La Navidad no afecta tanto al aumento de peso como se cree

La Navidad está llena de mitos. Algunos son entrañables, como cuando eres niño y esperas los regalos de manos de unos personajes misteriosos. Otros no lo son tanto, como cuando ya de adultos hacemos descansar en este periodo unas aciagas consecuencias sobre nuestro peso corporal que, en realidad, no debieran de preocuparnos tanto.

engordar en Navidad

Nutrición

Tristemente, aquellos mitos complacientes de la infancia desaparecen al hacernos mayores y, sorprendentemente, asumimos otros –los malos– a los que les damos cobijo sin poseer mayores pruebas que los respalden. Me refiero al incremento de peso que la mayor parte de la población traslada al periodo navideño. Así, en el imaginario colectivo se culpa a los estragos gastronómicos de la Navidad de un incremento de peso que oscila en una horquilla variable que va de los 2 a los 5 kilos. Sin embargo, cuando se consultan los estudios científicos que han observado esta realidad se contrasta que, si bien es cierto que puede darse un cierto aumento de peso, este no es tan elevado. Pero lo más importante y que debemos grabarnos a fuego, es que dicho incremento, aunque significativo, se diluye en cierto sentido dentro de la tendencia general de ganancia de peso durante la edad adulta a lo largo de todo el año.

Es cierto, con frecuencia nos pasamos en Navidad, pero normalmente más se pasa quien en el resto del año tiene una actitud más excesiva o despreocupada con respecto a qué y cuánto se come.

El verdadero peso de la Navidad

Es cierto que no existe una literatura científica demasiado extensa sobre el tema, pero algo hay. Uno de los estudios más citados a este respecto es el publicado en el año 2000 titulado “Un estudio prospectivo sobre la ganancia de peso en vacaciones”, en el que los autores concluyeron que, en la muestra estudiada, el aumento de peso medio durante las vacaciones fue de 0,37 kg, mucho menos de lo que, como puedes contrastar, se suele sostener. Resulta especialmente interesante destacar que, aunque no se cita en las conclusiones, fueron las personas con sobrepeso, y más aún con obesidad, aquellas en las que había una mayor probabilidad de que el aumento de peso durante las Navidades fuera especialmente elevado, por encima de los 2,27 kg. Es decir, tal y como se manifiesta en el propio trabajo, es preciso ser consciente de que las Navidades suponen un especial factor de riesgo a la hora de incrementar el peso para aquellas personas que parten de una situación de sobrepeso u obesidad. Haciendo bueno el refranero popular, se podría decir que para estas personas en Navidad llueve sobre mojado en relación con su peso.

Mucho más reciente es el estudio de revisión titulado “Efecto de la temporada navideña en la ganancia de peso: una revisión narrativa”. Concluía que, aunque hay algunos datos (tampoco demasiados) que apuntan hacia un incremento del peso en este periodo vacacional en la población adulta, no había datos para poder intuir una tendencia concreta en el caso de los niños, los jóvenes y los adultos jóvenes. Así, y de promedio, la mayor parte de estudios en adultos apuntan a una ganancia de en torno a 0,8 kg, llegando a encontrarse un estudio en el que no se observó ganancia alguna.

Las razones del aumento de peso en Navidad

No hace falta ser un lumbreras para darse cuenta de la especial concentración de celebraciones y reuniones en este concreto periodo del año, que además tienen a la mesa y a la gastronomía como protagonistas. Así mismo, las probabilidades de que la densidad energética de esos encuentros sea especialmente alta redundan fácilmente en un exceso de aquello que comemos. Es decir, ante estas circunstancias influyen tanto el aumento de las ocasiones “especiales”, como la naturaleza “excesiva” de los alimentos (y bebidas) que nos encontramos en dichas ocasiones.

