Depresión: causas, síntomas y tratamiento

La tristeza es un sentimiento que forma parte del catálogo emocional con el que los humanos venimos al mundo. Encontrarse triste de vez en cuando entra dentro de lo normal y no debe suponer motivo de preocupación. Pero cuando este tipo de sentimientos perseveran durante semanas y afectan al funcionamiento de la vida cotidiana, puede que estemos ante un trastorno depresivo que debe consultarse con un profesional de la salud. No en vano, la depresión es una de las enfermedades mentales más frecuentes y que sigue extendiéndose en nuestra sociedad.

 

Salud

La depresión, un problema grave de salud

La depresión es un trastorno mental que afecta a una parte importante de la población. Por ello, la depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga total de enfermedad.

La depresión puede convertirse en un problema serio de salud, especialmente cuando es de larga duración o de intensidad grave.

El trastorno depresivo puede causar un gran sufrimiento al paciente y a su entorno más cercano, llegando a alterar las actividades laborales, académicas, familiares, etc. En el peor de los casos, la depresión tiene un desenlace trágico que puede llevar hasta el suicidio.

Causas de la depresión

Las causas de la depresión son complejas. Para que aparezca la enfermedad se tiene que producir la interacción entre diversos factores de índole social, psicológico y biológico.

De este modo, los factores que tienen que darse e interaccionar para que aparezca el trastorno depresivo son:

- Aspectos de la personalidad, como la debilidad de los mecanismos de defensa psicológicos ante las circunstancias cambiantes de la vida.

- El entorno y las circunstancias psicosociales que pueden propiciar estrés en la vida afectiva, el entorno laboral y el ámbito familiar. 

- Aspectos genéticos, la alteración de los niveles de neurotransmisores cerebrales y cambios hormonales.

Las circunstancias vitales adversas aumentan la probabilidad de sufrir depresión. A su vez, la depresión puede generar más estrés y disfunción, y empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión.

También existen conexiones entre la depresión y la salud física. De este modo, las enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, se asocian con un mayor riesgo de sufrir depresión, y la depresión determina un empeoramiento de la salud cardiovascular.

Síntomas de la depresión

Los síntomas de la depresión son la tristeza patológica, la pérdida de interés o placer en casi todas las cosas y una disminución de la vitalidad.

Además, pueden aparecer otros síntomas, como los sentimientos de culpa o de incapacidad, la irritabilidad, el pesimismo ante el futuro, las ideas de muerte o de suicidio, la pérdida de confianza en uno mismo o en los demás, la disminución de la concentración y la memoria, la intranquilidad, los trastornos del sueño y la disminución del apetito y de la libido, entre otros.

Los síntomas cognitivos como los problemas de concentración, falta de atención, dificultad para encontrar las palabras y dificultad en la toma de decisiones son algunos de los síntomas más comunes en la depresión. Además, los síntomas cognitivos se asocian a una peor evolución del paciente.

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves.

¿Cuánto dura una depresión?

La duración de la depresión suele variar de una persona a otra, en función de las características personales, la gravedad y el tratamiento que se haya establecido. Generalmente, la mejoría empieza a notarse a los 4-6 meses de tratamiento. En algunos casos, los síntomas pueden alargarse durante más tiempo. Se considera depresión crónica si la enfermedad se alarga más de 2 años.

¿A quién afecta la depresión?

Se calcula que en todo el mundo la depresión afecta a 350 millones de personas.

En España se estima que la depresión afecta al 4 % de la población, viéndose más afectadas las mujeres que los hombres. De este modo, el riesgo de desarrollar, al menos, un episodio de depresión grave a lo largo de la vida es el doble en mujeres (16,5 %) que en hombres (8,9 %).

La depresión afecta más a personas menores de 45 años.

Tratamiento de la depresión

Existen tratamientos eficaces para la depresión. Los profesionales de la salud pueden ofrecer tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitivo conductual y la psicoterapia interpersonal.

También existen tratamientos farmacológicos, con medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos. Para elegir el tratamiento farmacológico más adecuado se deben tener presente los posibles efectos adversos y las preferencias individuales, entre otros factores.

Los antidepresivos pueden ser eficaces en la depresión moderada a grave, pero no son el tratamiento de elección en los casos leves, ni en casos de depresión infantil.

Terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual es respaldada por la evidencia como la aproximación más razonable en el inicio del tratamiento, por lo que debería contemplarse como una alternativa real (al menos inicial) a los fármacos. También es compatible con el tratamiento farmacológico, dependiendo del tipo de depresión y de las características del paciente. En cualquier caso, debe ser el profesional de la salud el que determine el tipo de terapia que más se adecúe a cada paciente.

En este tipo de terapia hablada se analiza el pensamiento acerca de uno mismo, acerca de otras personas y del mundo, y de qué modo la forma de actuar afecta a los pensamientos y a los sentimientos. En definitiva, la terapia pretende redefinir la interrelación entre la forma de pensar y actuar para poder sentirse mejor.

¿Qué antidepresivos son mejores?

Los antidepresivos modifican los niveles y la actividad de algunos neurotransmisores –mensajeros químicos en el cerebro– involucrados en el desarrollo de la depresión. Ningún grupo de antidepresivos es claramente mejor que otro, pero puede haber diferencias de efectividad en las respuestas individuales.

Su efectividad y seguridad responden a una serie de características genéricas:

  • Respuesta lenta. Los antidepresivos rara vez tienen un efecto inmediato. La mejoría empieza a notarse pasadas las primeras semanas.
  • Respuesta individual. Un tercio de las personas no responden al primer antidepresivo prescrito.
  • Larga duración. El tratamiento suele durar entre 4 y 6 meses.
  • Sin tolerancia. A diferencia de los ansiolíticos, los antidepresivos no desarrollan tolerancia. Esto significa que no es necesario aumentar la dosis paulatinamente para obtener el efecto deseado.
  • Sin dependencia. En general, y también a diferencia de los ansiolíticos, los antidepresivos no producen dependencia.
  • Interacciones. Los antidepresivos pueden interactuar con otros medicamentos, hierbas o suplementos alimenticios.
  • Ancianos. La dosis suele ser más baja para las personas mayores.
  • Embarazo. Deben evitarse durante el primer trimestre.

Tratamiento de la depresión en España

En España, a pesar de lo que recomiendan algunas guías científicas, la depresión se trata en Atención Primaria. De hecho, no existe un protocolo que establezca claramente el procedimiento para tratar a una persona con depresión.

Una vez reconocido y diagnosticado el paciente como grave por el Médico de Familia (o si no funciona el tratamiento establecido por este), el paciente se puede derivar a un Psiquiatra que establecerá el tratamiento farmacológico o psicoterapéutico oportuno.

Test de depresión: cómo saber si tienes depresión

Existen ciertos síntomas que pueden ser indicativos de la aparición o existencia de una depresión. Si estos persisten en el tiempo, lo mejor es consultarlo con un profesional de la salud: 

  • Los sentimientos de tristeza, pesimismo, desesperanza, baja autoestima y sentimiento de culpa mantenidos en el tiempo.
  • La pérdida de interés o placer en pasatiempos, el trabajo, el sexo y las actividades que normalmente disfruta (anhedonia).
  • La disminución de la energía, fatiga, sensación de lentitud.
  • Aparición de insomnio, despertar temprano o dormir demasiado.
  • Estados de irritabilidad, inquietud y hostilidad.
  • La dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones. 
  • Cambios en el apetito (que determinen comer mucho menos o mucho más).
  • Baja tolerancia frente al estrés.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio o, incluso, intentos de suicidio.  
  • Síntomas físicos inexplicables o dolores, tales como dolor de cabeza, problemas digestivos o dolor crónico, que no responden al tratamiento.
  • A la depresión a veces se suma la ansiedad. En ese caso, los síntomas como irritabilidad, aprensión, ataques de pánico, etc., pueden ser más relevantes que el estado de ánimo deprimido.

 

Saber más

- Encuentra un Psiquiatra o un Psicólogo cercano con el Plan Saludabit Plus

- Controla tu ansiedad. Blog Saludabit

- Consejos para vencer la timidez. Biblioteca Saludabit

- 8 Consejos para una salud mental equilibrada. Blog Saludabit

- Cambio de hora: cómo afecta a nuestra salud. Biblioteca Saludabit

Twitsumen

La depresión es una enfermedad discapacitante que en España no tiene un enfoque terapéutico adecuado, ya que la psicoterapia queda relegada frente a los fármacos antidepresivos #Saludabit

Compartir en: