El aceite de palma: efectos en la salud

Hace tiempo que está en el ojo del huracán y hay quien clama por su prohibición por sus potenciales perjuicios para la salud. El problema es que se trata de un ingrediente presente en multitud de alimentos y productos diversos y, en algunos casos, "difícil de sustituir".

En cuanto a los problemas que puede causar en nuestra salud, confluyen varias cuestiones diferentes. Por un lado, sus características nutricionales, marcadas por la presencia de una buena porción de grasas saturadas. Por otro, la presencia de sustancias tóxicas, derivadas de su proceso de producción, con un potencial efecto cancerígeno. Veamos.

aceite de palma

Nutrición

Aceite de palma: el más consumido del mundo

La palma africana (Elaeis guineensis) produce hasta 10 veces más aceite por unidad de área cultivada que cualquier otra planta o semilla oleaginosa. En 2012, la producción de aceite de palma supuso el 32% de la producción mundial de aceites y grasas, lo que lo situó a la cabeza de la producción mundial. Además, se trata de una de las grasas más consumidas del mundo y está presente en multitud de alimentos procesados diferentes.

Son diversas las razones para que el aceite de palma se haya convertido en el más consumido. En alimentación, su naturaleza sólida a temperatura ambiente y su textura untuosa lo convierten en sustituto de la mantequilla (más cara) o las grasas hidrogenadas de muchos productos procesados.

De dónde viene el aceite de palma

La palma africana es una planta tropical antigua nativa de los países situados en el oeste africano, cuya población utilizó tradicionalmente su aceite para cocinar, además de otros usos. Los mayores productores actuales de aceite de palma son Malasia e Indonesia, llegando al 86 % de la producción mundial. Otros productores son Nigeria, Tailandia, Papúa Nueva Guinea, Colombia, Costa de Marfil, India y Brasil.

Del fruto de la palma se extraen dos tipos de aceite: el aceite de la semilla propiamente dicha y el aceite de la carne del fruto (el más común y abundante).

El aceite de palma crudo contiene diversos nutrientes y sustancias bioactivas (triglicéridos, vitamina E, carotenoides, fitosteroles,etc.) además de impurezas (fosfolípidos, ácidos grasos libres, gomas, sustancias de la oxidación lipídica,etc.). A pesar de las cualidades del aceite crudo de palma, la industria alimentaria demanda un color más neutro y libre de impurezas, haciendo del refinado un paso imprescindible. Este aceite, con bajo contenido de impurezas, se considera de alta calidad y es empleado para la producción de alimentos. Por el contrario, los aceites de baja calidad son utilizados para la producción de biofuel, velas, cosméticos y jabón.

Excesos medioambientales y sociales

La palma aceitera se cultiva en países tropicales, donde a menudo representa una base importante para las economías locales, así como una materia prima para la industria local. Su cultivo en Indonesia y Malasia, los dos países que concentran buena parte de la producción mundial, ha tenido un fuerte impacto ambiental y social. De este modo, la expansión de este tipo de monocultivos intensivos, se ha asociado con la deforestación de los bosques tropicales, la apropiación de tierras pertenecientes a comunidades autóctonas, abusos contra los derechos humanos y la muerte de ejemplares de diferentes especies animales, como elefantes, orangutanes y tigres.

En este sentido, es complicado que el cultivo de palma aceitera se convierta en “sostenible”, como promulgan algunas iniciativas empresariales con el fin de limpiar su reputación, ya que la producción del aceite no se puede dejar de asociar a la pérdida de biodiversidad, deforestación y contaminación. Además, a pesar de los ingresos por la comercialización y la exportación del aceite de palma, los mayores perjudicados son las comunidades autóctonas, que ven desaparecer su modo de vida tradicional a cambio de un puesto de trabajo en una gran plantación en condiciones, cuando menos, cuestionables.

En qué alimentos está presente el aceite de palma

La utilización de aceite de palma ha crecido de manera importante en las últimas décadas, debido a sus características (entre ellas, la textura, el sabor neutro, el precio, etc.). Su punto de fusión (se derrite a mayor temperatura que el chocolate) lo hace idóneo para mantener y almacenar coberturas. Así mismo, la cantidad de grasas saturadas que contiene facilitan el untado, por lo que suele estar presente en cremas de cacao y en margarinas. En galletas, tostadas o bollería industrial, aparece en sustitución de las grasas hidrogenadas –las más perjudiciales para el sistema cardiovascular– y de la mantequilla, que es más cara. Otra característica destacable es que es un tipo de grasa que se enrancia menos, además, su precio bajo lo convierten en ingrediente “idóneo” para elaborar multitud de platos de comida preparada. Finalmente, aguanta más frituras que otras grasas, por lo que es utilizado a menudo para la elaboración de chips y aperitivos (especialmente fuera de nuestro país).

