Asma: causas y tratamiento

Es un hecho: la incidencia de asma va en aumento. Afecta ya a más del 6 % de la población europea, y en el caso de los niños, casi 1 de cada 10 sufre este problema respiratorio. Un aumento que no se puede explicar solamente por el hecho de que las mejoras en el diagnóstico permitan que se registren más casos. También parece influir una mayor sensibilidad a los alérgenos ambientales.

El asma no “se cura” con medicamentos, aunque cuando se manifiesta en la infancia es frecuente que desaparezca por sí sola con la edad. Lo que sí es posible es controlarla y disfrutar de una buena calidad de vida en la mayoría de los casos. Para ello, la clave está en una medicación adecuada y el seguimiento de algunas pautas encaminadas a controlar los factores que desencadenan los ataques de asma.

tratamiento para el asma

Familia

Causas del asma

El asma parece ser el resultado de una combinación de factores hereditarios y ambientales. De unos padres asmáticos es probable que alguno de los hijos también lo sea, aunque esta predisposición genética no es suficiente para desarrollar la enfermedad. Pero si se combina con una especial sensibilidad a un determinado alérgeno (ácaros del polvo, polen, hongos, caspa de animales, etc.), agente irritante o medicamento, aparecerá el asma.

Entre los factores que se han relacionado con el asma, también están la carencia de ácidos grasos omega 3 y de vitaminas C y E en la dieta, e incluso la obesidad. Finalmente, cada vez está más extendida la hipótesis no confirmada de que una higiene excesiva en los niños podría hacerlos más vulnerables a enfermedades alérgicas.

En cuanto al tabaco y la contaminación del aire, no está claro que sean el detonante de la enfermedad, aunque sí están entre los factores que inciden en las crisis asmáticas.

Ataque de asma

Pero, ¿qué es lo que ocurre en las vías respiratorias para que el aire entre y salga con dificultad de los pulmones durante los ataques de asma? Tres cambios que no siempre se dan a la vez ni tienen la misma duración. Por un lado, una inflamación de su mucosa interna. Por otro, el denominado “broncoespasmo”: se contrae la musculatura de los conductos por los que circula el aire. Por último, un exceso de moco que dificulta todavía más la circulación del aire.

Principales síntomas del asma

Dificultad respiratoria, sensación de opresión en el pecho y de ahogo junto con los “pitos” o silbidos durante la respiración son los síntomas más frecuentes. La dificultad para respirar puede provocar, en algunos casos, un elevado nivel de ansiedad.

Algunos de estos síntomas son comunes a otras enfermedades respiratorias. En el caso del asma, se suelen manifestar de forma intermitente en forma de crisis o ataques que pueden durar desde minutos a varios días (en cuyo caso, es necesaria atención hospitalaria).

Pruebas diagnósticas del asma

En caso de sospecha clínica de asma, el médico practicará una serie de pruebas para confirmarlo. La más conocida es la espirometría, que mide la cantidad de aire que entra y sale de los pulmones. Si se sospecha además un origen alérgico, es probable que se realicen pruebas cutáneas para determinar los posibles causantes.

Tratamiento del asma

Una vez diagnosticada la enfermedad, médico y paciente deben estar en contacto para controlarla. En esta fase, es importante determinar los factores que pueden desencadenar un ataque de asma y saber cómo evitarlos. También hace falta conocer los pasos que hay que dar cuando se sufre una crisis, aprender técnicas de relajación y respiración...

Los pacientes con asma muy acentuado pueden ser entrenados para usar en casa un peak flow, un dispositivo que mide con qué fuerza se sopla y que permite ajustar mejor el tratamiento.

En cuanto a los medicamentos para el asma, pueden ser ingeridos, inyectados o inhalados. Estos últimos son los más utilizados por su rapidez de actuación y por ser los que menos efectos secundarios tienen, al necesitarse menos dosis al pasar directamente a los bronquios.

En los tratamientos se suelen combinar:

  • Fármacos para las crisis puntuales, que suelen ser broncodilatadores que “abren” las vías respiratorias. Los más empleados son los medicamentos beta-agonistas.
  • Medicamentos para controlar la enfermedad. Los más comunes son los corticoides. Cada cierto tiempo, el médico valorará en qué estado se encuentra el paciente para regular la medicación. Si no se sufre crisis de asma durante un periodo determinado, no será necesario medicarse todos los días.

