Revisión ginecológica

La primera revisión ginecológica tiene lugar cuando la mujer comienza a mantener relaciones sexuales y su objetivo es explorar el aparato reproductor femenino con el fin de detectar a tiempo alteraciones que puedan derivar en el desarrollo futuro de una enfermedad cancerígena.

La revisión ginecológica, en nuestro país, suele incluir, además de la correspondiente entrevista, una exploración mediante ecografía vaginal para explorar ovarios y útero y, sobre todo, una citología. Además, según la edad, características y factores de riesgo, el ginecólogo podrá solicitar el correspondiente examen de mamas, con el fin de detectar de manera precoz un posible cáncer de mama.  

Salud

La citología en la revisión ginecológica

La citología es una prueba consistente en retirar una pequeña muestra celular del cuello del útero (o cérvix) mediante un fino cepillo y examinarla al microscopio en busca de alteraciones precancerosas. Este tipo de alteraciones, de ser ignoradas y no tratadas evolucionarían con el paso del tiempo a cáncer de cérvix.

El cuello del útero o cérvix es la parte inferior o final del útero, y queda comunicado con la vagina. Para obtener una muestra celular del cérvix, el ginecólogo usa un instrumento denominado espéculo, que permite momentáneamente mantener abiertas las paredes de la vagina el tiempo suficiente para poder tomar la muestra. No es una prueba en absoluto dolorosa, aunque puede causar una ligera molestia.

Resultados de la citología ginecológica

La citología busca las posibles señales de alteración celular. El cáncer de cérvix progresa muy lentamente (desde las primeras alteraciones celulares hasta que haya avanzado a cáncer de cérvix pueden pasar unos 10-15 años). De este modo, localizando las células alteradas de forma temprana se puede proceder a su eliminación para evitar el desarrollo de la enfermedad.

Cada cuánto hay que hacerse una citología

En España se recomienda realizar una primera citología a los 3 años del inicio de relaciones sexuales o a partir de los 25 años de edad si la mujer es sexualmente activa. En mujeres inmunocompetentes (con su sistema inmune funcionando adecuadamente), se recomienda repetir la citología cada 3 años.

En el caso de mujeres inmunocomprometidas (en las que el sistema inmune no funciona adecuadamente) la recomendación es de una vez al año. Si se han seguido las revisiones regulares a lo largo de la vida de la mujer, se recomienda no continuar con las citologías desde los 65 años de edad.

Cáncer de cérvix y el virus del papiloma humano

Se sabe que el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cérvix es la infección por el virus del papiloma humano (VPH) y que se contagia por transmisión sexual. De hecho, en las mujeres que no han tenido nunca relaciones sexuales se puede afirmar que el cáncer de cérvix es un problema virtualmente inexistente.

A mayor número de parejas sexuales, mayor es el riesgo de acabar infectándose con el VPH. De hecho, se estima que a la edad de 50 años, el 80% de las mujeres sexualmente activas estarán o habrán estado infectadas en algún momento por el virus. No obstante, se sabe que la mayoría de las mujeres infectadas por el VPH no llegarán nunca a desarrollar cáncer de cérvix y que la infección, en la gran mayoría de las mujeres, es transitoria. De este modo, en unos pocos meses (6-12 meses) o años (2-5 años) el virus desaparecerá o quedará inactivo.  

En cualquier caso, como no todas las mujeres infectadas por VPH desarrollan cáncer de cérvix, se dice que la infección por VPH es un factor “necesario, pero no suficiente”. Es decir, para que una mujer desarrolle un cáncer de cuello de útero se necesita, además de estar infectada por VPH, de la presencia de otros factores de riesgo, entre los que se cuentan:

  • El tabaco.
  • Tomar anticonceptivos orales.
  • Estar inmunocomprometida.
  • Haber tenido más de un hijo.

Cuando se habla del VPH hay que saber que en realidad se trata de una familia muy amplia de unos 100 tipos diferentes de virus, de los cuales unos 40 afectan de manera específica a la zona ano-genital y que además no todos tienen la misma capacidad para causar lesiones cancerígenas. De hecho, los subtipos de baja capacidad cancerígena, como los subtipos VPH-6 y VPH-11 lo que hacen es producir en la mayoría de los casos verrugas genitales. Por el contrario, los subtipos 16 y 18 son los de mayor capacidad cancerígena, y se relacionan con el 70% de los cánceres de cérvix.

Prevención del cáncer de cérvix

La prevención del cáncer de cérvix pasa por diferentes estrategias:

  • Por un lado, el uso del preservativo que, aunque ofrece una protección parcial frente a la infección del VPH, también protege frente a otras enfermedades de transmisión sexual.
  • La vacunación de las niñas frente a las cepas más frecuentes de VPH.
  • Y, por supuesto, la citología periódica.

En España, afortunadamente, la incidencia de cáncer de cérvix es baja en comparación con el resto de países de Europa. En 2012 el cáncer de cérvix fue la sexta causa de cáncer entre las mujeres de otros países europeos mientras que en España era la causa número 12. Además, con la estrategia de vacunación a las niñas antes del primer contacto sexual se prevé que en el futuro los casos de cáncer cérvix aún se reduzcan mucho más.

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Una de las partes más importantes de la revisión ginecológica es la citología, cuyo fin es la detección temprana de lesiones cancerígenas de cérvix #Saludabit

Saber más

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- Vacunas: Virus del Papiloma Humano. Blog Saludabit.

- Cáncer de mama, factores de riesgo y genética. Biblioteca Saludabit

- Cambios hormonales en la mujer. Biblioteca Saludabit.

- Cáncer de colon: la importancia de la detección precoz

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