Qué hacer para evitar la disfunción eréctil

Hay aspectos de la salud en los que la industria –alimentaria unas veces y farmacéutica en otras- ha ganado la partida y ha conseguido presentar (falsamente) sus productos como única solución. Un ejemplo claro de ello es el caso de la disfunción eréctil masculina, en el que para muchos la “única solución” radica en unas pastillas milagrosas azules que determinan erecciones sin fin. Bien, las farmacéuticas han ganado. Pero la batalla aún no ha terminado.

Salud

Qué es la disfunción eréctil

Antes conocida como impotencia masculina –desechado el término por su manifiesta incorrección- la disfunción erectil (DE) se puede definir como la imposibilidad total o parcial de conseguir la erección del pene que permita mantener relaciones sexuales con “normalidad”.

La DE suele acabar afectando a la vida sexual, a las relaciones de pareja, a la autoestima, a las relaciones sociales, etc.

No hay una cifra definitiva a la que agarrarse, pero las estimaciones en España hablan de 1 de cada 10 varones afectados. Otras estimaciones internacionales hablan del 20% de los hombres, quizás más.

La función eréctil está regulada por múltiples sistemas del organismo que incluyen el neuronal, el hormonal, el vascular y el psicológico. De este modo, la disfunción erectil puede ser un síntoma de un problema de salud más serio, por ejemplo, una enfermedad cardiovascular.

¿Cuándo se considera disfunción eréctil?

La mayoría de la comunidad médica está de acuerdo en considerar como DE cuando las dificultades para mantener el pene rígido durante la actividad sexual sean algo reiterado y se prolonguen como mínimo 3 meses.

Causas y factores de riesgo de la disfunción eréctil

Los factores de riesgo y las enfermedades asociadas a la DE incluyen las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el tabaquismo, la hiperlipedemia, el hipogonadismo, el síndrome metabólico y la depresión. El consumo de tabaco, alcohol, algunas drogas y fármacos (antihipertensivos, diuréticos, antidepresivos, ansiolíticos, etc.) también puede incidir negativamente sobre la función eréctil.

Es conocido que un endotelio vascular sano puede mantener una buena función eréctil por medio de la regulación de la contracción y relajación del músculo liso vascular. Sin embargo, cuando el endotelio es dañado por la exposición a toxinas o enfermedades crónicas, el tejido eréctil no puede funcionar con normalidad.

Síndrome metabólico

El conocido como síndrome metabólico tiene un efecto negativo sobre la función eréctil.

Este síndrome tiene lugar cuando se cumplen 3 de las siguientes condiciones: obesidad central, hipertensión arterial, niveles de glucosa elevados en sangre, triglicéridos elevados y niveles reducidos de colesterol HDL (colesterol bueno). Su afectación de la función eréctil parece estar mediado por el efecto inflamatorio que propicia y por su impacto a nivel hormonal.

Hipertensión

La hipertensión es un factor de riesgo claramente relacionado con la DE. Paradójicamente, algunos de los fármacos antihipertensivos más utilizados también tienen un efecto negativo sobre la función eréctil. Son ejemplo de ello los antagonistas de la aldosterona, los betabloqueantes y los diuréticos tiazídicos.  

Diabetes

Los diabéticos presentan un incremento en el riesgo de desarrollar DE. Además, su inicio suele ser más temprano en los diabéticos que en el resto de pacientes con DE.

Por otro lado, los diabéticos suelen presentar resistencia al tratamiento con fármacos orales (inhibidores de la fosfodiesterasa-5). El control de la glucemia es un factor clave que se relaciona con el desarrollo y la severidad de la DE.

Tabaco

El tabaco es un claro factor de riesgo para el desarrollo de DE. La causa parece centrarse en el estrés oxidativo derivado de su consumo. Algunos estudios señalan que el riesgo de los fumadores es hasta un 50% mayor que el de los no fumadores.

Hiperlipidemia

La hiperlipidemia (tener elevados los niveles de lípidos en sangre) es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la DE, por medio del daño endotelial y el proceso de inflamación que determina.

