Comportamiento alimentario infantil: mitos y evidencias

Muchos padres tienen auténticas dificultades para que sus hijos incorporen a su alimentación determinados alimentos y presenten, en general, una dieta más variada y saludable. La presión que ejerce el ambiente sobre el niño para que consuma alimentos procesados de baja calidad nutricional, junto con el desconocimiento de muchos padres y educadores de lo que debería ser una dieta saludable, son impedimentos para que el niño incluya los alimentos más convenientes en esta etapa tan crucial para su desarrollo y para asentar sus hábitos alimentarios.

 

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Nutrición

De la teoría a la práctica: evidencias y sus aplicaciones

Muchos son los mitos y las creencias con escasa evidencia en los que a menudo se basan los padres y educadores a la hora de establecer las pautas alimentarias de los niños.

Los estudios llevados a cabo en este campo nos dan algunas indicaciones para intentar mejorar la dieta de los más pequeños. Uno de los aprendizajes más valiosos es que muchos de los factores que influyen en el comportamiento alimentario del niño son modificables.

El desarrollo del comportamiento alimentario infantil está influenciado por diversos factores entre los que destacan sus experiencias personales con los alimentos y su entorno más inmediato. En este sentido, las preferencias formadas en las primeras etapas de la vida tienden a perdurar, incluso en la edad adulta.

Dado que las preferencias personales son el principal predictor de la ingesta de alimentos en la etapa infantil, es fundamental averiguar cómo estas llegan a configurarse y asentarse. En este sentido, identificar cuál es la influencia de los padres y del ambiente en el comportamiento del niño a corto y largo plazo serán elementos fundamentales para poder establecer modificaciones en este ámbito.

Por otro lado, las intervenciones de salud pública de las autoridades sanitarias se han centrado de manera predominante en cuestiones relacionadas con la educación nutricional, la confección de guías y la legislación en relación con aspectos más teóricos sobre los alimentos que se sirven en los colegios, guarderías, etc. Sin embargo, sería deseable que se presentaran estrategias con un enfoque más práctico que incidieran en cuestiones específicas relacionadas con el día a día de la alimentación de los niños, como las que se recogen en las investigaciones que analizamos a continuación.

(Des)control de los padres

Los padres juegan un papel central en dar forma a los patrones alimentarios del niño en las primeras etapas de su vida. Controlan los alimentos disponibles en el hogar y actúan como modelos, condicionando las actitudes y el comportamiento en el terreno de la alimentación.

Las investigaciones señalan que los padres, de forma mayoritaria (hasta en un 85 % de los casos), utilizan diversas estrategias encaminadas específicamente a que sus hijos consuman más alimentos. Este hecho, en el contexto de sobrepeso y obesidad en el que nos encontramos, puede parecer paradójico.

Algunas de las estrategias utilizadas por los padres para influir o controlar la ingesta alimentaria de los niños incluyen:

  • Incitación y presión para que el niño coma.
  • Control de las raciones.
  • Razonar con el niño.
  • Recompensar al niño cuando come (con halagos o con alimentos que el niño desea, como dulces, snacks, etc.).
  • Castigar al niño cuando no come (retirada de alimentos preferidos, juegos, tv, etc.).

Una de las principales conclusiones que se desprenden de las investigaciones es que ejercer el control de la alimentación del niño de ese modo (restricciones, presión para comer, utilización de premios y castigos) puede impactar negativamente en el comportamiento alimentario del niño, obteniendo resultados en la dirección opuesta de lo que se pretende conseguir. De este modo, la presión para comer afecta negativamente a la introducción en la dieta de nuevos alimentos, en comparación con una exposición sin presiones. En este sentido, la presión para que los niños pequeños coman, determina menores ingestas de fruta y verdura a largo plazo.

Los estudios también muestran que los padres que consumen más fruta y verdura presentan una menor predisposición a presionar a sus hijos para que coman, lo que se asocia a su vez con menores niveles de exigencia con la comida por parte del niño y mayores ingestas de fruta y verdura.

