Tests genéticos: ¿Obesidad en los genes?

La obesidad y los problemas de salud que conlleva están en boca de todos. Tanto de aquellos que intentan luchar contra ella: los sufridores (los que la padecen) y los profesionales de la salud (dietistas-nutricionistas y endocrinos, principalmente); como los que intentan beneficiarse de ella, es decir los vendedores de soluciones milagrosas. Es el caso de los promotores de los tests genéticos, que nos permitirán dar con los detalles de nuestra disposición genética, para poder realizar una verdadera dieta a medida que responda a lo que nuestros genes necesitan. Lamentablemente, esto está muy lejos de ser verdad (al menos hoy).

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Salud

¿Qué es la obesidad?

La obesidad se define como un exceso de la masa grasa de nuestro organismo. Según la localización del exceso de grasa en el cuerpo se distinguen tres tipos de obesidad:

  • Obesidad ginoide, periférica o gluteofemoral: caracterizada por la localización del exceso de grasa en la zona de los muslos y glúteos, lo que da lugar a una silueta en forma de pera. Esta obesidad está muy presente en las mujeres. Estos depósitos de grasa están relacionados con reservas de energía para apoyar las demandas durante el embarazo y la lactancia. Esta obesidad se relaciona con problemas venosos en extremidades inferiores.
  • Obesidad androide, central o abdominal: caracterizada por la localización del exceso de grasa alrededor de la cintura y el abdomen alto, lo que da lugar a una silueta en forma de manzana. Esta obesidad se relaciona con un riesgo importante de hipertensión, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
  • Obesidad de distribución homogénea: el exceso de grasa se distribuye de forma homogénea en todo el cuerpo.

La obesidad ha pasado de ser un simple estado físico a una enfermedad claramente definida y estudiada. La asociación de obesidad con la reducción de la esperanza de vida es un fenómeno conocido y actualmente está establecido que las personas obesas presentan, con respecto a la población no obesa, un riesgo superior de desarrollo de diversas patologías como son las enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardiaca y respiratoria, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, cálculos biliares y cáncer de colon, entre otras, conduciendo a una mayor mortalidad.

¿Por qué ganamos peso?

Existe una premisa sencilla -por no decir simplista- que establece que la obesidad es el resultado de un aumento de la masa grasa en nuestro organismo debido a un desequilibrio entre la energía ingerida y el gasto energético. La causa sería sencilla entonces: comemos más de lo que gastamos, luego lo que sobra se acumula. Pero no siempre es así. Existen factores que nos hacen comer más o movernos menos, e incluso algunos que favorecen la ganancia de peso. Los componentes genéticos, de comportamiento alimentario, socio-económicos, metabólicos y el aumento de la edad son los principales factores que condicionan el peso corporal y el índice de masa corporal (IMC).

Factores genéticos de la obesidad

Muchos de los factores hormonales y neuronales relacionados con el control de peso se regulan genéticamente, como es el caso de las señales de la saciedad y la actividad de la alimentación. Pequeños defectos en su expresión e interacción podrían contribuir de manera importante a un aumento de peso. El número y tamaño de las células adiposas, la distribución de la grasa corporal y el gasto calórico en reposo también vienen determinados genéticamente.

En algunos casos de obesidad, existe una base genética, pero son los factores medioambientales los que modulan su expresión. En la actualidad se estima que podrían existir más de 300 genes que intervendrían en la génesis de la obesidad.

Se conoce bastante bien la manera en que se forman los depósitos de grasa, pero se sabe muy poco sobre los elementos hereditarios que propician la obesidad. El área de investigación aún está en pañales y no existe, al alcance de cualquiera, ningún estudio que pueda garantizarnos que el problema de sobrepeso se deba únicamente a nuestra carga genética. De tal forma que si bien es cierto que existen factores hereditarios que predestinan a la obesidad, eso no significa que todos los niños hijos de padres corpulentos serán forzosamente obesos. Eso sí, deberán tener, sin duda, más cuidado que los demás.

La alimentación

Algunas personas tienen tendencia a engordar, lo que suele achacarse a factores hereditarios. Sin embargo, hay que distinguir entre herencia genética y hábitos alimentarios de cada familia. Lo cierto es que en las familias de obesos se come más. Ahora bien, las células adiposas se fabrican durante la infancia: cuanto más come un niño, mayor cantidad de estas células fabrica, y estas estarán ahí para, más adelante, almacenar grasa.

Son diversos los errores que se suelen cometer en relación con la comida y que pueden determinar un exceso de peso, pero todas tienen un resultado parecido: demasiadas grasas, azúcares, proteínas y energía.

El sedentarismo

A la hora de buscar una causa para el sobrepeso, es importante no solo centrarse en la ingesta sino también en el gasto, es decir, la actividad física que se desarrolla. Por actividad física no hay que entender un deporte a nivel profesional o de alto riesgo, ni requiere forzosamente apuntarse a un gimnasio. El simple hecho de movernos requiere un consumo energético y, por lo tanto, un gasto de calorías.

Hacer ejercicio puede llegar a ser una práctica muy barata (ejemplos claros de ello es salir a caminar o a correr). Pero en estos casos, la fuerza de voluntad juega un papel muy importante: a veces la tentación de quedarse en casa viendo la tele puede ser mayor que la de ponerse las zapatillas y salir a la calle. La complicidad de un amigo o familiar que nos acompañe a hacer ejercicio físico o la necesidad de cumplir con un gimnasio cuya mensualidad ya hemos pagado pueden ayudarnos a superar la falta de motivación.

Los factores psicológicos

El papel que desempeñan los factores psicológicos en el proceso que lleva a la obesidad puede llegar a ser crucial. De esta forma, un apetito desmesurado puede tener sus raíces en un conflicto psicológico, pero puede ser que el conflicto derive del malestar de la persona que no se acepta como obeso. Tal como ocurre con el huevo y la gallina, en la relación entre la psicología y la obesidad, no siempre se sabe qué va primero.

Por lo general, no obstante, las personas obesas que consiguen recuperar un peso normal aprecian plenamente la diferencia de situación. Afirman sentirse más jóvenes y mucho mejor de salud. También dicen sentirse "otras", expresión que traduce una realidad: la estrecha relación que existe a veces entre la obesidad y ciertos trastornos de la personalidad.

Test genético: un diagnóstico aún en pañales

Los perfiles genéticos para la obesidad que se encuentran hoy en día en el mercado (también en Internet) no son lo suficientemente amplios para establecer una relación real entre nuestro problema de sobrepeso u obesidad y nuestra carga genética. Por lo tanto, el valor de los estudios genéticos en el mercado es todavía limitado. Esto no niega que la relación entre la nutrición y la genética está en pleno desarrollo, y que en el futuro se podrá establecer un asesoramiento dietético totalmente personalizado, que se ajuste, no sólo a nuestros gustos y necesidades, sino también a nuestro mapa genético. Pero esto aún se encuentra en fase de investigación y todo lo que encontremos en el mercado sólo servirá para sacarnos el dinero. Los tests genéticos consisten en pruebas caras que -como no puede ser de otra manera- concluirán en una serie de recomendaciones muy generales: dieta hipocalórica, baja en grasas y aumentar nuestra actividad física. Nada nuevo bajo el sol. 

 

Saber más

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- Calculador de IMC. Indicadores de Salud Saludabit

- Dieta para bajar de peso. Biblioteca Saludabit

- Test de intolerancia alimentaria. Biblioteca Saludabit

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Los tests genéticos personalizados para la obesidad están de moda pero se trata de una prueba poco desarrollada que solo nos dejará un agujero en el bolsillo #Saludabit

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