • Dolor de cabeza.
  • Menstruación dolorosa.
  • Fatiga crónica.
  • Insomnio.
  • Ansiedad y depresión.

Diagnóstico del síndrome de colon irritable

El síndrome de intestino irritable se suele diagnosticar tras descartarse otras afecciones del tracto gastrointestinal, como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la enfermedad celíaca y el cáncer colorrectal, entre otras. Estas patologías pueden compartir algunos de los síntomas descritos, de ahí la importancia de que sean descartadas a la hora de establecer el diagnóstico.

Es importante llevar acabo un examen completo que incluya la historia clínica, en la que se recojan los hábitos dietéticos, la actividad física, los hábitos gastrointestinales, etc.

En algunos casos, pueden ser necesarias algunas pruebas complementarias:

  • Analítica completa.
  • Examen de las heces.
  • Colonoscopia.

Causas del síndrome del intestino irritable

Las causas del síndrome del colon irritable son complejas e involucran múltiples factores, lo que dificulta el establecimiento de un tratamiento definitivo.

Estos factores incluyen la alteración de la motilidad gastrointestinal, el aumento de la fermentación en el colon, la hipersensibilidad visceral y trastornos en el control intestinal. También puede darse una afectación de la flora intestinal, con un desequilibrio entre las especies de microorganismos presentes, con una reducción de bifidobacterias y lactobacilos en comparación con individuos sanos.

Otro factor que puede actuar como desencadenante de los síntomas en individuos con predisposición es la dieta, especialmente, con la presencia de determinados alimentos ricos en sustancias fermentables.

En cuanto a los problemas psicológicos y emocionales, el estrés, los problemas sociales, familiares y laborales pueden aumentar la sensibilidad.

Tratamiento para el síndrome del intestino irritable

Una vez descartado el hecho de que los síntomas obedezcan a una patología orgánica grave, hay que valorar los síntomas que predominen en cada paciente, ya que estos pueden ser de naturaleza diversa.

Es por ello que no existe un único tratamiento que sea eficaz en todos los casos. En este sentido, algunos pacientes pueden beneficiarse de medidas terapéuticas sencillas, incluyendo consejos dietéticos o cambios en el estilo de vida. Otros, sin embargo, requerirán de un tratamiento farmacológico para disminuir la intensidad de los síntomas. Finalmente, otros pacientes requerirán de tratamiento psicoterapéutico o psiquiátrico.

En definitiva, el enfoque para los pacientes que padecen el síndrome del intestino irritable deberá ser multidisciplinar, incluyendo una buena terapia de apoyo, junto con la aplicación de medidas higiénico-dietéticas, farmacológicas y psicoterapéuticas.

En este sentido, es primordial que se establezca una buena relación entre el médico y el paciente.

Medicamentos en el síndrome del colon irritable

Los medicamentos que se suelen usar tienen como finalidad aliviar los síntomas, es decir, forman parte de un tratamiento sintomático. Se incluyen los antiespasmódicos, determinados laxantes para el estreñimiento y antidiarreicos para el caso opuesto. El tratamiento de la ansiedad y de la depresión (si acontecen) también pueden mejorar el resto de síntomas.

Estilo de vida

Algunos pacientes pueden obtener importantes beneficios al adquirir hábitos saludables como llevar a cabo actividad física de forma regular o pautar de forma sistemática un periodo para realizar la evacuación (por ejemplo, por las mañanas).

Psicoterapia

Determinados pacientes pueden obtener un claro beneficio de diferentes terapias psicoterapéuticas que puedan identificar y controlar acontecimientos estresantes y reducir el nivel de ansiedad.

En este sentido, puede ser útil aprender métodos de relajación y otras formas de reducir el estrés para aliviar los síntomas.

