Marcadores tumorales en el diagnóstico del cáncer

A veces diagnosticar un cáncer a tiempo es crucial para conseguir iniciar el tratamiento de la forma más efectiva posible y conseguir un buen pronóstico de la enfermedad.

En este sentido, las pruebas diagnósticas que se pueden utilizar son muy variadas en función del tipo de tumor que se trate. Los marcadores tumorales son sustancias que a partir de ciertos niveles pueden alentar la sospecha sobre la existencia de un tumor determinado. Veamos en qué consisten y cuáles son los más comunes.

marcadores tumorales

Salud

Qué son los marcadores tumorales

Los marcadores tumorales son sustancias de naturaleza proteica, habitualmente presentes en el organismo en pequeñas cantidades, pero cuyos niveles aumentan (a veces mucho) cuando se forman determinados tumores. No obstante, es importante saber que no todo incremento de estas sustancias significa forzosamente que exista un tumor, ya que otras circunstancias pueden determinar su aumento. De este modo, su utilidad diagnóstica es relativa, y debe situarse siempre en el contexto de cada paciente y del resultado de otras pruebas.

Además de su utilidad diagnóstica, los marcadores tumorales también resultan muy útiles para monitorizar, en algunos casos, la respuesta al tratamiento antitumoral o para detectar una eventual reaparición o recidiva del tumor.

Cada vez se conocen más marcadores tumorales, aunque no todos se utilizan en la práctica médica habitual. Aquí repasaremos los más comunes: la alfafetoproteína (AFP), el antígeno carcinoembrionario (CEA), el antígeno específico prostático (PSA), el CA 19-9, el CA 15-3 y el CA 125.

 

La interpretación de los marcadores tumorales

Los marcadores tumorales suelen medirse en sangre, si bien, la AFP y el CEA también pueden analizarse en otros líquidos orgánicos, como el líquido pleural (en caso de derrame pleural) o peritoneal (en caso de ascitis). Para el CA 15-3 y el CA 125, la detección podrá también efectuarse directamente en el tejido tumoral, utilizando un anticuerpo que específicamente se fija a ellos.

A cada marcador tumoral se le puede asignar unos valores normales. En cualquier caso, la existencia de valores elevados en los marcadores tumorales no es, necesariamente, sinónimo de cáncer.

 

Niveles normales de los marcadores tumorales más comunes

Alfafetoproteína (AFP)

Sintetizada por el hígado, esta proteína, muy parecida a la albúmina, se encuentra normalmente en el feto (de ahí su nombre).

Los valores normales, en adultos y mujeres no embarazadas son inferiores a 40 ng/ml. En embarazadas los valores se incrementan de forma natural, alcanzando su valor máximo a las 12 semanas de gestación, para ir disminuyendo progresivamente después. De hecho, los niveles plasmáticos de AFP en la gestante son un indicador de la correcta salud del feto.

Unos niveles aumentados de este marcador tumoral pueden relacionarse con diversos cánceres, principalmente de ovario, testículo e hígado, y con enfermedades hepáticas, como la hepatitis o la cirrosis.

Antígeno carcinoembrionario (CEA)

El CEA es una proteína producida por el feto normal en desarrollo y por diversos cánceres. Los valores considerados normales en adultos pueden variar ligeramente según la referencia de cada laboratorio y también si la persona es o no fumadora. En los no fumadores, deben ser inferiores a 5 ng/ml y, en los fumadores, pueden llegar hasta 10 ng/ml.

Los valores de CEA pueden estar incrementados en caso de cáncer colorrectal, de pulmón, de hígado, de páncreas o de mama, pero también en enfermedades no tumorales como hepatitis, pancreatitis, enfermedades inflamatorias del intestino o, como se ha dicho antes, tabaquismo.

Antígeno específico prostático (PSA)

El antígeno específico prostático o PSA es una proteína presente tanto en los tejidos normales de la próstata, como en las células malignas. Su valor puede estar elevado también en caso de enfermedades benignas relacionadas con ese órgano o mantenerse inalterado en casos de cáncer. Existen dos posibles parámetros que se pueden medir con respecto al PSA:

1. Valores del PSA. Valores inferiores a 4 ng/ml se consideran normales en varones (las mujeres carecen de próstata), aunque los valores de referencia pueden variar ligeramente entre laboratorios. Por encima de ese nivel habrá que considerar las circunstancias concretas de cada sujeto. Así, por ejemplo, por encima de los 70 años se consideran normales valores de hasta 6,5 ng/ml. Valores superiores a 10 ng/ml, en cualquier caso, obligan a descartar la presencia de un cáncer de próstata. Otras condiciones que pueden elevar el PSA incluyen:

  • hiperplasia benigna de próstata (aumento de tamaño de la próstata, proceso que es bastante habitual en los varones a partir de los 50 años). De hecho, cada gramo de hiperplasia benigna de la próstata puede aumentar el PSA hasta en 0,2 ng/ml;
  • prostatitis (inflamación de la próstata, debido sobre todo a infección de la misma);
  • retención aguda de orina;
  • traumatismo de la zona del perineo (la región anatómica situada entre el ano y los genitales);
  • después de una biopsia prostática.

2. Relación PSA libre/PSA total. El PSA total está formado por dos fracciones, la libre y la conjugada (unida a proteínas transportadoras). Es por ello que, además de los valores del PSA total, también puede ser considerada la relación entre el PSA libre y el PSA total. Esta relación complementa la determinación de PSA total, aumentando la sensibilidad y especificidad del análisis.

De forma muy general, si el aumento de la PSA se debe sobre todo a la fracción libre, la sospecha se orienta más bien hacia la existencia de hiperplasia de próstata, mientras que, si se debe a la fracción conjugada, la sospecha se orienta hacia el cáncer.

 

CA 19-9

Esta proteína se utiliza principalmente como marcador tumoral para cánceres del aparato digestivo, en particular, del páncreas.

Los valores normales se sitúan por debajo de las 40 UI/ml. Pueden surgir niveles superiores en el cáncer de páncreas, colorrectal, de estómago, de las vías biliares y, más raramente, en otros tumores no digestivos, como ovario o mama.  También en enfermedades no tumorales como pancreatitis, colecistitis (inflamación de la vesícula biliar), cirrosis o enfermedades inflamatorias intestinales.

 

CA 15-3

Es una proteína fabricada normalmente por las células mamarias, cuyos niveles aumentan en ciertos tipos de cáncer.

Los niveles normales se sitúan por debajo de 35 UI/ml. Valores más elevados pueden aparecer en el cáncer de mama, pero también de útero, ovarios, pulmón, hígado, colon y recto, entre otros. También puede aumentar en enfermedades no tumorales, como la hepatitis, la cirrosis, la sarcoidosis o el lupus eritematoso, entre otras.

CA 125

Al igual que el resto, es una proteína producida de forma natural por el organismo hasta un cierto nivel. Como marcador tumoral se asocia especialmente al cáncer de ovario.

Los valores normales están por debajo de las 35 UI/ml. Además del cáncer de ovario, los niveles pueden aumentar en ciertos linfomas y en diversos procesos no tumorales, como cirrosis, pancreatitis, enfermedad inflamatoria pélvica o incluso durante la menstruación.

 

 

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Los marcadores tumorales son sustancias del organismo cuyos niveles aumentados pueden señalar la existencia de un tumor, aunque no siempre es así. Se deben complementar con otras pruebas #Saludabit

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