Los casos causados por alergia a un agente identificado pueden tratarse con vacunas, cuya dosis se va aumentando poco a poco. Si al cabo de 2 años no se obtienen resultados positivos, se interrumpe el tratamiento. En caso contrario, se prolonga por lo menos durante 3 años. En cualquier caso, los niños suelen responder mejor a las vacunas que los adultos.

Tipos de inhaladores para el asma

La manera más común de tomar la medicación es en forma inhalada. Hay varios tipos de inhaladores para el asma, aunque todos tienen en común que liberan el medicamento en forma de finísimas partículas. Aprender a usarlos bien es fundamental para medicarse correctamente.

Los dispositivos más comunes son:

  • Inhaladores presurizados. Llevan décadas usándose. Un gas a presión permite liberar el fármaco cada vez que se presiona la parte superior del aerosol. Son cómodos de llevar, aunque a los niños y a las personas mayores les cuesta aprender a usarlos.
  • Dispositivos de polvo seco. Existen distintos aparatos en los que se coloca una cápsula con el medicamento en polvo que se libera al activar el dispositivo. Hay que aspirarlo profundamente, por lo que puede ser incómodo durante un ataque.
  • Nebulizadores. El fármaco disuelto se convierte en una fina bruma, mediante acción mecánica, y puede ser aspirada a través de una mascarilla. Ideal para niños pequeños.

Consejos para evitar las crisis asmáticas

Para que el tratamiento del asma sea efectivo, es muy útil conocer e intentar evitar los factores y agentes que pueden ayudar al desencadenamiento de una crisis asmática. A continuación, se enumeran los más comunes, aunque no son los únicos:

  • Polen. Los días de mayor suspensión polínica en el aire, hay que mantener las ventanas cerradas y evite salir de casa (especialmente al campo). De igual modo, dentro de casa hay que reducir el número de plantas de interior.
  • Ácaros del polvo. Son diminutos arácnidos que se alimentan de escamas de la piel. Viven en colchones, almohadas, sofás, mantas y hasta peluches. Es preferible pasar el aspirador a barrer y renunciar o minimizar el uso de moquetas, alfombras y cortinas.
  • Hongos. En el hogar los encontramos en alimentos, paredes húmedas, baños, cocinas, sótanos y aparatos de aire acondicionado. Un deshumidificador en algunas estancias de la casa puede ser una buena forma de evitar que proliferen.
  • Infecciones. Las infecciones respiratorias, ya sean de origen bacteriano o viral, como los resfriados, pueden desencadenar un ataque de asma. Es por ello que las personas con asma forman parte de los grupos en los que se recomienda la vacunación antigripal, pese a sus limitaciones.
  • Ejercicio físico. Respirar por la boca en vez de por la nariz hace que el aire que llega a los pulmones no sea lo suficientemente húmedo y provoque una crisis. Evite ejercicios intensos y en ambientes fríos y secos. En caso de tener que decantarse por un deporte, la natación es una buena opción.
  • Mascotas. Las proteínas presentes en la caspa, la orina, las heces y la saliva de las mascotas constituyen un importante alérgeno para muchas personas. Si no se quiere renunciar a tener una mascota, es preciso extremar la higiene y crear zonas prohibidas para el animal (como el dormitorio de la persona afectada por el asma).
  • Medicamentos. Son varios los fármacos que pueden estar implicados, pero el ácido acetilsalicílico (la aspirina) es el que provoca más intolerancia en los asmáticos.
  • Emociones. La ansiedad, el estrés o algunas situaciones emocionales extremas pueden ser desencadenantes de ataques de asma. Incluso la risa intensa es capaz de provocar una crisis en algunas personas.
  • Factores ambientales. Mejor no fumar y evitar el humo del tabaco de los demás. Los días de mucha contaminación, es preferible no salir a hacer deporte. En casa hay que evitar estar presente cuando toque pintar, echar insecticida, lejía, etc.

Saber más

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- Alergia. Biblioteca Saludabit

- Curar la alergia con vacunas. Blog Saludabit

- Dejar de fumar. Biblioteca Saludabit

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El asma puede aparecer durante la infancia y es el resultado de factores hereditarios y ambientales. No se cura con fármacos aunque puede desaparecer en la edad adulta #Saludabit

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