Cómo tener un embarazo saludable

El embarazo es el periodo que se inicia cuando se produce la fecundación del óvulo y tiene lugar el posterior desarrollo de una nueva vida que culmina, 9 meses más tarde, con el nacimiento del bebé.

Debe ser considerado como un proceso fisiológico normal, y como tal, cualquier intervención que se realice ha de tener un objetivo beneficioso reconocido y contar con la conformidad de la gestante.

En esta etapa de la vida de la mujer, se debe poder continuar con las actividades normales que forman parte de la vida cotidiana. Únicamente requerirá alguna adaptación a los cambios naturales que se irán produciendo en el cuerpo de la futura madre, conforme se vaya desarrollando el feto, para así llevar un embarazo saludable.

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Familia

Etapas del embarazo

La duración del embarazo normal es variable y oscila entre 37 y 42 semanas, calculadas desde el primer día de la última menstruación.

Primer trimestre

Es cuando el cuerpo del bebé y los órganos comienzan a desarrollarse. Se trata del periodo en el que se producen más anormalidades y defectos de nacimiento. En este periodo la mujer embarazada experimenta mareos, fatiga y otros síntomas relacionados con el embarazo. Al finalizar el primer trimestre el feto alcanza los 8 centímetros de longitud y los 30 g de peso.

Segundo trimestre

Durante el segundo trimestre del embarazo el feto desarrolla la piel y el pelo y también le aparecen las huellas dactilares. Ya se puede percibir el latido del corazón con un estetoscopio. Para la madre, el malestar matutino tiende a desaparecer y mejora el sueño. Sin embargo, pueden aparecer otros trastornos como dolor de espalda, tirones musculares en las piernas y acidez de estómago. El primer movimiento del bebé se suele notar durante el segundo trimestre. Al finalizar el trimestre, el feto mide en torno a 35 centímetros y pesa unos 900 gramos. Los bebés nacidos al final del segundo trimestre deben ser capaces de sobrevivir con la ayuda de la tecnología médica.

Tercer trimestre

Es un periodo de rápida maduración y crecimiento por parte del bebé. Hacia el final del tercer trimestre del embarazo, el bebé va situándose en la posición “cabeza abajo” de cara al nacimiento. A partir de las 38 semanas, el bebé se considera ‘a término’ y puede nacer en cualquier momento. Dado que el bebé ya ha alcanzado un tamaño notable, la madre puede experimentar otra serie de trastornos que incluyen los problemas respiratorios, hemorroides y problemas del sueño. En el final del trimestre, el bebé mide unos 50 cm y pesa de 2 a 4 kg.

Asistencia sanitaria durante el embarazo

La salud de la mujer durante el embarazo depende en gran medida de su estado de salud antes de la concepción. El periodo de mayor vulnerabilidad para el embrión son las 10 primeras semanas de gestación. En este sentido, es importante proporcionar por parte de los diferentes profesionales que conforman la asistencia sanitaria una comunicación efectiva al respecto de cuestiones fisiológicas, biomédicas, socioculturales o de comportamiento y un apoyo efectivo que contemple aspectos sociales, culturales, emocionales y psicológicos a las mujeres durante la etapa del embarazo (incluyendo el periodo de tiempo inmediatamente anterior). Todo ello redundará en el buen estado de salud de la madre y el recién nacido y una experiencia positiva de embarazo. Este concepto, según la Organización Mundial de la Salud, viene determinado por aquellas circunstancias que permiten mantener la normalidad física y social, asegurando un buen estado de salud para la madre y el bebé (incluyendo la disminución de los riesgos para la salud y la prevención y tratamiento de enfermedades).

El proceso hasta el nacimiento del bebé se deberá alcanzar a través de una maternidad positiva, lo que requiere de un alto grado de autoestima por parte de la madre, así como de unos niveles elevados de competencia y autonomía.

