Desarrollo del bebé: más de 18 meses

La primera etapa de la vida de un bebé es la más vulnerable y la más pasiva. La interacción que existe entre el bebé y su entorno es escasa y la mayor parte del tiempo está dormido. El desarrollo y la evolución tanto motriz, como cognitiva, afectiva y social es progresiva y constante. Pero es a partir de los 18-24 meses cuando su relación con el entorno experimenta un cambio sustancial que le lleva mucho más allá de su percepción sensorial, empezando a desarrollar relaciones más complejas.

Familia

El desarrollo del bebé incluye el desarrollo psicológico -que incluye el cognitivo, emocional y social- y el físico. Todos ellos se interrelacionan y se influyen mutuamente.

Desarrollo físico y motor del bebé

Los niños de 2 y 3 años son todavía bastante pequeños y sus movimientos poco diestros. Su marcha no es firme y su cuerpo se inclina a los lados. Aunque pueden trepar, empujarse, tirar de los objetos y colgarse de las manos, muestran poca resistencia.

Sin embargo, a los 3 años, comenzamos a percibir lo rápido que ha sido su desarrollo físico en los últimos meses. Ya son capaces de realizar gran variedad de actividades y su energía es casi inagotable. Actividades como saltar, correr, trepar y pedalear forman parte de sus habilidades motoras.

A esta edad, las piernas del niño se mantienen ya muy juntas cuando camina y corre, sin que necesite mantener una vigilancia constante sobre lo que hacen sus pies. Corre, da la vuelta y se detiene con mayor suavidad que a los 2 años, aunque todavía ni sus rodillas ni sus muñecas presentan la flexibilidad que alcanzan entre los 4 y los 5 años.

En esta edad el niño se pasea solo, es capaz de andar de puntillas y se balancea en un pie durante varios segundos. Sube y baja escaleras alternando los pies. Combina sus juguetes y utiliza mejor los cubiertos. Aprende a vestirse y a desvestirse solo.

A los 3 años de edad, los niños han hecho grandes progresos en la coordinación de la vista y la mano y en la de los músculos pequeños. Ya comienzan a manifestar preferencia por la derecha o la izquierda.

Entre los 3 y 5 años necesitan un promedio de 11 horas de sueño diarias. Esto incluye, casi siempre, una siesta a media tarde.

A los 4 años, el niño puede saltar con un pie y atrapar con seguridad una pelota que se le lance. Es capaz de modificar el ritmo de su carrera. El niño promedio de esta edad quizá también sea capaz de meter un botón en el ojal y cortar con tijeras a lo largo de una línea. También se lanza, salta, hace todo tipo de ejercicios. Puede caminar en la forma talón-punta.

Desarrollo cognitivo 

A partir de los 2 años se produce un mayor grado de abstracción del pensamiento. El nivel de inteligencia del niño es mayor y esto le permite relacionarse con el mundo que le rodea de una forma más compleja. El proceso cognitivo ya no es un proceso de una sola dirección, puesto que el niño incorpora su experiencia personal en él.

Dos de los elementos más importantes en esta etapa son el egocentrismo y el simbolismo. El primero determina que ellos mismos se conviertan en el centro de su realidad, por lo que les es difícil contemplar otras perspectivas. En el segundo, la aparición de los símbolos determina que el pensamiento vaya más allá de los actos y acontecimientos inmediatos.

A los 3 años los niños dicen su nombre, su edad y su sexo. También dice el nombre de sus padres. Pregunta mucho y muestra gran interés en lo que es nuevo. Son capaces de copiar una cruz, dibujar un monigote con cabeza y tronco y hasta con otras partes del cuerpo. Escuchan con atención los cuentos y piden que se les repitan los que más les gustan. Reconocen dos o tres colores. Comienzan a compartir activamente con otros niños y aprenden sus nombres.

A los 4 años, podrán dibujar una persona y escribir algunas letras muy rudimentarias. Son capaces de copiar un cuadrado y un triángulo, conocen su edad y el día de la semana. Saben contar con los dedos. Participan en juegos dramáticos, les gustan las excursiones y los paseos. Comen bastante bien sin ayuda. Son sociables y conversadores durante las comidas. Hacen muchas preguntas y se interesan por las palabras nuevas y su significado. Protestan con energía cuando se les impide hacer lo que quieren. Distinguen la altura y la forma, lo grande y lo pequeño.

