Gastritis: tipos y tratamientos

Qué es una gastritis, cuáles son sus causas y cuáles sus tratamientos parecen cuestiones sencillas, pero no lo son tanto. Y es que “gastritis” es un término que muchas personas utilizan para referirse prácticamente a cualquier síntoma estomacal, e incluso digestivo. Veamos.

Salud

Gastritis, aclarando conceptos

Lo primero que conviene hacer en lo relativo a la gastritis es aclarar conceptos. Hablando desde el punto de vista médico, la palabra gastritis debe reservarse para los casos en los que hay inflamación de la mucosa gástrica. La causa más habitual de esta inflamación no es otra que la infección por Helicobacter pylori, la misma bacteria que se encuentra detrás de la mayor parte de los casos de úlcera gastroduodenal.

Se trata de una bacteria especialmente adaptada para vivir y desarrollarse en medios ácidos. El Helicobacter se adhiere a la mucosa gastroduodenal, reduciendo su capacidad de resistencia al contenido ácido del estómago. Habitualmente se adquiere en la infancia -no se sabe bien cómo- aunque se cree que es a través de los alimentos o del agua. Se considera, de hecho, la infección bacteriana crónica más frecuente en el género humano. Se estima que alrededor de la mitad de la población mundial la tiene, aunque no todos experimenten síntomas.

Síntomas de la gastritis

Los síntomas de este tipo de gastritis son por lo general inespecíficos: molestias a nivel del epigastrio (la zona del abdomen popularmente conocida como “boca del estómago”), náuseas… Es habitual, de hecho, que no existan síntomas como tal. En estos casos, la presencia de gastritis se descubrirá al hacer una endoscopia buscando otro problema.

Tipos de gastritis: gastritis erosiva

La gastritis puede pasar de ser una mera inflamación para convertirse en una auténtica erosión de la mucosa gástrica, que puede llegar a desarrollar puntos hemorrágicos. En este caso, el Helicobacter no parece jugar un papel tan destacado. Estas gastritis erosivas suelen deberse al uso de fármacos (como la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos), pero también puede ser una manifestación de una enfermedad inflamatoria intestinal (como la enfermedad de Crohn) o de una infección vírica.

En algunos casos, las gastritis erosivas se producen de forma aguda en pacientes que ya están muy graves por otra razón (estados de sepsis, grandes quemados, etc.). Es la denominada gastritis de estrés, una complicación muy temida en estos casos.

Lo que no es gastritis

Pero no todos los “síntomas de estómago” son gastritis.

Muchas personas hablan de gastritis en el lenguaje común para referirse prácticamente a cualquier síntoma digestivo. Y es que las molestias de estómago y las digestiones difíciles son síntomas muy frecuentes. Repasemos algunas de ellas, se correspondan o no con una verdadera gastritis.

Ardor de estómago

En ocasiones, lo que se describe como gastritis es una sensación de quemazón en la boca del estómago que incluso asciende hacia arriba, detrás del esternón. Sin embargo, se trata más bien de un síntoma del reflujo gastroesofágico, que se produce cuando parte del contenido del estómago o ácido gástrico suben hacia el esófago, lo que incluso puede derivar en su inflamación (esofagitis). Algunas personas describen el reflujo como “se me llena la boca de saliva”, “me repite la comida”, “siento una pesadez en la boca del estómago cuando me tumbo” o simplemente “tengo acidez”. Hay alimentos que lo favorecen especialmente, como el chocolate, la menta, los tomates, las grasas o las comidas muy especiadas.

En ocasiones, los síntomas del reflujo pueden ser similares a los de una angina de pecho, porque el dolor se extiende hacia el hombro y el brazo. En cualquier caso, ante el ardor en el pecho, debemos acudir al médico para que investigue la causa y establezca el tratamiento adecuado.

Dolor con el estómago vacío

Si en lugar de ardor lo que se siente es dolor en la zona de la boca del estómago y, sobre todo, si se aprecia que mejora al comer y que vuelve a empeorar cuando ha pasado cierto tiempo desde la última comida, es posible que en lugar de una gastritis se trate de una úlcera de duodeno o de estómago, que no es otra cosa que una “herida” localizada en la mucosa.

La úlcera gastroduodenal comparte con la gastritis su causa más habitual: la infección por Helicobacter pylori.

Dolor de estómago después de comer

Un dolor de estómago que empeora al comer puede ser también un síntoma de úlcera gastroduodenal, pero no siempre es así. Se puede tratar de -en este caso sí- una verdadera gastritis. Pero a veces no se llega a identificar una causa pese a hacer las pruebas correspondientes.

