Vitamina D, ¿panacea o simple vitamina?

Dice el diccionario que panacea es “el remedio o solución general para cualquier mal”. Pues eso es lo que parecía ser la vitamina D hasta hace bien poco. Pero, habrá que seguir buscando o, al menos, seguir perseverando en las investigaciones para conseguir evidencias firmes sobre los efectos de la vitamina D en la salud. En cualquier caso, no hay que menospreciarla, ya que se trata de una vitamina implicada en diferentes funciones de gran trascendencia para la vida y la salud humana, como la salud ósea. Veamos.

Salud

Qué es y para qué sirve la vitamina D

La vitamina D es una sustancia esencial que ha venido cobrando una importante significación en los últimos años, pues se ha relacionado con multitud de patologías y problemas de salud, especialmente cuando sus niveles están disminuidos. Más allá de los posibles beneficios para la salud derivados de su consumo adecuado o de su suplementación –que deben ser todavía ratificados– la vitamina D tiene una importante significación clínica por su mediación en el metabolismo óseo y la calcificación de los huesos.

Vitamina D es el nombre genérico que incluye el ergocalciferol (vitamina D2) y el colecalciferol (vitamina D3) que se forman a partir de sus respectivas provitaminas, ergosterol y 7-dehidrocolesterol. Las dos formas de la vitamina –D2 y D3– son solubles en grasa y están presentes en algunos alimentos y suplementos. La vitamina D3 también es sintetizada en el organismo tras la exposición a la radiación ultravioleta del sol.

La vitamina D facilita en el intestino la absorción de calcio y fósforo. En el riñón, estimula la hormona paratiroidea (PTH) que determina la reabsorción renal de calcio. En el hueso, la vitamina D también modula la acción de la hormona PTH, responsable de activar los osteoclastos, células implicadas en la resorción ósea (el proceso de descalcificación del hueso para disponer de calcio en sangre).

Una de las principales consecuencias de la deficiencia de vitamina D es una mineralización ósea defectuosa, debido a la absorción insuficiente de calcio y fósforo dietético en el intestino.

Los síntomas clínicos de la deficiencia de vitamina D se manifiestan en forma de raquitismo en niños (desarrollo defectuoso y deformación de los huesos) y osteomalacia en adultos (descalcificación de los huesos).

Fuentes de vitamina D

Son escasos los alimentos que contienen vitamina D de forma natural. El hígado de pescado y el pescado azul son los únicos alimentos que contienen cantidades considerables de esta vitamina. Ya en menor medida, podemos encontrar vitamina D en vísceras, lácteos y huevos. Por suerte, nuestro organismo –más en concreto nuestra piel– es capaz de sintetizar parte de la que necesitamos. De este modo, la vitamina D que se produce en la piel, en muchos casos, es su principal suministro natural. En concreto, la vitamina D3 es sintetizada a partir de 7-dehidrocolesterol. Este sistema es extremadamente eficiente, por lo que algunas estimaciones consideran que una breve exposición al sol –de cara y brazos– proporciona una cantidad de vitamina equivalente a la ingesta de 5 µg al día (una tercera parte de la ingesta recomendada).

La vitamina D, procedente de los alimentos o la que se produce en la piel, debe experimentar diferentes transformaciones antes de ser biológicamente activa, primero en el hígado y luego en el riñón.

Fuentes alimentarias de vitamina D

Alimento

Contenido de vitamina D (µg por 100 g)

Contenido de vitamina D (µg por ración)

Aceite de hígado de bacalao

210

 

-

Angula

110

165

Arenque

40

60

Caviar

35

7

Atún

25

37,5

Bonito en conserva

23,8

19

Salmón ahumado

19

5,7

Langostino

18

14,4

Jurel

16

24

Mantequilla

12

2,4

Pulmón de cordero

12

12

Yema de huevo

 

11,4

2,3

Fuente: Bedca (Base de Datos Española de Composición de Alimentos).

Ingesta recomendada de vitamina D

Los valores dietéticos de referencia para la vitamina D establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para niños de 1 a 18 años, adultos, mujeres embarazadas y mujeres lactantes es de 15 microgramos al día. Para niños hasta 12 meses, 10 µg.

