Cómo entender un análisis de sangre I: el hemograma

El hemograma es uno de los análisis de laboratorio más habituales. En esencia, es un análisis de sangre que consiste en el recuento de las diferentes células sanguíneas.

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Salud

Qué es un hemograma

Con el hemograma, tras la extracción de sangre, se evalúan (a través de un equipamiento automatizado) los elementos celulares que están presentes en la sangre:

  • los glóbulos rojos (hematíes o eritrocitos),
  • los glóbulos blancos (leucocitos) y
  • las plaquetas.

El hemograma permite evaluar también la hemoglobina, proteína pigmentada que existe en el interior de los glóbulos rojos, encargada de transportar el oxígeno y el dióxido de carbono (y responsable del color rojo de la sangre), y el hematocrito, que no es más que la proporción de glóbulos rojos en relación con el volumen total de la sangre.

A tener en cuenta antes y después del análisis de sangre

Si la única prueba a realizar es un hemograma, no es necesario ayuno ni ningún tipo de preparación previa. Sin embargo, con cierta frecuencia, la extracción de sangre para el hemograma se utiliza también para realizar otras pruebas que sí exigen ayuno (por ejemplo, una bioquímica para ver la glucosa). Hay que tenerlo presente.

El primer paso para el hemograma es la extracción de sangre a partir de una vena, habitualmente del antebrazo. Al igual que en cualquier otro análisis de sangre, se puede aplicar una goma elástica alrededor del brazo para hacer las venas más prominentes y facilitar la punción. La zona se limpia previamente con alcohol y, al finalizar, conviene presionar durante unos minutos la zona para parar la hemorragia y prevenir la formación de un hematoma.

Para qué sirve un hemograma

El hemograma es una de las pruebas de laboratorio más comúnmente realizadas y sus aplicaciones son muy extensas, ya que sirven para identificar o poner tras la pista de un número importante de patologías y trastornos:

  • Anemia, circunstancia en la que se produce una disminución en el número de glóbulos rojos y la cantidad de hemoglobina en la sangre, por muy diversas causas.
  • Alteraciones en la forma y composición de los glóbulos rojos, que pueden ser de causa congénita.
  • Procesos proliferativos anormales, como la policitemia vera (glóbulos rojos), las leucemias (glóbulos blancos) o la trombocitemia primaria (plaquetas);
  • Infecciones, procesos inflamatorios o enfermedades que cursen con una disminución de las defensas de organismo.
  • Disminución del número de plaquetas, que, si es muy acentuada, puede predisponer al individuo a sufrir hemorragias graves.

Cómo interpretar los resultados de un hemograma

Los valores considerados normales de glóbulos rojos, hemoglobina, hematocrito, glóbulos blancos y plaquetas pueden variar en función de los valores de referencia de cada laboratorio y dependen de factores individuales, como la edad y el sexo. En líneas generales, se pueden considerar como normales los valores presentados en el siguiente cuadro:

VALORES SANGUÍNEOS CONSIDERADOS NORMALES*

Componentes de la sangre

Hombres

Mujeres

Niños

Glóbulos rojos

4,5 a 6 millones
por microlitro (µl)

4 a 5,5 millones 
por microlitro (µl)

3,9 a 5,3 millones 
por microlitro (µl)

Hemoglobina

14 a16 g/dl

12 a 14 g/dl

10,3 a 15 g/dl

Hematocrito

40 a 55%

35 a 45%

30 a 40%

Glóbulos blancos

4.000 a 11.000/mm³ **

Plaquetas

150.000 a 450.000/mm³

* Los valores de referencia pueden variar ligeramente, dependiendo de cada laboratorio.