De este modo, hoy en día se puede encontrar aceite de palma en multitud de alimentos diferentes, entre los que se cuentan: productos de panadería, pastelería, dulces, sustitutos del queso, chips, derivados del chocolate, grasas para confitería, galletas, aceites para cocinar, bollería, alimentos congelados (pizzas, pasteles, etc.), helados, grasas de fritura industrial, fideos instantáneos, margarinas, salsas, snacks, sopas, suplementos, etc.

El aceite de palma ya no se puede esconder

Por suerte, a finales del 2014 entró en vigor un nuevo reglamento para la regulación del etiquetado de los alimentos. Uno de los cambios más destacables que determina la nueva legislación es la obligatoriedad de especificar el origen del aceite o grasa. De este modo, no basta decir, como sucedía antes, aceite vegetal, sino que es obligatorio especificar si es de oliva, girasol, palma, etc. Esto significa que, al contrario de lo que sucedía hasta ahora, identificar a los alimentos que incluyen aceite de palma entre sus ingredientes es tan sencillo como leer su etiqueta.

Dónde más encontrar aceite de palma

En otros sectores industriales el aceite de palma también es un ingrediente difícil de sustituir, como en cosmética o en los productos de limpieza. Además, su cultivo es más rentable que el de productos comparables, como el aceite de soja o el de coco. Además de en los alimentos señalados, el aceite de palma puede aparecer en:

  • Productos de limpieza. Es un ingrediente habitual en la fórmula para elaborar jabones y detergentes.
  • Cosméticos. Por su untuosidad, es una base óptima para muchos productos de belleza y cremas corporales.
  • Velas. Es una alternativa a la cera o la parafina para la fabricación de velas.

Aceite de palma y salud

Últimamente, el aceite de palma está recibiendo un elevado grado de atención, especialmente, por sus potenciales perjuicios para la salud. Vemos lo que dice la ciencia al respecto.

Ácido palmítico

Muchos de los efectos sobre la salud del aceite de palma son atribuidos a su ácido graso más abundante, el ácido palmítico (cercano al 50 %). Sin embargo, su contenido de ácido oleico –el ácido graso característico del aceite de oliva– también es muy elevado (en algunas fracciones, puede estar cercano al 40 %).

En cualquier caso, no sólo la cantidad de cada tipo de ácido graso presente en un alimento parece ser relevante desde el punto de vista de la nutrición y la salud. También la posición que ocupan los diferentes ácidos grasos en los triglicéridos (las moléculas en las que están empaquetados los ácidos grasos) debe ser tenida en cuenta. En este sentido, la posición del ácido palmítico en los triglicéridos del aceite de palma difiere de la que suele presentarse en la grasa animal, por lo que sus efectos podrían ser también diferentes y menos perjudiciales, especialmente para la salud cardiovascular.

Por el contrario, en leches artificiales para lactantes, la inclusión de ácido palmítico procedente de aceite de palma –por otro lado, también el ácido graso saturado más abundante en la leche humana– la diferente disposición de los ácidos grasos en el triglicérido determina la posible formación de jabones de calcio que son excretados por las heces, con la consiguiente pérdida nutricional.

Grasa de palma y salud cardiovascular

En contra de los mensajes que se han venido sosteniendo en las últimas décadas, las últimas evidencias no apuntan a una clara asociación entre un mayor consumo de grasa saturada y una mayor mortalidad cardiovascular o una mayor mortalidad total. Sí se observa que la sustitución de grasa saturada por grasa poliinsaturada (alimentos vegetales y pescados) determina beneficios para la salud cardiovascular, al igual que la sustitución de grasa saturada por carbohidratos de bajo índice glucémico (presente en frutas, verduras y semillas).

En este mismo sentido, lo que señalan los estudios es que la sustitución de grasa trans por grasa saturada, determina una disminución significativa del riesgo de enfermedad coronaria, que es aún mayor si la sustitución se hace por grasa poliinsaturada o monoinsaturada. Esto indica que la grasa con un peor efecto sobre la salud cardiovascular es la grasa trans, presente en alimentos sometidos a procesos industriales, como la hidrogenación parcial de las grasas. En la actualidad, la grasa hidrogenada es, mayoritariamente, sustituida por aceite de palma.

Por otro lado, las investigaciones sobre el consumo específico de aceite de palma no ofrecen resultados homogéneos. En este sentido, el consumo de aceite de palma parece aumentar los niveles de colesterol LDL, aunque su sustitución por otro tipo de grasa en la dieta no muestra claros beneficios sobre la salud cardiovascular.