“No pasa” la comida

Algunas personas notan dificultad cuando los alimentos pasan por el esófago. Es lo que los médicos denominan disfagia. Puede tratarse de un problema de la musculatura del esófago, que no consigue hacer avanzar el bolo de alimento. Otra posible causa es un estrechamiento del esófago, ya sea interno (causado por una esofagitis, un tumor o una cicatriz) o externo (debido a una presión desde el exterior del esófago, provocada, por ejemplo, por un bocio o un tumor). Los tumores, aunque son la causa menos frecuente, son graves. Por eso, no hay que demorar la visita al médico si se notan molestias de este tipo.

Dolor al tragar alimentos

Cuando los alimentos causan dolor al descender por el esófago, se habla de odinofagia. Una posible causa es la inflamación del esófago ocasionada por hongos (por ejemplo, Candida) o virus.

Sensación de pesadez

El mero hecho de tragar aire de forma inconsciente (aerofagia) produce sensación de vientre hinchado y flatulencia: comer demasiado deprisa o masticar chicle de forma habitual son hábitos que favorecen estos fenómenos. También el consumo de alimentos y bebidas que liberan o producen gas (bebidas carbonatadas, legumbres) o la propia enfermedad por reflujo gastroesofágico de la que hablábamos antes.

Para determinadas personas, algunos alimentos ricos en hidratos de carbono resultan difíciles de absorber en el intestino, lo que genera con frecuencia sensación de hinchazón y náuseas. Por supuesto, en aquellas personas que presentan trastornos específicos como, por ejemplo, intolerancia a la lactosa o enfermedad celíaca (intolerancia al gluten), la ingesta de productos que lleven esos componentes desencadenará todo un rosario de síntomas digestivos.

Muchas veces, la sensación de pesadez, de “estar lleno” a pesar de no haber ingerido mucha comida o de tripa hinchada no llega a relacionarse con una causa orgánica concreta. Se habla entonces de dispepsia de tipo funcional.

Vómitos

Náuseas y vómitos pueden deberse a multitud de enfermedades y procesos digestivos, desde un simple empacho, hasta un cólico biliar, pasando por una gastroenteritis. La gastroenteritis, en sentido estricto, es la inflamación de la mucosa del tubo digestivo por cualquier causa. En la práctica, este término designa las infecciones agudas del tubo digestivo por bacterias y virus, cuya principal manifestación clínica es la diarrea, acompañada con frecuencia de náuseas y vómitos. Son procesos muy frecuentes entre los adultos y, especialmente, entre los lactantes y los niños.

Los vómitos a veces son la manifestación de un problema más serio, como pancreatitis, apendicitis u obstrucción intestinal. Cuando existe una hemorragia digestiva alta (debida, por ejemplo, a que hay una úlcera gastroduodenal sangrante) el vómito puede contener sangre.

Entre las causas no digestivas más frecuentes o características de náuseas y vómitos destacan el vértigo, las migrañas, el uso de ciertos medicamentos (muy especialmente los agentes quimioterápicos que se usan en el tratamiento de muchas formas de cáncer), los cólicos nefríticos, los trastornos de la conducta alimentaria (como la anorexia nerviosa y la bulimia), las náuseas matinales del embarazo, etc. La lista detallada de todos los procesos que en un momento determinado pueden desencadenar náuseas y vómitos es interminable.

Signos de alarma digestivos

Una mala digestión la tiene cualquiera y no es motivo para preocuparse, pero si las molestias persisten durante cierto tiempo (por ejemplo, un par de semanas) o se repiten con frecuencia, debemos consultar al médico.

Debemos acudir al médico muy especialmente ante cualquiera de los siguientes signos de alarma:

  • Vómitos o heces con sangre.
  • Vómitos persistentes.
  • Si al palpar, se percibe un bulto o una masa en la zona de la boca del estómago (epigastrio).
  • Si se presenta ictericia, es decir, color amarillento de la piel y el blanco de los ojos.
  • Si se experimenta dolor al paso de los alimentos hasta el estómago.
  • Si se experimenta falta de apetito y pérdida de peso.
  • Si se dan molestias de forma persistente y existen antecedentes familiares de cáncer digestivo.

También es conveniente consultar al médico si se toman medicamentos antiinflamatorios durante periodos prolongados, si las molestias empiezan de repente en una persona que nunca antes las había tenido, si tras ser sometidos a alguna operación quirúrgica del aparato digestivo las molestias persisten tiempo después, o si hemos seguido ya algún tratamiento sin experimentar mejoría.

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Gastritis es la inflamación del estómago, aunque es un término que se suele utilizar para referirse a cualquier tipo de dolencia gástrica #Saludabit

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