Flora intestinal

Una de las hipótesis que se baraja es que, en determinados pacientes, las alteraciones en la flora intestinal pueden desempeñar un papel relevante en la aparición de los síntomas. Para subsanarlo, se contempla el uso terapéutico de diferentes herramientas, como los antibióticos, los prebióticos, probióticos y simbióticos que puedan ayudar a reestablecer una flora intestinal adecuada.

Dieta para el colon irritable

Es una buena recomendación para el paciente la utilización de un diario de síntomas para llevar un registro de los alimentos que le puedan provocar una reacción negativa y la aparición de síntomas. 

Algunos pacientes experimentan claras mejorías al excluir algunos alimentos que será preciso identificar. Suelen ser habituales, en este caso, los alimentos que favorecen la formación de gas.

Dieta baja en FODMAPs

Los FODMAPs (acrónimo en inglés de ‘Fermentable Oligo, Di, Monosaccharides And Polyol’) son pequeñas moléculas de hidratos de carbono y polialcoholes fermentables. Estas sustancias son escasamente absorbibles y acaban siendo fermentadas por la acción de la flora intestinal, con la consiguiente formación de líquido y gas. Esto, en algunos casos, puede ser el desencadenante de los síntomas gastrointestinales comunes en el síndrome del intestino irritable.

La dieta baja en FODMAPs es un tipo de dieta que ha sido incorporada por muchas instituciones sanitarias en sus recomendaciones para el tratamiento dietético del síndrome del colon irritable. Diversos estudios y un metaanálisis reciente apoyan la eficacia de este tipo de dieta para tratar los síntomas gastrointestinales, si bien la calidad de la evidencia mostrada por estos estudios es baja, debido a la falta de un grupo control adecuado y su corta duración.

De este modo, es cierto que los FODMAPs pueden aumentar los síntomas gastrointestinales a través de diversos mecanismos, como el aumento del volumen de agua en el intestino, el aumento de la producción de gas en el colon y de la motilidad intestinal. Sin embargo, los FODMAPs también presentan efectos fisiológicos positivos como aumentar el volumen de las heces, aumentar la absorción del calcio dietético, modular la función inmune y disminuir el colesterol y los triglicéridos en sangre. Además, estas sustancias estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas como las bifidobacterias.

Finalmente, debido a las restricciones alimentarias impuestas por una dieta baja en FODMAPs (exclusión de cereales y derivados, legumbres, múltiples verduras y frutas y lácteos con lactosa) se puede estar en riesgo de ingestas insuficientes de diversos nutrientes (entre ellos, fibra, calcio, hierro, zinc, vitaminas del grupo B y vitamina D), además de otras sustancias beneficiosas como polifenoles y otros antioxidantes.

Por todo ello, lo recomendable es llevar a cabo un seguimiento individualizado y establecer un plan dietético personalizado, en función de las características, síntomas y especificidades de cada paciente. Para ello, sería preciso comenzar analizando el diario de síntomas del paciente para identificar aquellos alimentos que le producen molestias y síntomas gastrointestinales, tratando de encontrar un equilibro para no incurrir en deficiencias nutricionales. De este modo, habría que prestar especial atención a alimentos con alto contenido en fibra, almidón resistente, café, té, alcohol, bebidas con gas y polioles.

Información práctica para tu día a día

 1. El síndrome del intestino irritable es multifactorial y debe tener un enfoque  multidisciplinar.

 2. Los cambios en el estilo de vida, dieta y control de aspectos psicológicos y  emocionales están en la base de su tratamiento.

 3. Para el control de los síntomas se pueden utilizar algunos fármacos, como laxantes,  antiespasmódicos, ansiolíticos y antidepresivos.

 4. La dieta debe ser personalizada, con la reducción de alimentos que desencadenen los  síntomas gastrointestinales (alimentos con alto contenido en fibra, almidón resistente y  tóxicos).

 

 

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El sindrome del colon irritable determina la aparición de síntomas muy diversos que precisarán de un tratamiento multidisciplinar y un cambio en los hábitos de vida #Saludabit

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