Helicobacter pylori y úlcera péptica

La úlcera gastroduodenal o úlcera péptica consiste en una erosión de la mucosa que recubre el estómago (úlcera gástrica) o el duodeno, la primera porción del intestino delgado (úlcera duodenal). En definitiva, no es más que una herida abierta en la mucosa. Se calcula que entre un 5 y un 10 % de la población general la padece a lo largo de su vida.

Durante años, se ha pensado que la causa de la úlcera gastroduodenal era el exceso de producción de ácido gástrico. Hoy sabemos que esto no es así. Si bien la acidez gástrica tiene un papel en la formación de la úlcera, el causante principal es la bacteria Helicobacter pylori. En menor medida, el uso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) también puede dar lugar a la aparición de la úlcera.

Ambos elementos contribuirían al desequilibrio entre los factores que dañan la mucosa y los mecanismos de defensa, permitiendo que el ácido del estómago erosione la pared del tubo digestivo.

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Salud

Síntomas de la úlcera péptica

El síntoma más característico es dolor en el epigastrio (comúnmente conocido por “la boca del estómago”), que es la zona central y superior del abdomen. Suele describirse como una sensación de ardor o de hambre que, típicamente, empeora dos o tres horas después de haber comido y por las noches, con el estómago vacío. En la mayoría de las ocasiones se alivia al ingerir alimentos o tomar un antiácido.

Otros posibles síntomas de la úlcera son:

  • Sensación de saciarse rápidamente en las comidas.
  • Sensación de hinchazón y ganas de eructar.
  • Acidez de estómago o reflujo.
  • Náuseas y vómitos.

No todas las personas con úlcera, sin embargo, tienen síntomas evidentes. Esto ocurre, especialmente, en las personas mayores.

Helicobacter pylori, la principal causa de la úlcera

Como se ha dicho, la causa mayoritaria de la úlcera péptica es la infección bacteriana causada por Helicobacter pylori. Se trata de una bacteria que habitualmente se adquiere durante la infancia. Aunque no se conoce del todo cómo se contrae, se sospecha que puede ser a través de la comida o el agua. Se considera, de hecho, la infección bacteriana crónica más frecuente en el género humano: se estima que alrededor de la mitad de la población mundial la tiene, lo que no quiere decir que todas las personas sufran por ello síntomas.

El Helicobacter pylori, de hecho, es un viejo conocido al que ya nos referimos al hablar de la gastritis, en cuyo desarrollo juega también un papel destacado. Se trata de una bacteria que está especialmente adaptada para vivir y desarrollarse en los medios ácidos, como el estómago y el duodeno. Allí se adhiere a la mucosa, dañándola y reduciendo su capacidad de resistencia al contenido ácido del estómago.

Diagnóstico de úlcera por Helicobacter pylori

Ante la sospecha de úlcera péptica, el médico llevará a cabo una serie de pruebas para detectar la presencia de Helicobacter pylori antes y después de realizar el tratamiento.

Estas pruebas pueden ser:

  • Análisis de sangre. Detecta la presencia de anticuerpos antes de comenzar el tratamiento. No sirve para confirmar su eliminación, ya que los anticuerpos frente a esta bacteria siguen estando presentes durante meses y la prueba daría positivo, aunque ya no hubiera Helicobacter.
  • Test del aliento. Sirve tanto para detectar la presencia de esta bacteria antes de iniciar el tratamiento, como para confirmar que ha desaparecido después. Eso sí, hay que esperar al menos cuatro semanas una vez finalizado para poder volver a realizarse la prueba.
  • Prueba de detección de antígenos de Helicobacter en heces. Sirve también para detectar la infección y para confirmar su desaparición. Es especialmente útil en los pacientes de más corta edad, donde la prueba del aliento es más complicada de llevar a cabo.
  • Endoscopia. Además de visualizar el tubo digestivo, como el endoscopio lleva incorporado una serie de instrumentos, permite recoger muestras de tejido que serán sometidas a posteriores análisis de laboratorio (para comprobar, por ejemplo, la presencia de Helicobacter).

Tratamiento para el Helicobacter pylori

El tratamiento para eliminar el Helicobacter pylori consiste en combinar varios medicamentos (generalmente tres, por eso se habla frecuentemente de "triple terapia"):

  • Un medicamento que inhibe la secreción ácida del estómago. Son los llamados inhibidores de la bomba de protones (IBP): omeprazol, esomeprazol, lansoprazol, pantoprazol y rabeprazol. No combaten la bacteria, pero al reducir la cantidad de ácido ayudan a aliviar el dolor y a favorecer la cicatrización de la úlcera.
  • Dos antibióticos –que suelen ser amoxicilina y claritromicina– dirigidos a erradicar la bacteria.