Visitas, pruebas y seguimiento sanitario

Primera visita al médico durante el embarazo

La primera visita está indicada en el transcurso de las 8 primeras semanas de gestación. En ella, se llevará a cabo por parte del médico la historia clínica y una exploración física para valorar el estado de la gestante y la necesidad de intervenciones y cuidados adicionales.

Cribado combinado del primer trimestre

El objetivo de esta prueba es la identificación de gestantes con riesgo de anomalía cromosómica fetal (la más común es la trisomía 21 o síndrome de Down).

El cribado de anomalías cromosómicas combina varios elementos para determinar un riesgo estimado: la edad materna, los marcadores ecográficos (como la translucencia nucal del feto, esto es, el engrosamiento del pliegue de la nuca) y los marcadores bioquímicos presentes en la sangre materna, como la proteína plasmática A asociada al embarazo (PAPP-A) y la fracción libre de la gonadotropina coriónica humana (fb-hCG).

Se trata de un método que ha demostrado su efectividad a la hora de determinar qué gestantes presentan riesgo de anomalía cromosómica fetal y especialmente de la trisomía 21.

Todas las pacientes, independientemente de la edad, pueden optar por este cribado y obtener una información individualizada del riesgo de anomalía cromosómica fetal. Es deber de todos los profesionales implicados en el proceso conseguir un cribado accesible a toda la población gestante y con garantías de calidad.

Amniocentesis

Si el resultado de la prueba combinada del primer trimestre señala un riesgo elevado, se planteará la opción de llevar a cabo una amniocentesis –prueba invasiva no exenta de riesgo– consistente en la extracción de líquido amniótico para confirmar con certeza las anomalías cromosómicas apuntadas.

Ecografías durante el embarazo

Primera ecografía. Tiene lugar entre las semanas 11 y 13 de embarazo. Permite identificar el número de fetos, analizar la situación de la placenta y estimar la edad o semana gestacional con precisión. También forma parte del cribado combinado para la detección de anomalías cromosómicas, así como detectar otras posibles malformaciones congénitas. En el transcurso de esta primera ecografía es posible identificar el sexo del feto.

Segunda ecografía. Tiene lugar entre las semanas 18 y 21. Permite analizar la formación de los órganos del feto y detectar posibles malformaciones congénitas.

Tercera ecografía.  Tiene lugar entre las semanas 33 y 34. Permite valorar el crecimiento fetal y la identificación de posibles malformaciones.

“Vacuna” para el Rh

La incompatibilidad de Rh se produce cuando la embarazada tiene sangre con factor Rh negativo y el bebé tiene Rh positivo.

La incompatibilidad Rh tiene lugar en el 10 % de los embarazos y puede ocasionar una isoinmunización hasta en el 2 % de las mujeres en el periodo prenatal. De este modo, si la madre es Rh negativo, su sistema inmunitario tratará a las células sanguíneas del feto Rh positivo como un agente extraño. El cuerpo de la madre creará anticuerpos contra dichas células, que serán capaces de atravesar la placenta hacia el feto y destruirán los glóbulos rojos circulantes del bebé. Para evitarlo, se deberá administrar durante el embarazo, a modo de vacuna, profilaxis con 300 µg (1.500 UI) de gammaglobulina anti-D para reducir el riesgo de sensibilización en las gestantes Rh negativo no sensibilizadas.

Recomendaciones para un embarazo saludable

La vida de la mujer para llevar un embarazo salubable no deberá variar en exceso con respecto a su vida cotidiana, salvo en aquellos aspectos en los que los cambios fisiológicos así lo aconsejen, especialmente conforme se vaya acercando la fecha del nacimiento.

Recomendaciones en alimentación

La alimentación de una mujer para llevar un embarazo sano no debería diferir mucho de la alimentación saludable en cualquier otra etapa. Se deberán proporcionar todos los nutrientes de manera suficiente, sin olvidar la importancia de vitaminas y minerales. De este modo, los menús para embarazadas deberán ser variados, equilibrados y abundantes.