En consecuencia, la presión ejercida por los padres para que el niño coma un determinado alimento influye en la preferencia por ese alimento de forma negativa, mientras que la restricción puede incrementar la preocupación, la preferencia y la subsiguiente ingesta de ese alimento que se pretende limitar.

Recompensa y castigo

Aunque algunos estudios señalan que la utilización de recompensas no alimentarias puede aumentar la ingesta de un nuevo alimento o un alimento originariamente rechazado, la instrumentalización de la comida puede afectar negativamente a las reacciones del niño en exposiciones posteriores. En este sentido, la instrumentalización de la comida, la presión y la restricción pueden contribuir en el niño a la anulación de sus señales internas de apetito, saciedad y placer.

Condicionantes sociales

El entorno social del niño (padres, profesores, cuidadores y compañeros) influye de manera determinante en sus preferencias. En este sentido, la influencia de los padres se relaciona más con el establecimiento de un modelo de comportamiento alimentario a seguir que con la forma en que inducen a sus hijos a comer determinados alimentos. Estos modelos pueden ejercer una influencia en sus preferencias, gustos, ingesta y grado de neofobia (aversión a un nuevo alimento).

La edad del niño es un factor importante en este ámbito, siendo más influenciable por estos modelos sociales cuanto menor es.

Programas educativos

Los programas educativos que involucran al niño en el cultivo, preparación y elección de los alimentos que se va a comer son planteamientos positivos que deberían fomentarse en el entorno escolar.

Las evidencias disponibles sugieren que las clases de cocina pueden cambiar positivamente la ingesta y la preferencia por las verduras y fomentar que se prueben nuevos alimentos. En este sentido, el huerto y la cocina se muestran como entornos generadores de influencias positivas en el comportamiento alimentario infantil, en el que se produce una exposición repetida a los alimentos, además de enseñar habilidades útiles para la vida e incentivar el pensamiento crítico del niño.

De igual modo, la educación sensorial alimentaria a través de programas en los que se involucra al niño en el conocimiento de las características sensoriales y gastronomicas de los alimentos pueden ser positivos a la hora de disminuir la neofobia a corto plazo.

En definitiva, los enfoques educativos más prácticos pueden ayudar a normalizar la relación del niño con los alimentos, a través de su preparación, la identificación sensorial y su ingesta, aumentando las oportunidades de probar e identificar nuevos alimentos.

Accesibilidad a los alimentos

Uno de los factores que más afectan al comportamiento alimentario de los niños es la disponibilidad y accesibilidad a los alimentos.

Un alimento disponible es aquel que está presente en el entorno inmediato del niño. La accesibilidad incumbe no solo a la disponibilidad, sino al lugar específico y la forma en la que se facilite su consumo (por ejemplo, disponer de fruta y hortalizas cortadas y acondicionadas situadas en lugares de fácil acceso para el niño).

El simple hecho de facilitar el acceso a frutas y verduras ha mostrado tener un efecto positivo a largo plazo en el comportamiento alimentario del niño.

Ayudar a que el niño elija

Conforme los niños crecen, se enfrentan a un mayor número de elecciones entre un creciente número de alimentos disponibles para él. Algunas pequeñas modificaciones en el entorno donde el niño toma las decisiones pueden incentivar elecciones más saludables.

De igual modo, el método de preparación y el modo de presentar los platos claramente influyen en las preferencias del niño y en la ingesta de determinados alimentos.

