Qué es el riesgo cardiovascular

Los factores de riesgo son condiciones que, aunque en sí mismas no son una enfermedad, sí que aumentan la probabilidad de que esta aparezca o se desarrolle. Aplicados a la salud cardiovascular, nos sirven para definir los hábitos de vida que nos permitirán mejorar nuestra salud cardiovascular y aumentar nuestra calidad de vida. 

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Salud

Factores de riesgo cardiovascular

La primera vez que se empezó a hablar de factores de riesgo en las enfermedades que afectan al corazón y los vasos sanguíneos -las enfermedades cardiovasculares- fue a raíz de la publicación de un estudio a gran escala realizado en la ciudad de Framingham (en Massachusetts, Estados Unidos).  En él se ofrecían las conclusiones de veinte años de trabajo durante los cuales se hizo un seguimiento médico a 5.000 voluntarios. ¿Para qué tantos esfuerzos? Pues porque estas enfermedades ya estaban adquiriendo dimensiones de epidemia. De hecho, hoy día representan ya la primera causa de mortalidad en el mundo, sobre todo en los países desarrollados. Por no hablar de todos los problemas que ocasionan en términos de secuelas físicas, absentismo laboral y gasto para los sistemas de salud.

El conocimiento de estos factores permite desarrollar campañas sanitarias de prevención a la población sana, que aún no ha desarrollado el problema. Es lo que se conoce como “prevención primaria”.

Los principales enemigos del corazón y las arterias

Además de la edad –sobre la que hoy día poco podemos influir- los factores de riesgo cardiovascular más destacados son el tabaquismo, la hipertensión arterial y el colesterol sanguíneo elevado (el LDL “malo” y el total). También son muy importantes la presencia de diabetes, el sobrepeso y el sedentarismo.

Pero no son los únicos. La existencia de antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, el estrés, las emociones negativas, el aislamiento social o un bajo nivel socioeconómico también influyen. Además, algunos de estos factores pueden interactuar entre sí y agravarse mutuamente. Es lo que sucede, por ejemplo, con el sobrepeso o la vida sedentaria, que por sí solos facilitan la hipertensión arterial.

Existen otros indicadores que en situaciones específicas se pueden utilizar para afinar el riesgo, como las pruebas de esfuerzo o la medición en sangre de parámetros como la homocisteína o la proteína C reactiva. Se reservan solo para casos concretos.

Valorar el riesgo en su conjunto

Las ventajas de medir bien el riesgo cardiovascular son indudables. Sin embargo, sigue siendo demasiado habitual que cada factor se contemple de forma aislada. Una práctica que puede tener consecuencias negativas y llevar, por ejemplo, a una sobremedicación innecesaria.

Así, por ejemplo, no es nada raro que a quien tiene la tensión arterial solo un poco alta se le recete de entrada un antihipertensivo. Sin embargo, para bajar la tensión puede ser suficiente con algunos cambios en el estilo de vida: menos sal en las comidas, más ejercicio físico, etc.

¿Pero cómo se toma la decisión de tratar o no tratar? En  una persona  sin otros factores de riesgo asociados, una hipertensión leve o de grado 1 (entre 140 y 159 la sistólica o entre 90 y 99 la diastólica) apenas si elevará el riesgo cardiovascular y podrá intentar tratarse sin necesidad de fármacos. La cosa cambia, sin embargo, si además la persona fuma y tiene el colesterol alto. El riesgo pasará de hecho a ser elevado si además hay antecedentes familiares de accidentes cardiovasculares o si tiene diabetes.

La decisión de tratar o no tratar con medicamentos, por tanto, no vendrá guiada solo por las cifras de tensión, sino por cómo estas afectan al riesgo global. Esta evaluación es una de las tareas que corresponden a los profesionales sanitarios. Hay incluso programas, fórmulas y gráficos preparados para facilitar esa predicción, que suele realizarse a diez años vista.

Una buena aproximación, basada en una adaptación de las tablas de la Sociedad Europea de Cardiología, es la que Saludabit ofrece en su Calculador de Riesgo Cardiovascular.

Más vale prevenir

Sea cual sea el riesgo, siempre hay margen para mejorar el estado de salud en general, y el cardiovascular, en particular. Las medidas más inmediatas deberían ser:

  • No fumar.
  • Evitar el exceso de peso.
  • Combatir el estrés. Por ejemplo, aprendiendo técnicas de relajación y tomándose las cosas de otra manera.
  • Moverse más: utilizar las escaleras, hacer los recorridos (o al menos una parte de ellos) a pie… Lo ideal es sacar a diario entre 30 y 40 minutos para hacer un ejercicio moderado, como caminar a buen ritmo.
  • Seguir una alimentación sana. Intentar no ingerir más calorías de las que se gasta. Reducir la cantidad de grasas saturadas, los dulces, los alimentos refinados y los procesados. Que no falten en la dieta los cereales integrales (pan, pasta, etc.), las legumbres, las frutas y verduras, los frutos secos y el pescado.
  • Moderar el consumo de sal, especialmente si se es ya hipertenso.

 

Saber más

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- Calculador de riesgo cardiovascular. Indicadores de Salud Saludabit

- Hipertensión arterial. Biblioteca Saludabit

- Obesidad. Biblioteca Saludabit

- Colesterol. Biblioteca Saludabit

- Dejar de fumar. Biblioteca Saludabit

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Los factores de riesgo cardiovascular deben ser tenidos en cuenta para mejorar la salud de nuestro corazón y arterias #Saludabit

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