De este modo, una de las claves que quizá más nos ayude a ejercer mayor control sobre la situación, debería ser la consecuencia de “normalizar” esas celebraciones y, sobre todo, no asociar el concepto de celebración al de “exceso”, muy en especial cuando se hace una previsión de los mismos. No deja de ser curioso la de veces que se pregunta a los expertos en la cercanía del periodo navideño, qué se puede hacer para minimizar las consecuencias de los excesos planificados con antelación. La respuesta –no por obvia se ha de omitir– es que no se debería hacer previsión de dichos excesos, máxime cuando sus consecuencias son, en la práctica, ineludibles. Si bien es cierto es que la Navidad, como cualquier otro hito en nuestra vida de carácter celebrativo, va a estar condicionado por un entorno gastronómico “especial”, no es necesario que las malas elecciones desde un punto de vista dietético sean la norma. Más al contrario, se puede (y se debe) encontrar propuestas de menús que sin dejar de ser “especiales” y poniendo un toque de distinción al momento, sean al mismo tiempo adecuadas desde el punto de vista dietético. En este enlace tienes un montón de ideas que, además de fáciles, son a la vez perfectamente válidas dentro de una propuesta saludable.

En cuanto al número de ocasiones en las que hay una comida o cena “especiales”, bien mirado tampoco hay tantas. En realidad se resumen en cuatro: las cenas de Nochebuena y Nochevieja, y las comidas de Navidad y año nuevo. ¿Quién diría entonces que cuatro ingestas –separadas por una semana– van a condicionar el peso de una persona de forma relevante? Lo cierto es que en muchas ocasiones el problema no son estas ingestas en sí, si no toda la parafernalia de picoteo que acompaña a las navidades puestas de relieve en los turrones, mazapanes, polvorones, etcétera que están en las grandes superficies a disposición del consumidor más de dos meses antes de la propia Navidad. De esta forma es fácil que se venga abusando de estos productos mucho antes del periodo estrictamente festivo y que su uso, una vez llegada la Navidad, se observe con cierta normalidad todos los días en vez de circunscribirse a las fechas señaladas.

Guía rápida para afrontar la Navidad

  • Antes de pensar en la Navidad con un sentimiento de especial preocupación, pregúntate si en realidad tu día a día alimenticio, fuera de estas fechas, es el más adecuado. Quizá el menor de tus problemas sea la Navidad, aunque te pueda venir muy bien como excusa.
  • Saca de tu cabeza la asociación “celebración = exceso”. Se puede y se debe disfrutar de una velada especial sin tener que recurrir a los excesos.
  • Reserva el uso de los alimentos y productos típicos para los días señalados y consúmelos solo entonces. El resto de los días, aunque sea diciembre, has de asumir alimentos como si fuera el mes de marzo o de septiembre.
  • Ten en cuenta que más allá de lo que se come, las bebidas (en especial las alcohólicas) suponen un extra especialmente destacado en el resultado calórico de las celebraciones (más allá de sus negativas relaciones con la salud).
  • Si ejerces de anfitrión sorprende a tus invitados con un menú especial que al mismo tiempo sea saludable, tanto en las elecciones como en las cantidades. Y si vas como invitado, interésate con antelación del menú previsto y, llegado el caso, pregunta por la posibilidad de hacer tus propias aportaciones.
  • Procura evitar el proceso de “la compensación”. Si por la razón que fuere has comido y bebido más de la cuenta, vuelve a la normalidad sin tratar de “compensar” con actitudes especialmente restrictivas los excesos acontecidos. La actitud de pasar de “la gran secada a la gran remojada” sin pasar por el punto medio es una pésima estrategia a largo plazo.
  • Como pésimas son también las típicas dietas que tras la Navidad suelen ser tan habituales. Recuerda que a pesar de lo implantada que está la idea, el “hacer dieta” incrementa el riesgo de aumentar de peso a medio-largo plazo, así pues…
  • Cambia de hábitos, pero no solo en la Navidad, sino en el resto de tu día a día. Elige vivir y comer, de un modo más saludable. Así, cuando lleguen las próximas navidades, y todas las que tienes por delante, estas habrán dejado de ser un problema.

Juan Revenga

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Saber más

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- La nevera Saludabit de la Alimentación Saludable. Biblioteca Saludabit. 

- Perder peso después de Navidad. Blog Saludabit

- Las causas de la obesidad. Blog Saludabit. 

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Seguramente, las navidades influyen en tu peso menos de lo que crees. Si el resto del año tu dieta es equilibrada, la Navidad no va a echarlo por tierra @juan_revenga

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