Sí existen algunos asuntos específicos relacionados con la alimentación que deben estar controlados a lo largo del embarazo, entre ellos: hacer un seguimiento del peso corporal, vigilar los niveles de ciertos nutrientes (especialmente hierro, ácido fólico y yodo), mantener una correcta higiene alimentaria y no correr riesgos con el consumo de ciertos alimentos.

Hierro

Es conveniente incrementar las reservas de hierro para hacer frente a las necesidades del feto y a las pérdidas que se producirán durante el parto. Con la alimentación no siempre se cubre el aporte requerido, por lo que el médico puede recomendar el uso de suplementos.

Ácido fólico

Está demostrado el papel protector del ácido fólico (vitamina B9) frente a las malformaciones congénitas del tubo neural. Si el embarazo está planificado, se iniciará la suplementación un mes antes. Si no, se tomarán 400 µg de ácido fólico al día durante las 12 primeras semanas de gestación.

Yodo

Su deficiencia puede provocar importantes alteraciones neurológicas en el feto. Si no se consume suficiente pescado o no se consume sal yodada, el médico puede recomendar su suplementación.

Higiene y riesgos alimentarios

Para empezar, desde el punto de vista de la higiene y la prevención, en el momento que hay conocimiento del embarazo, se debería evitar el consumo de sustancias perjudiciales para el feto. Entre estas sustancias hay que incluir el alcohol, la cafeína (presente en café, té y bebidas de cola) y ciertos medicamentos, por lo que su médico deberá estar al corriente de todos los tratamientos farmacológicos en curso, así como de los suplementos y plantas medicinales que se tomen.

Por otro lado, para llevar un embarazo saludable es necesario extremar las precauciones higiénicas en lo relativo a la alimentación, para evitar diferentes problemas de salud y disminuir el riesgo de aparición de determinadas patologías. De este modo, hay que lavar bien los alimentos vegetales que se consuman en crudo (verduras, hortalizas y frutas); se deben cocinar bien los alimentos, especialmente la carne y evitar el consumo de carnes, derivados y embutidos crudos, así como de pescado crudo, lácteos sin pasteurizar y agua de origen incierto. De este modo, se evitarán patologías como listeriosis, toxoplasmosis, hepatitis E, salmonelosis, colitis hemorrágica y gastroenteritis bacteriana que en condiciones normales no deberían afectar de manera importante a la salud, pero sí pueden suponer un grave riesgo para el feto.

Mercurio en el pescado

Para compatibilizar el beneficio del consumo de pescado con una exposición mínima al mercurio, se recomienda que las embarazadas, mujeres en fase de lactancia y niños menores de tres años eviten el consumo de especies de pescado con contenidos de mercurio más altos, especialmente pez espada, tiburón, atún rojo y lucio.

Actividad física

Al igual que una alimentación saludable, se recomienda permanecer físicamente activas durante el embarazo para estar sanas y prevenir un excesivo aumento de peso. De este modo, durante el embarazo se recomienda practicar ejercicio moderado, acorde con la preparación previa al embarazo, evitando las actividades violentas y esfuerzos excesivos. También es recomendable la realización de actividades al aire libre, con el beneficio añadido de asegurar unos niveles adecuados de vitamina D, a partir de los rayos del sol. 

Preparación al parto

Existe la posibilidad de asistir a sesiones de preparación al parto. Estas tienen lugar durante la segunda mitad del embarazo. Puede resultar interesante la participación, ya que el objetivo de este programa es la adquisición de conocimientos y habilidades sobre el embarazo, el parto, la lactancia y otros cuidados básicos del bebé. El programa consta de varias sesiones grupales en las que también puede acudir la pareja o un acompañante de la mujer embarazada.

 

 

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Durante el embarazo, tiene lugar la formación y desarrollo de una nueva vida humana. Unos hábitos saludables pueden contribuir a que se produzca de manera saludable y feliz #Saludabit 

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