Obesidad

Es complicado relacionar exclusivamente la obesidad con la DE, ya que a menudo coexiste con otros factores de riesgo. Sí parece claro que la pérdida de peso determina una mejora de la función eréctil. El incremento en la actividad física –que también favorece la pérdida de peso- tiene un efecto protector frente al desarrollo de DE.

Hipogonadismo

La testosterona es esencial para una adecuada función eréctil. Los estudios observacionales han revelado que los pacientes con hipogonadismo tratados con testosterona aprecian una mejoría en su función eréctil.

Depresión

Existe una fuerte asociación entre la depresión y DE. Sin embargo, no está claro qué condición precede a la otra. Al igual que pasa en el caso de la hipertensión, los fármacos más utilizados para tratar la depresión, los inhibidores de la recaptación de serotonina, presentan un efecto causante de DE.

Tratamiento de la disfunción eréctil

En cada caso, las causas de la disfunción eréctil son las que deben determinar el tratamiento específico para cada paciente. En ocasiones, no será sencillo averiguar cuál es el origen de la enfermedad.

Algunos pacientes, cuyo trastorno es de origen psicológico, necesitan una psicoterapia específica. Otros, en los que el origen de la disfunción erectil pueda estar en un tratamiento farmacológico específico, requerirán un cambio en su medicación y otros un tratamiento adecuado para las enfermedades que hayan provocado la DE. En cualquier caso, en primera instancia deberían promoverse unos hábitos de vida saludable que, en la mayoría de casos, pueden ser suficientes para –al menos- notar una mejora en la función eréctil.

Más que pastillas

Teniendo en cuenta los factores de riesgo de la DE relacionados con hábitos de vida modificables, la aparición de la disfunción sexual debería ser un aliciente determinante para cambiar algunos de ellos (dejar el tabaco, beber menos, hacer ejercicio, bajar de peso, adquirir unos hábitos alimentarios saludables, reducir la tensión arterial, aprender a relajarse, etc.).

Fármacos e intervenciones contra la disfunción eréctil

Existen cuatro tipos comunes de terapias utilizadas para el tratamiento de la disfunción eréctil: la terapia farmacológica oral, los aparatos de vacío, las inyecciones intracavernosas vasoactivas (de las cuales ya existen versiones en forma de crema de aplicación tópica)  y la implantación de prótesis. Cada una de ellas responde a unas características específicas que tendrán que ser valoradas por el especialista.

Los fármacos más comunes son los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 que se comercializan en pastillas: sildenafilo (Viagra y genéricos), tadalafilo (Cialis), vardenafilo (Levitra), avanafilo (Spedra).

Y hay que tener presente que no son la panacea. No son eficaces al 100%; deben tomarse con antelación al acto sexual y con el estómago vacío; unos tardan más tiempo en actuar que otros; presentan efectos adversos como dolor de cabeza, alteraciones visuales y riesgo de eventos cardiovasculares, entre otros. Es por ello que cuentan con diversas contraindicaciones y deben ser siempre prescritos por un médico. Otro inconveniente es su elevado precio, que ha fomentado la aparición de un creciente mercado negro, especialmente a través de internet.

Y mucho cuidado con aquellos productos, supuestamente “naturales”, que se comercializan como complementos alimentarios y que se venden sobre todo a través de internet (aunque alguno también se encuentra en herbolarios) con objeto de mejorar el rendimiento sexual. Es un hecho que muchos de estos “vigorizantes naturales” contienen en realidad diferentes cantidades de Viagra (o similares), por lo que no dejan de ser un medicamento que el usuario ingiere sin ni siquiera saberlo, con el consiguiente riesgo para la salud.

En definitiva, se puede ganar la batalla a la disfunción eréctil -y a las farmacéuticas- con cambios en los hábitos de vida. En cualquier caso, discute con tu médico cuál es el tratamiento que, razonadamente, más te conviene.

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La disfunción eréctil es un trastorno que puede estar motivado por múltiples factores. Un cambio en los hábitos de vida puede ser suficiente para revertirla #Saludabit

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