Aceite de palma, obesidad y diabetes

El efecto que el consumo de aceite de palma puede tener sobre patologías como la obesidad y la diabetes tipo 2 no está del todo claro. Se trata de dos patologías complejas en las que diversos factores confluyen para determinar un mayor riesgo en el que también intervienen factores genéticos. Entre los factores implicados destacan los efectos proinflamatorios que pueden determinar los diferentes tipos de grasa, la activación metabólica del tejido adiposo, el sistema nervioso central y hormonal o la modificación de la microbiota intestinal.

De este modo, es complicado establecer la influencia específica de un tipo de grasa que es, además, ingrediente de alimentos procesados en los que suelen estar presentes otros ingredientes cuyo consumo excesivo se relaciona con las enfermedades metabólicas, como es el caso del azúcar.

Para terminar, es preciso significar que no es probable que el aceite de palma aparezca como un producto muy común en las despensas españolas, por lo que, como tal, es muy difícil que suponga un problema. Lo que sí es problemático en nuestro entorno es el consumo de alimentos hiperprocesados que, en muchos casos, contendrán al aceite de palma como uno de sus ingredientes (por suerte, ya podemos identificarlo en las etiquetas). En cualquier caso, las recomendaciones deben tener en cuenta la dieta en su globalidad, en la que deben abundar los alimentos vegetales poco refinados, en detrimento de los alimentos procesados.

Aceite de palma y cáncer

Existe una cierta alarma social al respecto del potencial efecto cancerígeno que se atribuye al aceite de palma. En esta cuestión se entremezclan varios aspectos que es preciso desgranar.

En primer lugar, existe una considerable evidencia que concede a la grasa dietética un importante rol en la determinación del riesgo de cáncer. Los estudios epidemiológicos han relacionado la ingesta total de grasa con un mayor riesgo de padecer cáncer de mama, de próstata y colorrectal. Sin embargo, no se pueden extraer conclusiones definitivas a la hora de establecer relaciones causales entre inicio y desarrollo cancerígeno y tipos específicos de grasa. En este sentido, el ácido palmítico se ha relacionado en investigaciones con animales, de difícil extrapolación a la salud humana, con la iniciación de metástasis.

Por otro lado, en los últimos tiempos se ha venido detectando la presencia en el aceite de palma –pero también en otros aceites vegetales refinados– de una serie de contaminantes, como el 3-monocloropropano-1,2-diol (3MCPD), el 2-monocloropropano-1,2-diol (2MCPD) y los esteres glicidílicos (GE), cuyos efectos pueden estar relacionados con el cáncer. Los dos primeros han sido clasificados como posibles cancerígenos para las personas (al igual que sustancias como el café y el combustible diesel), mientras que los GE han sido clasificados como probables cancerígenos (al igual que el trabajo por turnos y los gases de combustión de los vehículos). Estas sustancias aparecen cuando se somete a los aceites a temperaturas cercanas a los 200 ºC, cosa habitual durante el proceso de refinado.

La EFSA (European Food Safety Authority) renovó recientemente a la baja los niveles de seguridad para estos contaminantes en alimentos, constatándose un riesgo de sobreexposición en lactantes y niños, ya que superaban la ingesta diaria tolerable. Por otro lado, estos niveles de seguridad difieren con los establecidos por la JEFCA, la entidad de la OMS evaluadora de los riesgos relacionados con las sustancias químicas.

Recomendación Saludabit

El aceite de palma es una de las grasas alimentarias más consumidas del mundo, ya que su precio y versatilidad la convierten en un ingrediente idóneo para formar parte de multitud de alimentos elaborados.

Su consumo se ha relacionado con diversos efectos perjudiciales sobre la salud, en algunos casos, con cierta base y en otros sin mucho rigor.

En cualquier caso, en Saludabit venimos diciendo que una de las bases de una dieta saludable es un mayor consumo de alimentos vegetales no elaborados (frutas, verduras y semillas) y la reducción de los alimentos procesados (más allá de su contenido concreto en uno u otro ingrediente).

Finalmente, el consumo de algún alimento que contenga aceite de palma no tiene por qué suponer un problema para la salud, salvo en el caso de lactantes y niños, en los que la exposición a determinados tóxicos presentes en el aceite de palma plantea fundadas dudas de seguridad. Es por ello pertinente exigir a las administraciones una especial vigilancia y control de este tipo de sustancias y que prime la seguridad y la defensa de la salud pública por encima de otros intereses.

 

Twitsumen

El aceite de palma es es una grasa vegetal que presenta un alto porcentaje de grasa saturada. Las dudas sobre su efecto para la salud recomiendan un consumo limitado de los alimentos procesados que lo contienen #Saludabit

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