Técnicas de diagnóstico: Resonancia Magnética

La resonancia magnética nuclear (RMN) o, más sencillamente, resonancia magnética (RM), es una técnica de diagnóstico que permite obtener imágenes muy detalladas del interior del organismo, sin utilizar rayos X ni sustancias radioactivas. Permite observar no solo los huesos, sino también los tejidos blandos, como cartílagos, meniscos o tendones, y en general los órganos y tejidos de cualquier parte del cuerpo.

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Salud

Cómo funciona la resonancia magnética

Para un lego en Física es complicado entender los fundamentos en los que se basa la resonancia magnética. Recordemos solo una premisa previa: el núcleo de cada átomo de hidrógeno contiene un solo protón o partícula con carga eléctrica positiva, que a su vez tiene un campo magnético propio. Por ello, puede considerarse un imán “ultraminúsculo”.

De forma muy superficial, lo que hace el aparato de RM es generar un campo magnético muy potente que hace que los protones de los átomos de hidrógeno (presentes en todos los tejidos humanos) se alineen. Los protones magnetizados se exponen a continuación a una onda de radio. Al interrumpirse esta, emiten una onda de resonancia que se recoge y analiza en un ordenador que “traduce” todas esas señales a imágenes a través de varias escalas de gris.

En ocasiones, puede ser necesario inyectar un producto de contraste, llamada gadolinio, que tiene propiedades magnéticas y sirve para resaltar determinados pormenores en el interior del organismo. Es una sustancia que provoca menos reacciones alérgicas que los utilizados en los estudios de contraste tradicionales o en la tomografía computerizada (TAC o TC).

Preparación y especificaciones de la resonancia magnética

La RM no exige ninguna preparación específica. Eso sí, aunque su duración varía, suele ser más larga que una radiografía convencional o un TAC. De hecho, según los casos, puede extenderse entre treinta minutos y una hora. El paciente se tumba en una superficie, que se desliza dentro de un túnel de 50 a 60 centímetros de diámetro y 2 metros de largo, que ocupa el centro de un electroimán.

Durante la prueba, la persona no siente nada, aunque sí podrá oír el ruido del funcionamiento del aparato, que por momentos es muy llamativo. Es importante permanecer todo lo inmóvil que sea posible. En casos de agitación excesiva o claustrofobia, se podrán administrar calmantes. En ciertos casos, sobre todo cuando se trata de niños, puede ser necesaria la sedación.

En algunos casos, la intolerancia a los espacios cerrados y limitados imposibilita totalmente la ejecución de la resonancia magnética en las unidades convencionales. Es por eso que las RM abiertas son una alternativa cada vez más usual, aunque la intensidad de su campo magnético suele ser menor y las imágenes no siempre tienen la misma calidad. 

Riesgos y precauciones de la resonancia magnética

No hay pruebas de que el campo magnético que genera la resonancia magnética cause daños en el organismo. De hecho, se considera una prueba más segura y con menos riesgos que las que utilizan rayos X. Pero si existe algún material metálico en el interior del cuerpo, puede producirse un desplazamiento.

Es por eso que como norma general debe evitarse en personas que tengan un marcapasos cardíaco, clips quirúrgicos (debido por ejemplo a una intervención por aneurisma cerebral), prótesis e implantes metálicos no dentales (excepto si son de titanio, que sí soportan este tipo de campos) o esquirlas de hierro en los ojos. Aunque recabar esta información es habitual antes de llevar a cabo la prueba, si se tienen dudas sobre las circunstancias personales, lo mejor es consultarlo con el especialista.

Por lo que se refiere a los dientes con empastes, así como las prótesis dentales metálicas, aunque no contraindiquen la realización de la prueba, puede suceder que influyan negativamente sobre las imágenes. Por eso, se debe informar sobre su existencia.

Las mujeres deben informar a los técnicos si están embarazadas o sospechan que lo están. Aunque hasta la fecha no se han detectado consecuencias para el feto, en aplicación de un elemental principio de precaución, se aconseja evitar su realización en el primer trimestre de embarazo, salvo circunstancias especiales que lo hagan imprescindible.

Qué enfermedades se pueden diagnosticar con resonancia magnética 

Los usos de la RM son muy diversos. Es la prueba “reina” en muchas de las enfermedades del sistema nervioso central y del aparato osteoarticular, entre otras.

Algunas de sus indicaciones habituales son:

  • Ayudar en el diagnóstico de numerosas enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple.
  • Detectar tumores del sistema nervioso central y lesiones de la medula espinal.
  • Evaluar una hernia discal.
  • Evaluar lesiones de los tendones, ligamentos, cartílagos, músculos y huesos (es muy útil, por dicha razón, en medicina deportiva).
  • Visualización de los ovarios y el útero, como complemento a la ecografía.
  • Aclarar anomalías observadas, con otros medios de diagnóstico, en órganos como el hígado o el páncreas.
  • Estudiar el corazón y los vasos sanguíneos (procedimiento conocido como angioRM).

Más allá de su uso para diagnosticar enfermedades, determinadas variantes de la RM (como la llamada “RM funcional”) están siendo utilizadas para estudiar las funciones del cerebro, correlacionando imágenes con pensamientos y emociones, abriendo nuevas posibilidades para la comprensión de su funcionamiento, así como los procesos que entraña la memoria.

 

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La resonancia magnética es una técnica segura de diagnóstico de enfermedades y lesiones que también puede servir para el estudio funcional del cerebro #Saludabit

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