Cáncer de mama, factores de riesgo y genética

El cáncer de mama es, con diferencia, el cáncer más frecuente entre la población femenina. Se calcula que cerca de 1 de cada 10 mujeres españolas lo desarrollarán (en nuestro país se detectan unos 25.000 casos anuales). Es también la primera causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres.

La buena noticia es que en los últimos años se ha avanzado mucho, tanto en las técnicas de diagnóstico como en los tratamientos contra el cáncer de mama. En el caso de España, en concreto, la probabilidad de morir por cáncer de mama es de las más bajas de Europa. Pero… ¿se puede hacer algo para prevenirlo, o en su caso, para diagnosticarlo precozmente? Veamos.

Salud

Factores de riesgo del cáncer de mama

Además del sexo femenino y de una edad elevada, los principales factores que pueden incrementar el riesgo de padecer un cáncer de mama son:

  • Antecedentes familiares.
  • Pubertad precoz o menopausia tardía. Suponen una mayor exposición a los estrógenos, hormonas femeninas que se relacionan con el cáncer de mama. La nuliparidad -es decir, no haber tenido ningún embarazo- también parece incrementar el riesgo.
  • Sustitución hormonal: recurrir a la terapia hormonal sustitutiva tras la menopausia durante un periodo prolongado también constituye un factor de riesgo.  
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Tabaquismo (aunque en este caso la elevación del riesgo es pequeña).
  • Obesidad, en el caso de mujeres postmenopáusicas.

Cáncer de mama genético

Entre un 5 y un 10% de los tumores de mama tienen un origen genético. Las mutaciones en los genes BRCA1 (BReastCAncer1) o BRCA2 (BReastCAncer2) son las responsables.

Cuando estos genes son normales, protegen el organismo contra la aparición de algunos cánceres, pero si están “averiados” pierden su efecto protector, por lo que la persona afectada es más propensa a desarrollar tumores en ovarios y mamas -si se trata de una mujer- o en mamas y próstata -si es un hombre-. El aumento del riesgo es importante: de cada 100 mujeres con genes intactos solo siete, aproximadamente, desarrollan un cáncer de mama; mientras que entre las portadoras de la mutación BRCA1, 60 de cada 100 mujeres tendrán cáncer.

Cáncer de mama masculino

El cáncer de mama también puede afectar a los hombres, si bien los casos de cáncer de mama masculino representan menos del 1 % del total de casos. Suelen detectarse en hombres mayores de 60 años.

Detección precoz del cáncer de mama

Ante un signo de un posible cáncer de mama conviene actuar con rapidez y acudir al médico o al ginecólogo. Los signos de alarma más habituales son:

  • Un bulto sospechoso en la mama o axila.
  • Una de las mamas cambia de forma o tamaño.
  • El pezón se retrae o excreta sangre u otro líquido.
  • La piel de la mama aparece alterada o repentinamente adquiere un aspecto extraño.

Limitaciones de la autoexploración

Sobre la detección de “bultos” conviene hacer una puntualización. Durante años se promocionó, con la mejor de las intenciones, la autoexploración mamaria regular como una forma de detectar precozmente el cáncer de mama. El objetivo de la autoexploración es que la mujer conozca cómo son sus senos y esté atenta a posibles cambios.

Sin embargo, y aunque resulte contraintuitivo, la evidencia científica más reciente indica que promover la autoexploración mamaria en todas las mujeres, con independencia de su perfil, en realidad no es útil para detectar precozmente el cáncer de mama ni para reducir la mortalidad. Y lo que sí genera son muchas falsas alarmas, incrementando la realización de procedimientos quirúrgicos innecesarios en lesiones que en realidad son benignas. Es por eso que las directrices médicas más actualizadas ya no incluyen la autoexploración entre sus medidas recomendadas.

No hay que obsesionarse, por tanto, con este tema. Eso sí, si se tiene el hábito de la exploración regular de las mamas y se desea continuar, no está de más solicitar al ginecólogo las indicaciones pertinentes para realizarla correctamente.

Mamografías en tela de juicio

Otro asunto controvertido es el de las mamografías para detectar posibles casos de cáncer de forma temprana. Estas se incluyen en los programas de cribado (en inglés screaning) que se llevan a cabo en un grupo de población sana para detectar la enfermedad antes de que se haya manifestado.

A día de hoy, se recomienda oficialmente realizar mamografías cada dos años a las mujeres de entre 50 y 69 años. No obstante, conviene saber que someterse a una mamografía no está exento de riesgos -no solo por la dosis de radiación que supone-. Los falsos positivos, muy probables en mujeres antes de la edad oficialmente recomendada, generan ansiedad y obligan a someterse a pruebas innecesarias y con efectos adversos. Y también se detectan pequeñas lesiones que nunca se hubieran manifestado de no haberse hecho la prueba, pero que dan lugar a tratamientos que tienen un alto coste físico y emocional.