** En los niños, sobre todo hasta los 6 años, valores hasta 19.000/mm³ pueden considerarse normales.

 

Variación de los valores del hemograma y su significado

Glóbulos rojos, hemoglobina y sus parámetros relacionados

Los glóbulos rojos contienen la hemoglobina, proteína que se encarga de transportar el oxígeno y el dióxido de carbono. Son células con forma discoidal, que han perdido el núcleo, cuya vida media es de 120 días. Pasado ese tiempo, pierden la elasticidad que les permite deformarse para pasar por los vasos sanguíneos más estrechos. Son destruidos al pasar por los pequeños vasos del bazo, órgano que funciona, de esa manera, como un “control de calidad”.

Cuando las cifras de glóbulos rojos o de hemoglobina descienden por debajo de un límite estamos ante una anemia. Como norma general, hoy día se considera que hay anemia cuando las cifras de hemoglobina descienden por debajo de 14 g/dl (en hombres) o de 12 g/dl (en mujeres), aunque estas cifras deben considerarse orientativas y valorarse en cada contexto. En niños, los niveles de hemoglobina normales son más bajos.

Los índices eritrocitarios y los reticulocitos pueden ayudar a caracterizar la anemia y a identificar su origen.

Los valores de glóbulos rojos y hemoglobina pueden aumentar, por ejemplo, en caso de deshidratación (situaciones de calor extremo con escasa ingesta de líquidos, diarrea, vómitos, quemaduras graves, etc.), tabaquismo, enfermedades respiratorias crónicas o policitemia vera (enfermedad de la sangre en la que se produce una proliferación anormal de glóbulos rojos).

El hematocrito

En general, el hematocrito disminuye en paralelo a la disminución del número de glóbulos rojos y de la cifra de hemoglobina, pero no siempre es así (por ejemplo, si el número de glóbulos rojos es bajo, pero son de mayor tamaño que el normal).

El hematocrito disminuye especialmente en ciertas formas de anemia, por ejemplo, tras una hemorragia, cuando existe un déficit de hierro o cuando existen ciertas anomalías de la hemoglobina. Valores superiores a lo normal ocurren, por ejemplo, en caso de deshidratación o policitemia vera.

Los índices eritrocitarios

Son parámetros que aportan información adicional sobre las características de los glóbulos rojos, permitiendo por ejemplo caracterizar el tipo de anemia:

  • El volumen corpuscular medio (VCM) indica el tamaño de los glóbulos rojos.
  • La hemoglobina corpuscular media (HCM) corresponde con la cantidad de hemoglobina contenida en cada glóbulo rojo.
  • El índice o amplitud de distribución eritrocitaria (ADE, o RDW por sus siglas en inglés) se refiere a la mayor o menor homogeneidad de la morfología de los glóbulos rojos.

CÓMO INTERPRETAR LOS ÍNDICES ERITROCITARIOS

 

Índices

Valores
normales

Interpretación de los valores anormales

Volumen corpuscular medio (VCM)

80 a 95 fl (1)

Valores por debajo de los normales pueden indicar, entre otros, un déficit de hierro, una pérdida exagerada de sangre (por la menstruación, por ejemplo) o una talasemia, anomalía congénita de la hemoglobina. Valores más elevados pueden ocurrir si hay un déficit de vitamina B12 o de ácido fólico.

Hemoglobina corpuscular media (HCM)

32 a 36 g/dl

Valores bajos pueden señalar, por ejemplo, un déficit de hierro o una anomalía de la hemoglobina. 

Índice de distribución eritrocitaria (RDW)

11,5 a 14%

Suele estar elevado cuando las anemias se deben a un déficit (de hierro, de vitamina B12…) pero no, por ejemplo, a una anomalía congénita de la hemoglobina.

(1) fl = femtolitro, una submedida del litro (1 femtolitro=10-15 litros)

 

Porcentaje de reticulocitos

Los reticulocitos son los precursores inmediatos de los glóbulos rojos en la médula ósea (dicho de otra forma, los glóbulos rojos todavía inmaduros). Normalmente oscilan entre el 0,5 y el 2% de los glóbulos rojos circulantes. Si este porcentaje aumenta es porque el organismo “recurre” a ellos, por ejemplo, cuando hay una anemia hemolítica (por destrucción acelerada de los glóbulos rojos o una hemorragia). Si, por el contrario, no se detectan reticulocitos, puede ser señal de que la médula ósea no funciona bien.