Desarrollo emocional y social

En esta etapa, el desarrollo emocional y el grado de interacción social experimenta un crecimiento muy significativo.

Desarrollo emocional

A partir de los 2 años, el niño empieza a buscar la aprobación de terceros sobre sus actos. Serán los padres y las personas afectivamente relevantes las que serán objetivo principal de sus actos, intentarán agradarlos, les imitarán y buscarán su aprobación.

De igual modo, en esta etapa también aparece la amistad, un nuevo tipo de relación que se establece con niños de edades similares. En este sentido, los niños se influyen mutuamente, brindándose apoyo en gran variedad de circunstancias. Sirven de modelo, refuerzan la conducta de sus compañeros y estimulan el juego complejo e imaginativo.

Desarrollo social

Una vez superada la primera etapa en la que el ámbito familiar juega un papel casi exclusivo, empiezan a entrar en juego en el aprendizaje del niño otros entornos sociales, que tendrán gran influencia sobre él: la guardería, la escuela, los niños del vecindario, etc.

Los niños necesitan la oportunidad de jugar con otros, así como disponer de suficiente espacio y materiales apropiados para apoyar su juego. Los muñecos, la ropa para las actividades de vestido, los bloques, los títeres, los coches y camiones y otros materiales que apoyan el juego sociodramático brindan la oportunidad de realizar la interacción.

Un elemento importante en la socialización de los niños pequeños es la canalización de sus sentimientos agresivos, por lo que habrá que enseñarles formas sociales y aceptables de hacerlo. Al mismo tiempo, será necesario inculcarles conductas positivas, como ayudar y compartir.

La influencia de los hermanos

Los hermanos pueden afectar al desarrollo de la personalidad del niño de manera importante.

Aunque exista diferencia de edad, los hermanos son importantes porque se ayudan mutuamente a identificar los conceptos y roles sociales, y estimulan o inhiben ciertos patrones de comportamiento.

El orden de nacimiento no parece tener un efecto predecible en la personalidad, si bien, en múltiples estudios se han encontrado efectos sobre la inteligencia y los logros vitales. En este sentido, el hermano mayor parte con ventaja. Los primogénitos son hijos únicos por un año o más y tienen la atención exclusiva de sus padres. Además, los hermanos mayores son modelos poderosos para los otros hermanos.

En cualquier caso, el orden de nacimiento, el número de hermanos, el sexo de cada uno, la diferencia de edad y su personalidad son circunstancias que influyen de forma variable en la personalidad que va adquiriendo el niño.

La responsabilidad de los padres

Sin lugar a dudas, los padres son la principal influencia en todos los aspectos relacionados con el niño, también en su desarrollo. He aquí algunas pautas que pueden servir de indicación sobre la actitud de los padres en cuanto al desarrollo emocional y social de los hijos: 

  1. Los padres deben crear una atmósfera de afecto, cariño y ayuda mutua entre los miembros de la familia. El afecto, igual que otras conductas sociales, tiende a ser correspondido. Los niños que generalmente son alegres y felices muestran más autocontrol, siendo su conducta más madura y socialmente adecuada.
  2. Los padres han de concentrarse más en favorecer las conductas aceptables que en eliminar las indeseables. Deberán tratar de recomendar, modelar y premiar las conductas de ayuda y de afecto que observen en sus hijos.
  3. Es recomendable que los padres establezcan exigencias y expectativas realistas, que se hagan cumplir y que no sean incongruentes.
  4. Deben evitar el uso innecesario de la afirmación de su poder, el uso de fuerza y amenaza para controlar la conducta del niño. Esto último favorece un comportamiento semejante en los niños y además puede causar ira, amargura y resistencia.
  5. Los padres deben ayudar a sus hijos a obtener un sentido de control de su ambiente y de ellos mismos.
  6. Los padres han de razonar y hablar con sus hijos para ayudarles a entender las reglas sociales. Los niños necesitan conocer las consecuencias de su conducta. Entre otras cosas, es preciso que sepan lo que sienten los demás. Ello les sirve para desarrollar un sentido de responsabilidad por sus actos. Los padres deben dar a sus hijos la oportunidad de explicar sus acciones. Esto les ayuda a hacerles responsables de su conducta.

