La dieta del grupo sanguíneo o cómo actualizar un fraude

Pocas estrategias reúnen en sus planteamientos tantos ingredientes vinculados al engaño y al negocio dietético. Conocida desde hace casi medio siglo y a pesar de estar basada en planteamientos erróneos, falaces y fraudulentos, la dieta del grupo sanguíneo no termina de desaparecer y revive cada cierto tiempo con un lavado de cara.

dieta del grupo sanguineo

Nutrición

En 1996, hace apenas 21 años, el libro de dietas titulado ‘Eat Right For Your Type(Come de forma adecuada en función de tu grupo –sanguíneo–) supuso un auténtico best seller llegando a traducirse a más de 60 idiomas y alcanzando los 7 millones de copias vendidas. Su autor, el médico naturópata Peter J. D’Adamo, recogía el legado de su padre, el naturópata James L. D’Adamo, a quien se le atribuye la original idea de haber asignado por vez primera patrones dietéticos concretos en función del grupo sanguíneo de cada cual, tal y como se pudo contrastar en el libro ‘One Man’s Food… is someone else’s poison’ (Aquello que es alimento para alguien… es veneno para otra persona) publicado originalmente en 1980. Después de lo que parecen ser una serie de desavenencias familiares, ambos autores siguieron caminos separados fundando cada uno por su cuenta sus respectivos centros e institutos (aquí el del padre y aquí el del hijo) para seguir aplicando sus extravagantes teorías dietéticas, siempre centradas en comer en función del grupo sanguíneo para mejorar la salud. A día de hoy quien parece que maneja mejor el negocio es el hijo, quien cada cierto tiempo vuelve a la carga con una actualización cientifista del asunto, al dotar a su tinglado de vertientes que hablan de nutrición personalizada, de epigenética y demás.

Breve historia científica del grupo sanguíneo

A caballo entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el biólogo austriaco Karl Landsteiner describió y tipificó los grupos sanguíneos que hoy conocemos. Así, y en virtud de la presencia o ausencia de distintas proteínas asociadas a sus glóbulos rojos, cada persona porta uno de los 4 fenotipos sanguíneos que se conocen como “grupos”: serotipo A (eritrocitos portadores en su membrana plasmática de glicoproteínas del tipo “A”), serotipo B (con glicoproteínas del tipo “B”), serotipo AB (con ambos tipos de glicoproteínas) y, serotipo 0 (sin ninguna de las glicoproteínas mencionadas). Estos hallazgos fueron de vital importancia para posibilitar el éxito de las transfusiones al implantar criterios de compatibilidad entre donante y receptor. Precisamente, en reconocimiento al importante legado para la medicina que supusieron estos avances, la Academia Sueca premió en 1930 al investigador austriaco con el Nobel de Medicina y Fisiología.

De la ciencia a la fantaciencia

A finales de la década de los años ‘70 y ante las primeras señales de alarma graves de lo que en los años sucesivos se ha revelado como una preocupante epidemia, es decir, ante los albores de la obesidad como una situación que empezaba a ser poblacional y socialmente preocupante, el naturópata James L. D’Adamo postuló que los cuatro serotipos (A, B, AB y 0) eran fruto de la evolución y surgieron como respuesta a los distintos entornos alimentarios a los que fueron expuestos nuestros antepasados. De esta forma, James L. D’Adamo defendía que cada persona con su correspondiente grupo sanguíneo debía de comer en función del entorno que propició su serotipo. De otro modo, si se comía de forma diferente a lo que indicaba nuestra sangre sobrevendrían diversas enfermedades …, desde el cáncer a la psoriasis, pasando claro está por la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, procesos infecciosos más o menos recurrentes, etcétera. No es raro pensar que en aquel entonces semejantes planteamientos no extrañaran, al menos, inicialmente. En este caso  se hacía converger el tema de los mencionados grupos sanguíneos con la cuestión de la teoría de la evolución de Charles Darwin, presente en su obra “El origen de las especies”. Todo cuadraba o al menos tenía visos suficientes como para poder cuadrar en primera instancia. Parecía ciencia… ¡y además se proponía una solución!

Hablando del libro del hijo, Peter J. D’Adamo , más que del padre, este considera al grupo 0 el fenotipo “ancestral” o primigenio, fenotipo a partir del cual evolucionaron el resto. De este modo, al grupo 0 le pertenecería un perfil “cazador-luchador” y le correspondería comer cosas que se hacían bajo este perfil y evitar el resto (ya puedes imaginártelo: carnuza, grasa y poco más); de este derivaría el grupo A que sería el “recolector-agricultor”; a su vez de este derivaría el grupo B; el “ganadero” (en ocasiones identificado también como el “nómada” y que se beneficiaría especialmente del consumo de leche) y, por último, tendríamos el fenotipo más evolucionado, el grupo AB, apodado el “enigma”, que sería una mezcla de los dos anteriores y podría beneficiarse, más o menos, de una dieta mixta (se ve que llegado este punto al propio autor le empezó a fallar la imaginación).