El debate científico sobre la conveniencia o no de seguir promoviendo el cribado mediante mamografías en el futuro está de hecho abierto. Unos especialistas son partidarios de introducir una moratoria, otros piensan que pese a los riesgos, el beneficio sigue compensando. En cualquier caso, siempre debería considerarse a los ciudadanos capaces de decidir por sí mismos. Para ello es necesario que se les ofrezcan todos los datos y sean las propias interesadas, de forma libre e informada, las que decidan.

Eso sí, hablamos en todo momento de cribado de mujeres sanas, no de mujeres que hayan notado alguna alteración en sus mamas o a las que, debido a sus antecedentes personales o familiares, se recomienden controles específicos.

Test genético para el cáncer de mama

En el caso específico de los cánceres de mama vinculados a mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2, se abre otro campo de discusión. Un simple análisis de sangre permite detectar estas mutaciones, pero a los portadores se les presenta una difícil decisión: quitar los órganos o vivir bajo amenaza.

El test, en este caso, se aconseja cuando el historial familiar es sospechoso. En concreto, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) lo recomienda en personas que tienen o han tenido:

  • Un familiar con cáncer de ovario.
  • Un familiar con cáncer de mama antes de los 30 años.
  • Un caso de cáncer de mama y ovario en la misma persona.
  • Un familiar con cáncer de mama bilateral si uno de ellos fue antes de los 40 años.
  • Un familiar con cáncer de mama triple negativo antes de los 50 años. El “ triple negativo” es una variedad de cáncer de mama cuyas células son negativas para los receptores de estrógeno, los receptores de progesterona y los denominados receptores “HER2”. No responden, por ello, ni al tratamiento hormonal ni al tratamiento específicamente dirigido a los HER2.
  • Dos casos de cáncer en familiares de primer grado, uno de los cuales antes de los 50 años.
  • Dos casos de cáncer en familiares de primer grado, uno de mama (en hombre o mujer) y uno de ovario.
  • Tres casos de cáncer de mama en la familia, al menos dos en mujeres familiares de primer grado.

¿Y qué pasa si el test es positivo? Pues existen diferentes opciones:

  • Someterse a una vigilancia más estrecha para detectar el cáncer en fases iniciales: en hombres a partir de los 40 años hay que medir el marcador PSA y realizar (en este caso sí) autoexploraciones mamarias. En mujeres, a partir de los 25 años de edad, hacer una exploración mamaria cada seis meses y una resonancia magnética anual.
  • Extirpar los órganos susceptibles de tener cáncer. La mastectomía profiláctica reduce el riego de cáncer entre un 80 y un 85 % si se conserva la piel y el pezón para facilitar la reconstrucción, y hasta en un 90% si es completa. El riesgo no se suprime totalmente, pues pueden quedar restos de tejido que desarrollen la enfermedad. La extirpación de los ovarios (ooforectomía) sí anula la posibilidad de un cáncer, pero provoca esterilidad y menopausia precoz.
  • Tomar medicación preventiva. Los estudios indican que el riesgo de cáncer de mama disminuye al tomar tamoxifeno a diario durante 5 años en mujeres con riesgo, pero estos trabajos incluían muy pocas mujeres con la mutación BRCA, por lo que aún no se sabe si el tamoxifeno también podría protegerlas a ellas.

Prevención del cáncer de mama

Es cierto que el de mama no es precisamente el cáncer que mejor podemos combatir con medidas preventivas, pero eso no significa que no tengamos margen de maniobra. El consumo excesivo de alcohol, el tabaco y la obesidad (en el caso de las mujeres postmenopáusicas) son factores que sí se han correlacionado con un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Se pueden cambiar, si se modifican los hábitos.

Aunque no está claro que su ausencia aumente el riesgo, dos circunstancias han demostrado en diversos estudios tener un papel “protector” contra el desarrollo de cáncer de mama: la actividad física y, en el caso de las mujeres con hijos, dar el pecho.

Quienes más se deben cuidar, en todo caso, son las mujeres que tienen factores de riesgo añadido: con antecedentes familiares de cáncer de mama, una pubertad precoz o una menopausia tardía, por tener una edad avanzada, llevar tiempo con un tratamiento de sustitución hormonal por la menopausia, no haber tenido ningún embarazo o no haber dado el pecho.

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El cáncer de mama es el más común entre mujeres, aunque la mortalidad se ha logrado reducir por el tratamiento y el control de los factores de riesgo #saludabit 

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