La importancia del lenguaje en el desarrollo del niño

El lenguaje es uno de los elementos fundamentales en el desarrollo del niño, tanto en su evolución cognitiva, como en su interacción social y emocional. De este modo, el lenguaje actúa como factor regulador y estructurador de la personalidad y del comportamiento social.

En torno a los 3 años, el niño se autorregula, habla para sí, como pensando en voz alta, sirviéndose de la palabra no para comunicar, sino para acompañar y reforzar la acción.

Por otro lado, el lenguaje oral constituye un medio de identificación a un grupo social. El idioma y sus distintas variantes (acento, expresiones, vocabulario, etc.) representan un elemento importante de identificación del individuo a un grupo social.

Habilidades del lenguaje

Entre los 3 y 4 años de edad, la mayoría de niños deberían:

  • Hablar de una forma que se les entienda perfectamente.
  • Poder relatar experiencias pasadas.
  • Utilizar el plural y, aproximadamente, 1.000 palabras distintas.
  • Disfrutar cuando se les leen libros y cuentos.
  • Entender que el texto contiene un mensaje.
  • Hacer intentos por leer y escribir.
  • Identificar letreros y etiquetas comunes.
  • Participar en juegos con rimas.
  • Identificar algunas letras y combinar algunas con sus sonidos correspondientes.
  • Utilizar letras que conocen para representar palabras de mucho significado, como su nombre.
  • Usar pronombres y preposiciones correctamente.
  • Comenzar a entender las relaciones de tamaño.
  • Entender palabras que señalan ubicación espacial (detrás, debajo, encima, etc.).
  • Preguntar con frecuencia "¿Por qué?" y "¿Qué?"
  • Responder oralmente a preguntas simples que incluyan "¿Quién? y "¿Dónde?".

A los 5 años de edad, los niños deberían:

  • Poder expresar totalmente su pensamiento.
  • Disfrutar de que alguien les lea en voz alta.
  • Contar cuentos sencillos.
  • Utilizar lenguaje descriptivo para explicar o hacer preguntas.
  • Reconocer las letras y sus sonidos correspondientes.
  • Demostrar conocimiento con sonidos que riman y sílabas parecidas.
  • Comprender que el texto se lee de izquierda a derecha y de arriba abajo.
  • Comenzar a juntar palabras que escuchan con su forma escrita.
  • Comenzar a escribir las letras del abecedario y algunas palabras que usan y escuchan con frecuencia.
  • Comenzar a escribir cuentos con algunas palabras que se pueden leer.
  • Comenzar a entender los conceptos de tiempo.

A los 6 años de edad, los niños deberían:

  • Leer y contar historias que conocen bien.
  • Utilizar varias maneras de ayudarse a leer una historia, como leer de nuevo, predecir lo que va a suceder, hacer preguntas o usar las pistas que hay en los dibujos.
  • Decidir por su propia cuenta cómo utilizar la lectura y la escritura para varios propósitos.
  • Leer algunas cosas en voz alta sin dificultades.
  • Identificar nuevas palabras usando combinaciones de letras y sonidos, partes de palabras y su comprensión del resto de la historia o texto.
  • Identificar un mayor número de palabras de vista.
  • Deletrear y representar los sonidos más importantes en una palabra al tratar de escribirla.
  • Escribir sobre temas que tengan gran significado para ellos.
  • Intentar usar puntuación y letras mayúsculas.

Etapas en el desarrollo del bebé

Continuando con el contenido sobre el desarrollo del bebé hasta los 18 meses, completaremos la tabla sobre las destrezas y nuevas aptitudes que el niño (en base a estudios en los que se analiza una muestra de niños sanos) comienza a realizar a una determinada edad.

En la siguiente figura recogemos los hitos más destacables en el desarrollo del niño hasta los 48 meses. El inicio de la franja indica que el 50% de los niños analizados realizan esa acción a esa edad. El final de la franja indica que el 95% lo cumple.

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La evolución que experimenta el niño a partir del año y medio le lleva a tener una relación con su entorno más compleja, debido a su desarrollo cognitivo y del lenguaje #Saludabit

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