Logopedia y trastornos de la comunicación

La logopedia es una disciplina sanitaria cuyo campo de actuación se centra en la comunicación humana, el lenguaje y los trastornos y patologías que pueden afectarlos. En los últimos tiempos, se viene considerando la figura del logopeda cada vez más relevante desde la perspectiva del desarrollo cognitivo infantil –especialmente en lo que respecta a los trastornos del lenguaje– pero también en adultos, en relación con trastornos provocados por afectaciones del sistema nervioso central (o deterioros causados por la edad) que afectan a la audición, al habla y la comprensión.

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Qué es la logopedia

La logopedia es una profesión sanitaria legalmente reconocida como tal en España. Engloba el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de los diversos procesos que interfieren la comunicación, ya sea por dificultades en la audición o en la emisión del lenguaje. El logopeda –profesional que en nuestro país ha obtenido un título universitario– ha estudiado materias relacionadas con el lenguaje, la psicología, la anatomía y fisiología de los órganos del lenguaje y la audición, entre otros, y que está capacitado para tratar los trastornos relacionados: enseña a articular los sonidos correctamente, a utilizar bien las cuerdas vocales y la respiración y a hablar con fluidez. Ayuda también en el retraso de la expresión y comprensión del lenguaje y a utilizar los medios técnicos adecuados para solventarlo. Como profesión sanitaria que es, su trabajo se desarrolla también en el ámbito sociosanitario: hospitales, centros de salud, centros de rehabilitación, centros audioprotésicos, etc. El logopeda suele trabajar en equipos interdisciplinares junto a médicos de atención primaria, otorrinos, neurólogos, etc.

En España, se estima que más de un 15 % de la población puede precisar atención logopédica especializada.

Trastornos del habla, de la voz y del lenguaje más frecuentes

Son diversos los problemas de comunicación que pueden beneficiarse de la asistencia de un logopeda. He aquí los más habituales:

Disartria

Es un trastorno del habla causado por lesiones del sistema nervioso que tienen como consecuencia una alteración en el funcionamiento de los diversos músculos que intervienen en la articulación de la palabra. Puede asociar fallos de la masticación y la deglución. Se ve con frecuencia en personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares, pero también en la enfermedad de Parkinson, la parálisis cerebral o la esclerosis lateral amiotrófica, entre otras.

En estos casos, el logopeda ayuda a mejorar la función respiratoria, fortalecer los músculos, aumentar el movimiento de la boca, la lengua y los labios y enseña a hablar a un ritmo más cadencioso, redundando todo ello en una mejor articulación de las palabras y una mejor comprensión.

Disfonía

Es una patología de la voz por la que se alteran una o más propiedades acústicas, como el timbre de voz, el tono y la intensidad. Puede deberse, por ejemplo, a un tumor, pero también a causas funcionales, como el mal uso y abuso de la voz y al consumo de tabaco o alcohol. Afecta por ejemplo a profesionales de la voz como cantantes, locutores, profesores, etc., de los que se dice con frecuencia que “se han quedado afónicos”.

En estos casos, el logopeda enseña una correcta higiene vocal para dejar de forzar las cuerdas vocales, así como modular el tono y volumen con el apoyo de la respiración para una buena sonoridad. Técnicas de reducción del estrés y ejercicios de relajación pueden también formar parte del tratamiento.

Afasia

Es un trastorno del lenguaje ocasionado por una lesión del sistema nervioso central que produce pérdida, deterioro o disminución de la capacidad de entender o de expresarse (o ambas). A diferencia de la disartria, que es un problema de la articulación de la palabra, y por tanto de “como se habla”, la afasia es un problema del “lenguaje” en sí mismo. La articulación puede ser correcta, pero la persona puede tener problemas para comprender lo que se le dice o decir cosas que suenan sin sentido. Afecta a personas que han sufrido un tipo concreto de accidente cerebrovascular (en concreto, en la zona del hemisferio izquierdo del cerebro que controla el lenguaje) o lesiones de otro tipo en esa misma zona del cerebro (tumores, traumatismos craneoencefálicos, etc.).

En este caso, el logopeda se centra en la mejora de las habilidades lingüísticas. Según el tipo de afasia, puede utilizar la escritura y los gestos para ayudar a recordar las palabras, recurrir a juegos de rol que reproduzcan situaciones habituales, etc.

Disfemia o tartamudez

En la disfemia o tartamudez lo que sucede es que hay una interrupción en la fluidez del habla. No se conocen sus causas exactas, pero parece claro que hay un componente genético. Es más frecuente en hombres que en mujeres, y puede pasar por ciclos de mejora y empeoramiento.

En el caso de la tartamudez, el logopeda suele recurrir a programas de “comportamiento”, de forma que la persona sea capaz de mantener bajo control sus reacciones ante la interrupción de la fluidez del habla, así como a entrenar la velocidad del habla y la respiración. También practican habilidades en diversas situaciones de la vida real.

Pérdida de audición

La pérdida de audición, ya sea por un problema congénito o adquirido a lo largo de la vida, conlleva problemas de lenguaje y puede afectar a las habilidades cognitivas. Es importante, en este sentido, la detección precoz. Más allá de que pueda corregirse total o parcialmente con prótesis auditivas (audífonos y/o implantes), la intervención del logopeda puede ser determinante a la hora de estimular y mejorar el lenguaje oral.

Retraso en el lenguaje

Hay niños que, sin que necesariamente se identifique una patología subyacente, presentan un retraso en el desarrollo y adquisición del lenguaje respecto a otros niños de su edad. La intervención del logopeda va en estos casos enfocada tanto a los padres, pues a veces hay que modificar ciertas actitudes (sobreprotección, poca estimulación,…), además de enseñar técnicas que ayuden a estimular el lenguaje en el niño.

Cuándo recurrir al logopeda

Son diversas las situaciones que pueden conducir al logopeda. Ante cualquier patología relacionada, el médico de Atención Primaria o el pediatra hará una primera evaluación y enviará si es necesario al paciente al especialista correspondiente (neurólogo, otorrinolaringólogo, etc.). Este determinará, por un lado, la necesidad de tratamiento médico, y por otro, de tratamiento logopédico. Por otra parte, ante un problema de salud sobrevenido de forma brusca que afecte al habla o al lenguaje (un ictus o un traumatismo, por ejemplo), será necesaria la rehabilitación temprana, que debería organizarse ya durante la estancia en el hospital y prolongarse luego de forma ambulatoria.

La cartera de prestaciones del Sistema Nacional de Salud incluye en estos casos el tratamiento logopédico y todas las comunidades lo ofrecen, aunque no siempre con la amplitud y profundidad que sería deseable. En algunas comunidades autónomas existen, de hecho, conciertos entre centros privados de logopedia y la administración pública para recibir a los pacientes de la sanidad pública. Muchos seguros de salud privados también ofrecen esta cobertura.

Los colegios también detectan la necesidad de tratar a determinados niños y pueden ofrecer, en algunos casos, actividades relacionadas con la logopedia en la propia escuela. La variabilidad de situaciones que nos podemos encontrar es, en estos casos, muy elevada.

En cualquier caso, son frecuentes las situaciones en las que la cobertura pública es insuficiente, se queda corta o directamente no asume la necesidad de un logopeda, que debe costear la propia familia o la persona afectada.

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La logopedia se encarga de tratar los trastornos relacionados con la comunicación y el lenguaje. Hasta un 15% de la población podría beneficiarse de ella #Saludabit

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