Algunos ejemplos de las intervenciones de este estilo que han mostrado aumentar el consumo de frutas y/o verduras en el entorno escolar incluyen:

  • Ofrecimiento hablado de fruta como postre por parte del personal de la cantina del colegio.
  • Colocación en los compartimentos de las bandejas vacías de la cantina fotos de zanahorias y judías verdes como ejemplo propuesto de elección.
  • Etiquetar un nuevo plato de verduras con leyendas del tipo “Nueva receta de zanahorias/brócoli” o “Especial mix para superhéroes”.
  • Ofrecer manzanas y otras frutas cortadas y dispuestas para comer en lugar de frutas enteras que hay que pelar, trocear, etc., en la cantina del colegio.
  • El hecho de ofrecer mayores raciones de verduras se relaciona con un mayor consumo de las mismas.
  • Proporcionar la oportunidad de elegir entre diferentes alimentos o comidas puede determinar una experiencia de autonomía y facilita una mayor ingesta de verduras.

Envoltorios, reclamos y personajes

La utilización de envoltorios llamativos con personajes populares y una estética trabajada puede afectar a la elección de un determinado alimento e, incluso, a la valoración gustativa que el niño hace del alimento. Esto ha quedado bien probado con la publicidad de alimentos poco recomendables que suele utilizar este tipo de ganchos comerciales. Pero podemos utilizar este argumento a nuestro favor.

Las investigaciones sugieren que la utilización de personajes infantiles conocidos para promover los alimentos saludables puede ser una estrategia efectiva. Incluso, aunque los personajes no sean conocidos, pueden ayudar a aumentar el consumo.

Además, presentar la fruta y la verdura en un packaging atractivo puede ser fácilmente implementado por padres, centros escolares, cantinas, etc.

Diferencias entre los niños

En el transcurso de las investigaciones se pueden observar diferentes patrones de comportamiento en los niños que pueden condicionar su respuesta a los diferentes estímulos y estrategias relacionados con la alimentación. Entre ellos destacan los niños que responden positivamente a las intervenciones (entorno a un 40 % del total de los niños); los que siempre dejan el plato limpio (21 %); los que no presentan un patrón de consumo muy definido (23 %) y los que comen siempre muy poco (16 %). Estas diferencias también deberán ser tenidas en cuenta a la hora de elegir estrategias adecuadas para modificar o mejorar la alimentación de los niños.

En busca de la dieta saludable

La mayoría de investigaciones incluyen a las frutas y las verduras como alimentos objetivo. Sin embargo, frutas y verduras no son los marcadores exclusivos de un comportamiento alimentario saludable. Los niños necesitan una gran variedad de alimentos que les proporcionen todos los nutrientes que necesitan y en las cantidades adecuadas. De igual modo que los adultos

La relación del niño con los alimentos debe ser lo más natural posible. No debemos olvidar que los padres tienen mayor influencia sobre el comportamiento alimentario de sus hijos en tanto en cuanto modelos a imitar y no como generadores de mandatos a acatar. Dentro de este modelo, tiene especial relevancia el tipo de alimentos que están disponibles en el hogar.

Se deben respetar los estímulos internos de hambre y saciedad del niño y también sus preferencias. Es cierto que, por ejemplo, la preferencia de los niños por las verduras es relativamente baja en comparación con otros alimentos. Pero es aquí donde deben intervenir los padres y educadores. La combinación de verduras con grasas saludables, legumbres, carnes, cereales, etc., no solo incrementará su palatabilidad, sino que cambiará la percepción del niño de que la comida saludable no es apetitosa ni satisfactoria.

Eduard García Pedregal

Es el Responsable de Contenidos de Saludabit. Es Nutricionista y Tecnólogo Alimentario. Ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional a proyectos de Comunicación y Divulgación de la Salud. Desde 2015 forma parte del equipo humano de OCU.

Saber más

- Alimentación infantil. Biblioteca Saludabit

- Los niños no tienen necesidades especiales para comer. Biblioteca Saludabit

- Publicidad de los alimentos: vendiendo mala salud. Blog Saludabit

- La nevera Saludabit de la alimentación saludable. Biblioteca Saludabit

- Desarrollo del bebé. Biblioteca Saludabit

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Los cambios en el comportamiento alimentario del niño son posibles, pero es fundamental comenzar por corregir los errores de los padres, como ejercer presión para que los niños coman #Saludabit

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