Además, cada tipo de persona y en función de su determinado grupo sanguíneo sería especialmente sensible a determinadas enfermedades y también estaría adaptado para un tipo concreto de actividad física sin olvidar que su morfotipo/biotipo se vería igualmente condicionado por este factor. Ni que decir tiene que cada patrón dietético (para aquellos con grupo A, B, AB o 0) cuenta con rígidas normas dietéticas al respecto de lo que se debe comer y de lo que debe evitarse a toda costa.

Lo que dice la ciencia sobre la dieta del grupo sanguíneo

A día de hoy sabemos que la asunción de este tipo de perfiles dietéticos (y de actividad física, de riesgo de enfermedad y de aspecto físico) a los correspondientes grupos sanguíneos son solo fruto de la invención indocumentada del autor original, de su hijo y de aquellos que les siguen. Si algo se tiene bastante claro a día hoy y en base a estudios llevados a cabo en este siglo es que precisamente el fenotipo 0 parece ser el resultado de mutaciones en fenotipos A y B previos, así que aquello de que el fenotipo 0 sea el ancestral u original, nada de nada. Este dato es un buen punto de partida para echar por tierra la dieta del grupo sanguíneo ya que sirve para rechazar con la ciencia en la mano la base de los planteamientos de este sistema dietético. Base sobre la que los dos autores hicieron volar su –asombrosa– imaginación para seguir construyendo el resto.

El revuelo que ha supuesto este –fraudulento– planteamiento dietético ha sido tal que desde la ciencia y la investigación se han dedicado no pocos recursos a la hora de publicar estudios, trabajos y consensos. Ninguno de ellos ha servido para lavarle la cara a la dieta del grupo sanguíneo, más al contrario:

  • En el año 2013 la revista ‘The American Journal of Clinical Nutrition’ (una de las publicaciones más importantes en su género) publicó esta revisión sistemática sobre el tema concluyendo que: “En la actualidad no existe ninguna evidencia que otorgue validez a los supuestos beneficios sobre la salud de las dietas basadas en el grupo sanguíneo. Para validar sus afirmaciones, se requerirían estudios que compararan los resultados de salud entre aquellos participantes que siguieran una dieta en base a su grupo sanguíneo concreto (grupo de intervención) y aquellos otros participantes que continuaran con una dieta estándar (grupo control) con el mismo grupo sanguíneo”.
  • Un año más tarde, en 2014 se publicaba otro trabajo, en este caso en ‘PlosOne’, que estudiaba los presuntos beneficios de seguir una dieta en base a los postulados de la dieta del grupo sanguíneo para reducir el riesgo cardiometabólico, y concluía que: “Seguir determinadas propuestas dietéticas según el patrón de las conocidas como dietas del grupo sanguíneo está asociado con algunos beneficios sobre los factores de riesgo cardiometabólico. Sin embargo, estas asociaciones son independientes del genotipo A, B, AB o 0 de los individuos. Por tanto, estos hallazgos no apoyan la hipótesis de las dietas basadas en los grupos sanguíneos”.
  • La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard publicaba recientemente en su web un artículo en el que desmonta (en base a los mismos argumentos ya aportados) los postulados de este planteamiento dietético.
  • Ninguna asociación médica o sanitaria de reconocido prestigio atribuye a la conocida como dieta del grupo sanguíneo ningún beneficio en base a sus postulados.

Dieta del grupo sanguíneo: muchos puntos en contra… y solo uno a favor

Partiendo de la base que la dieta del grupo sanguíneo carece de todo aval a la hora de establecer beneficios concretos en virtud del tipo de sangre de cada uno, es preciso señalar que cualquiera de las dietas propuestas prescinden en su mayor parte de alimentos procesados…, algo que ya sería beneficioso para cualquiera con independencia de su grupo sanguíneo, sin que haga falta seguir este método. La parte negativa del asunto es que cada planteamiento dietético impone a su vez una serie de restricciones alimentarias que no tienen ni pies ni cabeza, más allá de los alimentos procesados, lo que a buen seguro implicará que cada paciente tenga que evitar sin mayor razón alimentos que podrían tener cabida en su alimentación cotidiana, lo que es fácil que genere frustración y se haga difícil de seguir. Y por último, sea cual sea el grupo de cada cual, su dieta “ideal” estará cuajada de recomendaciones al respecto de realizar elecciones alimentarias especialmente caras o poco económicas (al centrarse en los alimentos ecológicos) y en el uso de suplementos por doquier. Sin ir más lejos, y para cerrar el círculo que supone este ejemplo dentro del negocio de la salud y del adelgazamiento exprés, conviene ser consciente de la amplísima gama de suplementos ligados a la marca. Suplementos que ligados al método prometen, como en todos los casos de fraude dietético, vitalidad, salud eterna y longevidad a cambio de poco –o no tan poco– dinero.

Juan Revenga

 

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Saber más

- Mejora tu alimentación con el Plan Saludabit Nutrición.

- Las causas de la obesidad: ni estás solo ni tienes la culpa. Blog Saludabit

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La dieta del grupo sanguíneo establece la necesidad de una dieta distinta según el grupo sanguíneo de cada individuo, pero las evidencias científicas descartan la validez de estos postulados #Saludabit

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