Glóbulos blancos

Los glóbulos blancos (leucocitos), mucho menos numerosos, son, en cambio, células que conservan su núcleo, y que tienen la capacidad, en caso necesario, de abandonar el torrente sanguíneo y dirigirse donde hagan falta. Tienen la función de defender al organismo contra agentes patógenos y combatir las infecciones. También nos defienden contra las células tumorales, por ejemplo. Hay diversos tipos, entre ellos:

  • los neutrófilos
  • los linfocitos
  • los monocitos
  • los eosinófilos 
  • los basófilos

El número de glóbulos blancos o leucocitos aumenta (leucocitosis) en caso de infección, si hay una inflamación de cualquier causa, estrés físico (como fiebre o cirugía) o incluso emocional grave, quemaduras, insuficiencia renal, o leucemia (proliferación anormal de los glóbulos blancos).  En este último caso, normalmente, el aumento es muy acentuado y pueden aparecer formas aún no diferenciadas (inmaduras) de glóbulos blancos en circulación. El uso de ciertos medicamentos, como los corticoides, o la extirpación del bazo (esplenectomía) también pueden hacer que el número de leucocitos aumente. Para identificar el problema, es importante saber qué tipo específico de leucocitos es el que está por encima. Para ello, se efectúa un recuento diferencial.

La disminución en el número de leucocitos (leucopenia) puede ocurrir, entre otras causas, por un insuficiente funcionamiento de la médula ósea, como consecuencia del tratamiento con quimioterapia, en determinadas enfermedades autoinmunes, en enfermos de sida, etc. 

LECTURA DE LOS VALORES EN EL RECUENTO DIFERENCIAL

Glóbulos blancos

Valores normales

Algunas posibles causas del aumento

Neutrófilos

45 a 75%

Infecciones bacterianas.

Linfocitos

15 a 45%

Infecciones virales, tuberculosis.

Monocitos

0,5 a 10%

Infecciones virales.

Eosinófilos

0 a 3%

Parasitosis, alergias, asma.

Basófilos

0 a 2%

Infecciones virales, tuberculosis, alergias.

 

Plaquetas

Las plaquetas sirven de base a la formación de los coágulos necesarios para taponar cualquier punto sangrante y de esa forma controlar una hemorragia. Actúan de forma sinérgica con los denominados factores de la coagulación. Son células sin núcleo de muy pequeñas dimensiones (en realidad son pequeños fragmentos de células mayores que se localizan en la medula ósea) y su vida media es sólo de unos 9 días.

Las plaquetas pueden disminuir (trombopenia o trombocitopenia) por muy diversas causas, entre ellas:

  • Enfermedades autoinmunes, como la púrpura trombocitopénica idiopática.
  • Un insuficiente funcionamiento de la médula ósea, como consecuencia de infecciones, enfermedades crónicas del hígado, uso de corticoides, quimioterapia y diversos medicamentos, alcoholismo, etc.

Cuanto mayor es la disminución en el número de plaquetas, más difícil le resultará al organismo detener las hemorragias. Si el descenso es muy severo, pueden producirse incluso sangrados espontáneos. 

El aumento del número de plaquetas (trombocitemia o trombocitosis) puede ocurrir por:

  • proliferación anormal (trombocitemia primaria),
  • tras la extirpación del bazo o
  • como consecuencia de ciertos procesos inflamatorios o de cáncer.

A la inversa de lo que ocurre con la trombocitopenia, un aumento del número de plaquetas por encima de la normalidad favorece el riesgo de trombosis.

 

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El hemograma forma parte del análisis de sangre y consiste en el recuento cuantitativo de las diferentes células sanguíneas #Saludabit

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