El tratamiento suele durar entre una y dos semanas. Es importante hacerlo bien para evitar que la bacteria se vuelva resistente a los antibióticos.

La triple terapia suele funcionar en un 80% de los casos. En el resto, el fracaso se debe, sobre todo, a las resistencias de la bacteria a los antibióticos. En esos casos, el paciente tendrá que repetir el tratamiento, pero con antibióticos diferentes.

Si este segundo tratamiento tampoco funciona, entonces, es probable que el médico opte por recoger una muestra de mucosa mediante endoscopia para estudiar en el laboratorio qué antibióticos son los que funcionan contra la bacteria en ese paciente concreto.

Úlcera péptica provocada por antiinflamatorios

En el caso de úlcera péptica provocada por el consumo de AINE, el médico interrumpirá el tratamiento con antiinflamatorios y comenzará el de la úlcera con un IBP durante 4 u 8 semanas, dependiendo del tipo de úlcera.

Los pacientes que no puedan interrumpir su tratamiento deberán seguir tomando un IBP de forma continuada durante tanto tiempo como dure el tratamiento con ese AINE concreto.

Úlcera y riesgo de hemorragia

Hay úlceras que no presentan síntomas y que cuando se manifiestan es porque ya hay una complicación grave. Estamos hablando de la hemorragia del tracto gastrointestinal. Cuando se produce, la persona vomita sangre o sus heces la contienen, o ambas cosas a la vez. Esta complicación es la causa más común de muerte por úlcera péptica y puede llegar a requerir intervención quirúrgica.

Si los AINE ya de por sí aumentan el riesgo de sufrir una úlcera péptica, hay además otros factores que, añadidos al consumo de AINE, hacen que aumente el riesgo de que la situación se complique, dando lugar a una úlcera hemorrágica. Algunos de ellos son:

  • Tener 60 años o más.
  • Utilizar altas dosis de AINE.
  • Haber tenido una úlcera péptica en el pasado.
  • Tomar AINE junto con ácido acetilsalicílico, algo habitual en pacientes con problemas cardiovasculares.
  • Tomar AINE junto con medicación anticoagulante, como Sintrom.
  • Tomar antiinflamatorios junto con corticoesteroides.
  • Tener Helicobacter pylori en la mucosa gastrointestinal.

Aunque la hemorragia del tracto gastrointestinal es la más habitual de las complicaciones, pueden aparecer otras, como la perforación (cuando la úlcera agujerea la pared del tracto gastrointestinal) o la obstrucción gástrica. Afortunadamente, son menos frecuentes.

Verdades y mentiras sobre la úlcera péptica y el Helicobacter pylori

Existen diversas creencias –algunas de ellas muy asentadas– relacionadas con la aparición de la úlcera péptica o con el propio Helicobacter que no están sustentadas por ningún tipo de evidencia. Otras, por el contrario, sí son ciertas. He aquí algunas de ellas:

  • Los fumadores tienen mayor riesgo de desarrollar una úlcera péptica. VERDADERO. El tabaquismo es un factor de riesgo para el desarrollo de úlcera péptica, especialmente en los pacientes infectados con Helicobacter pylori.
  • Beber alcohol en grandes cantidades es causa de úlcera péptica. FALSO. No hay evidencia de que el alcohol en sí mismo provoque úlceras pépticas. Sí es cierto que el alcohol daña la mucosa gástrica y estimula la secreción de ácido.
  • Beber café es causa de úlcera péptica. FALSO. Aunque el café es un fuerte estimulante de la secreción ácida del estómago y puede producir reflujo gastroesofágico, su consumo no provoca la aparición de úlcera péptica.
  • La comida picante es causa de úlcera péptica. FALSO. No hay ningún alimento que provoque –o de origen– a una úlcera péptica, aunque sí puede ser irritante.
  • Alimentos como la leche ayudan en la cicatrización de las úlceras. FALSO. Ni la leche, ni ningún otro alimento, favorece la curación de las úlceras pépticas.
  • El estrés es causa de úlcera péptica. FALSO. No hay evidencia, pero, al igual que el café o la comida picante, sí puede empeorar los síntomas.

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