Cómo disfrutar de una buena salud dental

La caries y las afecciones de la encía (gingivitis y periodontitis) son problemas extremadamente frecuentes, pese a que su prevención resulta de lo más sencilla: mantener una buena higiene bucodental que mantenga a raya la placa dental. Visitar al dentista regularmente también es una medida esencial para evitar problemas y disfrutar de una buena salud dental.

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Salud

La importancia de la higiene bucodental

La placa dental es un elemento blanquecino que se deposita sobre el diente en su unión con la encía. Está compuesta por una mezcla de residuos alimentarios, restos celulares y bacterias.
Si no se elimina regularmente prolifera sin límite.

El hábito de limpieza dental debe ser constante: se estima que entre las 24 y las 48 horas después de haber comido la placa dental tiene ya capacidad cariogénica. Y cuando se calcifica, la placa dental se transforma en sarro, que ya no puede eliminarse mediante la limpieza diaria: ha de hacerlo el odontólogo o el higienista dental.

El mantenimiento de una correcta higiene dental, cepillándose los dientes dos o tres veces al día, así como las revisiones dentales periódicas (una vez al año, si no hay razones para hacerlas más frecuentemente) son medidas fundamentales para evitar el desarrollo de problemas dentales y garantizar una adecuada salud bucodental.

Claves para un correcto cepillado

Un buen hábito de cepillado es la clave para mantener una buena salud bucodental. Es importante tener una técnica adecuada y llevarla a cabo con minuciosidad, siempre en el mismo orden para no olvidar ninguna zona.

En caso de duda, no está de más solicitar al dentista que nos instruya. He aquí una serie de recomendaciones básicas:

  • Usar un cepillo que no dañe las encías: una dureza mediana es buena para casi todo el mundo.
  • Sustituir el cepillo cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas empiezan a deformarse.
  • Cepillarse no más tarde de 20 minutos después de haber comido. Y como mínimo, dos veces al día.
  • Emplear el tiempo suficiente al cepillado (al menos, dos minutos).
  • Hay que situar el cepillo inclinado sobre la encía, con una inclinación de 45°. Ejercer entonces una ligera presión sobre el cepillo y, con un movimiento giratorio de la muñeca, deslizarlo desde la encía hasta los dientes. Hay que hacerlo de forma sistemática, diente por diente, tanto por la cara externa como por la interna.

Cepillo eléctrico

El uso de cepillos eléctricos es una buena alternativa al cepillo tradicional, especialmente en personas que manejan con dificultad el cepillo de dientes convencional o no pueden mover el brazo. Pero su uso no resulta imprescindible para mantener una buena higiene.

Hilo dental y limpieza entre los dientes

El cepillado no limpia correctamente el espacio entre los dientes. Por tanto, es recomendable efectuar una limpieza interdental con el material apropiado, al menos una vez al día. Para los espacios estrechos se utiliza hilo o seda dental, mientras que para los espacios más grandes pueden utilizarse cepillos interdentales (unos cepillitos muy finos que se introducen entre diente y diente). Consulte con su dentista cual es el material más adecuado para usted y la forma de utilizarlo para no dañar la encía.

La limpieza de la lengua

Una parte de la higiene bucal que muchas veces se descuida es la limpieza de la parte posterior de la lengua, donde con frecuencia se forma un depósito de restos de alimentos y productos en descomposición, donde residen numerosas bacterias que muchas veces son las responsables del mal aliento. Para ello, puede utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves o un rascador especial, una o dos veces al día, preferentemente después de las comidas.

¿Qué dentífrico usar?

El dentífrico facilita el cepillado y permite incluir sustancias con efecto beneficioso, como el flúor, presente hoy día en la gran mayoría de las pastas de dientes. Eso sí, el dentífrico debe entrar en contacto con la dentadura pero no debe tragarse: una ingesta excesiva de flúor es perjudicial. Por otro lado, las aguas de consumo de nuestras ciudades contienen el flúor que una persona necesita ingerir a diario.

Si no se padece ningún problema dental, no hay que hacer caso del marketing. Lo cierto es que no tiene demasiada importancia la elección de la marca, por lo que se puede dejar uno guiar por el precio y por el gusto personal. Si existe algún problema específico (dientes sensibles, por ejemplo), quizá sí sea recomendable un tipo específico de dentífrico. Consúltalo con tu dentista.

Higiene bucal en niños

En el caso de los niños, lo ideal es que los dientes se limpien desde el momento de su aparición con un cepillo de cerdas suaves. Cuando el niño empieza a imitar todo lo que ve (a partir de los 2 años), puede aprovecharse para iniciarle en el cepillado e inculcarle la responsabilidad de hacerlo después de cada comida.

Los niños pueden iniciarse en la limpieza interdental alrededor de los 12 años de edad.

Otras medidas para tener una buena salud dental

Otras medidas que contribuyen al mantenimiento de una boca sana son:

  • Seguir una alimentación equilibrada, evitando el abuso de alimentos azucarados (golosinas, postres dulces, refrescos) que aumentan la acidez del medio bucal, favoreciendo la desmineralización del esmalte dental.
  • Fumar favorece las inflamaciones de las encías (es también responsable de que los dientes amarilleen) por lo que dejar de fumar será una medida positiva para nuestra salud dental.
  • Masticar chicles que contengan xilitol es una buena medida que se puede adoptar si por cualquier causa un día no puedes cepillarte los dientes. Este tipo de chicles estimulan la producción de saliva y neutralizan el medio ácido.

 

Saber más

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Una adecuada higiene bucodental y acudir al dentista con regularidad son las medidas más efectivas para poder disfrutar de una buena salud dental #Saludabit

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