Cómo entender un análisis de sangre II: glucosa y perfil lipídico

Un análisis de sangre puede incluir varios elementos que serán indicados por el médico (o no) en función de sus sospechas, síntomas o los valores bioquímicos que quiera valorar. En el artículo ‘Cómo entender un análisis de sangre I: hemograma’ describíamos las características y significaciones del número de células sanguíneas. En esta ocasión, vamos a analizar la glucosa y los lípidos de la sangre.

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Salud

Niveles de glucosa en sangre

La comprobación de los valores de glucosa en sangre (glucemia) o, en lenguaje corriente, “azúcar en la sangre”, es uno de los exámenes de rutina solicitados con más frecuencia. Permite detectar situaciones de hiper o hipoglucemia, así como diagnosticar una posible diabetes. A veces, cuando el diagnóstico no está claro, es necesario solicitar también la prueba de tolerancia oral a la glucosa, que consiste en la medición de la glucemia en diferentes intervalos horarios después de tomar una abundante dosis de glucosa.

Cuando se trata de la medición simple de la glucemia, la comprobación se hace a través del análisis de una única muestra de sangre, recogida en ayunas. En la prueba de tolerancia oral a la glucosa, después de una primera extracción en ayunas, el sujeto ingiere, durante unos 5 minutos, una solución que contiene un concentrado de glucosa. Después, se efectúan nuevas extracciones de sangre espaciadas en tiempos regulares, cada 30 o cada 60 minutos, hasta un tiempo máximo que suele ser de 3 horas, para evaluar la evolución del nivel de glucosa a lo largo de ese tiempo. Durante la prueba se debe guardar reposo y permanecer sin comer nada, pudiendo sólo beber agua. Normalmente, los valores de glucosa alcanzan su máximo al cabo de 1 hora, tras lo cual comienzan a bajar.

Para estos análisis debe guardarse un ayuno de, al menos, 8 horas. La prueba de tolerancia oral a la glucosa debe ser efectuada por la mañana, después de 3 días de un régimen alimentario sin restricciones especiales y que incluya, por lo menos, 150 gramos diarios de hidratos de carbono, lo que suele ser habitual en una dieta normal. En las 8 horas que la preceden debe evitarse practicar ejercicio físico intenso.

El hecho de padecer una infección o de tomar determinados medicamentos (como los corticoides, los betabloqueantes o algunos diuréticos) puede afectar a la glucemia: no se debe olvidar comunicarlo al médico, en caso de que no lo sepa.

¿Cómo interpretar los resultados sobre la glucemia?

Los resultados considerados normales varían ligeramente según los valores de referencia de cada laboratorio, pero se pueden ver en los cuadros algunos valores indicativos. Hay que tener en cuenta, como ocurre con otros resultados analíticos, que la interpretación correcta debe ser hecha por un profesional y debe contemplar las circunstancias de cada caso.

De hecho, unos valores elevados de glucemia pueden deberse a una simple infección, a la fiebre, a una cirugía reciente, a un traumatismo agudo o a no haber respetado el preceptivo periodo de ayuno y, por lo tanto, ser sólo transitorios. Salvo los casos obvios, un resultado anormal de glucemia siempre debe confirmarse antes de presentarlo como señal inequívoca de enfermedad.

Glucemia

 Valores

 Interpretación

≥ 126 mg/dl

 compatible con diabetes (1)

≥ 110 mg/dl e
< 126 mg/dl

 alteración de la tolerancia a la glucosa (con frecuencia, fase anterior a la diabetes)

> 70 mg/dl e
< 110 mg/dl

 normal

< 70 mg/dl

 – ayuno prolongado;

 – exceso de medicamentos para la diabetes;

 – problemas en la absorción de nutrientes por parte del intestino (enfermedad celiaca, por ejemplo);

 – tumor que segrega insulina (insulinoma);

 – cirrosis hepática

< 60 mg/dl

 probable aparición de síntomas de hipoglucemia (sudores, temblores, mareos), pudiendo ser necesario administrar azúcar por vía oral o incluso glucosa por vía intravenosa

< 40 mg/dl

 riesgo de coma, el enfermo debe recibir glucosa urgentemente

 (1) Los valores de referencia varían según el laboratorio y para su interpretación se deben de tener siempre en cuenta los antecedentes, circunstancias y síntomas de cada sujeto.

 

Prueba de tolerancia oral a la glucosa

 

 Extracción

 Valores

 Interpretación

Extracción inicial

< 110 mg/dl

 normal

Después de 1 hora

< 180 mg/dl

 normal

Después de 2 horas

< 160 mg/dl

 normal

> 160 mg/dl y < 220 mg/dl

 alteración de la tolerancia a la glucosa (con frecuencia, fase anterior a la diabetes)

≥ 220 mg/dl

 compatible con diabetes (1)

 (1) Los valores de referencia varían según el laboratorio y para su interpretación se deben de tener siempre en cuenta los antecedentes, circunstancias y síntomas de cada sujeto.

 

Otros análisis relacionados con la diabetes

La hemoglobina glucosilada o glicosilada (HbA1c) es una fracción de la hemoglobina (la molécula que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos de la sangre) que refleja el valor medio de la glucemia en un periodo de semanas o meses. Permite evaluar si la glucemia estuvo o no bien controlada entre las 4 y 6 semanas anteriores.

Se consideran normales valores de hemoglobina glicosilada inferiores al 5,7 % del total de la hemoglobina. Por el contrario, valores por encima del 6,5 % se consideran indicativos de diabetes.

Perfil lipídico

El perfil lipídico o lipidograma se determina a través de un análisis de sangre, en el que se miden los niveles de:

  • colesterol total;
  • fracción HDL, o high density lipoprotein (lipoproteínas de alta densidad), el conocido como “colesterol bueno”;
  • fracción LDL, o low density lipoprotein (lipoproteínas de baja densidad), el conocido como “colesterol malo”;
  • triglicéridos.

El colesterol es un componente esencial del cuerpo humano. Forma parte de la estructura de las membranas de las células y participa en la síntesis de muchas hormonas y de los ácidos biliares, moléculas secretadas con la bilis que desempeñan un papel importante en la digestión.

Por ser indisoluble en el agua, el colesterol, para ser transportado por la sangre, necesita ir unido a proteínas, formando a modo de pequeñas partículas llamadas lipoproteínas. Simplificando mucho, podemos decir que la lipoproteína HDL transporta el colesterol hacia el hígado, donde es metabolizado, mientras que la LDL transporta colesterol hacia los tejidos y facilita la acumulación de colesterol en las arterias, contribuyendo así a la aparición de aterosclerosis. Por eso, a la primera se le conoce como “colesterol bueno” y a la segunda como “colesterol malo”. Todo ello no deja de ser una simplificación, puesto que ambos tipos de colesterol son necesarios en las proporciones adecuadas. Como norma general, puede decirse que cuanto más elevada sea la proporción de HDL en relación con el colesterol total, menor será el riesgo de enfermedad vascular.

Los triglicéridos, por otra parte, son el principal tipo de grasa proveniente de la alimentación. Son transformados en ácidos grasos y, una vez en la sangre, son principalmente transportados por otro tipo de lipoproteínas, los quilomicrones. Estas partículas liberan los triglicéridos a medida que pasan por el tejido adiposo y por los músculos, que los almacenan y liberan de acuerdo con las necesidades de energía del organismo. El resto de triglicéridos son metabolizados en el hígado.

Análisis de lípidos

Un elemento a tener en cuenta a la hora de hacer este análisis es el ayuno, que deberá ser de 6-8 horas antes de la extracción de sangre. Con ello se pretende evitar que los valores obtenidos no se vean influenciados por la absorción de grasas provenientes de una comida reciente.

¿Cómo interpretar los resultados del análisis de sangre?

Se habla de hiperlipidemia cuando existe un aumento de los niveles de lípidos en sangre por encima de lo normal. Puede tratarse de hipercolesterolemia (aumento de los niveles de colesterol), hipertrigliceridemia (aumento de los niveles de triglicéridos) o combinación de ambos.

Aunque no existe un límite absoluto, la mayoría de los especialistas consideran que el nivel ideal de colesterol en sangre para una persona sana debe estar por debajo de 200 mg/dl (miligramos por decilitro) de colesterol total. En cualquier caso, deben valorarse las cifras en función de los antecedentes, de la proporción de colesterol LDL frente al colesterol HDL y de la existencia de otros factores de riesgo vascular, como hipertensión arterial, diabetes o tabaquismo (cifras de colesterol ligeramente superiores a ese nivel, en ausencia de antecedentes de enfermedad cardiovascular o de otros factores de riesgo vascular, no deben considerarse preocupantes).

El papel de la hipertrigliceridemia por sí sola como factor de riesgo vascular es menos conocido. Sí se sabe que se relaciona con el desarrollo de pancreatitis (inflamación del páncreas). El nivel ideal de triglicéridos en sangre se sitúa por debajo de 200 mg/dl, considerándose que los niveles son altos cuando sobrepasan los 400 mg/dl.

La mayor parte de las elevaciones del colesterol y de los triglicéridos se sitúan en un rango de leve a moderado. Pueden relacionarse con una alimentación inadecuada, aunque existe una gran variabilidad individual que viene determinada por los antecedentes familiares. En otros casos, se trata de verdaderas enfermedades genéticas. Con frecuencia se tratan de alteraciones secundarias a la presencia de otros trastornos, como obesidad, diabetes mal controlada, insuficiencia renal, ingesta excesiva de alcohol o (en el caso de la hipertrigliceridemia) la toma de determinados fármacos.

 

Saber más

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- Cómo entender un análisis de sangre I: hemograma. Biblioteca Saludabit

- Diabetes. Biblioteca Saludabit

- Qué es el colesterol LDL. Biblioteca Saludabit

- Todo sobre los triglicéridos. Biblioteca Saludabit

- Perdón al colesterol. Blog Saludabit

 

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Los niveles de glucosa y los lípidos son elementos habituales de un análisis de sangre. En #Saludabit te ayudamos a descifrarlos

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