Estos valores tienen en cuenta una mínima síntesis cutánea de vitamina D derivada de la exposición al sol.

Ingesta adecuada de vitamina D

Edad

Ingesta adecuada (µg/día)

7-11 meses

10

1-3 años

15

4-6 años

15

7-10 años

15

11-14 años

15

15-17 años

15

≥ 18 años

15

Fuente: EFSA

Indicador de los niveles de vitamina D

El mejor indicador de laboratorio para la vitamina D es la concentración de 25(OH)D en sangre. Los límites inferiores normales varían en función de la situación geográfica y el nivel de exposición al sol (8-15 ng/mL).

Unos niveles de 20 ng/mL pueden ser suficientes para la mayoría de individuos, si bien no existe un consenso al respecto. De hecho, se piensa que se está sobreestimando la deficiencia de vitamina D y se está suplementando con esta vitamina a personas cuyos niveles son suficientes. Según esta visión, podría definirse como deficiencia a partir de niveles inferiores a 12,5 ng/mL en sangre.

Quién debe controlar sus niveles de vitamina D

En mujeres en edades cercanas a la menopausia, según pudo ser constatado en un reciente estudio, niveles inferiores a 20 ng/mL se asociaron con un aumento del riesgo de fracturas. Ante la incertidumbre de alcanzar unos niveles adecuados a partir de los alimentos de la dieta, sería recomendable que las mujeres de mediana edad tomaran suplementos si presentan niveles inferiores a 20 ng/mL. Para el resto de individuos sanos, niveles de 15 o incluso 10 ng/mL son perfectamente asumibles.

A parte de las mujeres perimenopáusicas, otros colectivos que deberían presentar niveles por encima de 20 son las personas con osteopenia, osteoporosis y las mujeres embarazadas y lactantes. Por ello, en estas personas los niveles de vitamina D deberían ser controlados y tratados, si es el caso.

Finalmente, otros grupos con alto riesgo de sufrir deficiencias y que también deberían someterse a control de sus niveles de vitamina D incluirían a personas con anorexia, personas que se han sometido a cirugía gastrointestinal, pacientes con malabsorción (causada por una celiaquía, por ejemplo), y personas con coloración oscura de la piel (ya que la melanina que da color a la piel dificulta la conversión del 7-dehidrocolesterol en vitamina D).

Exceso de vitamina D

La ingesta a partir de la cual la vitamina D puede resultar tóxica no está clara. La intoxicación tiene lugar, generalmente, tras una utilización inapropiada de las preparaciones y suplementos que la contienen. Puede ocurrir en personas que consumen megadosis de suplementos o en pacientes con terapia sustitutoria de vitamina D por malabsorción, osteoporosis, etc.

Los síntomas de la intoxicación aguda se deben a la hipercalcemia que provocan los altos niveles de vitamina, e incluyen confusión, poliuria, polidipsia, anorexia, vómitos y debilidad muscular. La intoxicación crónica puede causar nefrocalcinosis, desmineralización ósea y dolores.

¿Tomar el sol puede provocar niveles excesivos de vitamina D?

En absoluto. Las exposiciones prolongadas a la luz solar no producen cantidades tóxicas de vitamina D3, ya que, a partir de determinado nivel, la vitamina se transforma en sustancias inactivas. Diversos estudios señalan que las exposiciones prolongadas determinan una concentración sérica máxima inferior a 80 ng/mL.

¿Son ciertos todos los beneficios de la Vitamina D?

La popularidad de la vitamina D ha crecido mucho en los últimos años, principalmente debido a la larga lista de sus potenciales beneficios. Pero no todas estas propuestas están respaldadas por la evidencia.

Evidencia sobre los efectos de la vitamina D: lo que dicen los estudios

Se ha sugerido que la vitamina D puede ser de ayuda en la reducción del riesgo de artritis, prevención de patologías cardiovasculares, mejora de la función cerebral, mejora de la función inmune, disminución del riesgo de obesidad y enfermedades metabólicas, etc.

Todos ellos son enunciados difíciles de probar, pero también de refutar. Muchos provienen de estudios que relacionan una ingesta insuficiente de vitamina D o un nivel bajo en sangre con un incremento del riesgo de enfermedad o mortalidad. Pero es posible que los pacientes que presentan una baja ingesta o niveles disminuidos de vitamina D también tengan mayores hábitos de riesgo, como fumar, sedentarismo, o existan otras explicaciones para sus altas tasas de enfermedad y mortalidad.

Suplementos de vitamina D y salud ósea

En estudios en los que se ofrecían suplementos de vitamina D para prevenir fracturas en mujeres posmenopáusicas y hombres mayores, la vitamina D sola se mostró inefectiva en la prevención de fracturas de cadera o cualquier otra. Sin embargo, la vitamina D junto con calcio proporcionó una pequeña reducción en el riesgo de fractura de cadera y de cualquier otro tipo.

Suplementos de vitamina D durante el embarazo

Los suplementos de vitamina D para mujeres durante el embarazo mostraron una reducción en el riesgo de preeclamsia, bajo peso del neonato o nacimiento prematuro. Por otro lado, la combinación de vitamina D y calcio aumentó el riesgo de nacimientos prematuros. En este sentido, no está claro que sea conveniente la suplementación generalizada en mujeres embarazadas.

Obesidad y vitamina D

Los niveles de vitamina D disminuidos son comunes en las personas con obesidad. Si bien no existen datos concluyentes sobre esta asociación, se plantean diversas hipótesis en las que los dos factores -obesidad y bajos niveles de vitamina D- podrían actuar como elementos causales. En este sentido, la baja exposición al sol de las personas obesas (debido a un estilo de vida sedentario) y la dilución de la vitamina D ingerida o sintetizada en la piel en la abundante masa grasa de las personas obesas, pueden ser algunos de los factores que jueguen un rol importante en los bajos niveles de vitamina D. Por el contrario, se señala que los bajos niveles de vitamina D podrían jugar un papel en el desarrollo de la obesidad por medio de la diferenciación de los adipocitos y el metabolismo lipídico.

En cualquier caso, los estudios que valoran la suplementación de vitamina D en personas obesas no han mostrado claros beneficios frente a la obesidad y otras patologías asociadas.

Otros estudios sobre los efectos de la vitamina D

En otros estudios en los que se valoraba la suplementación con vitamina D y diversos aspectos de la salud, los resultados no permiten establecer una relación positiva sólida. Es el caso de la fibrosis quística, la prevención de cáncer en adultos, el tratamiento del dolor crónico y la prevención de infecciones en niños menores de 5 años.

Consejos Saludabit sobre la vitamina D

Mientras no está claro si la vitamina D puede propiciar todos los beneficios para la salud que se han sugerido, tener un aporte suficiente de vitamina D es importante, especialmente para mantener una buena salud ósea. Una deficiencia grave de vitamina D puede causar problemas en la calcificación de los huesos (osteomalacia) y también contribuir a la aparición de osteoporosis. La vitamina D es necesaria para promover la absorción de calcio en el intestino, y el calcio es esencial en la construcción y la remodelación ósea.

Un buen aporte de vitamina D forma parte de una dieta saludable. En el caso de que no se alcancen los niveles necesarios, los suplementos pueden ser de gran ayuda.

Para saber si el resto de beneficios propuestos son ciertos se necesitan más investigaciones que lo aclaren. Mientras tanto, parece razonable llevar una dieta variada y equilibrada que incluya la cantidad recomendada de vitamina D (gracias sobre todo a pescado azul, huevos y lácteos enteros).

La exposición regular al sol (20 minutos al día) puede incrementar sustancialmente los niveles de vitamina en nuestro organismo.

Saber más

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- Menopausia: manifestaciones y tratamiento. Biblioteca Saludabit

- Cómo prevenir la osteoporosis. Biblioteca Saludabit

- Actividad física y salud. Biblioteca Saludabit.

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La vitamina D se ha propuesto como solución a múltiples problemas de salud. No existen evidencias sólidas más allá de su implicación en la salud ósea #Saludabit

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