Meditación y salud

Dice el diccionario que meditar es ‘aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo’. Podríamos añadir que, en el caso que nos ocupa, ese algo es uno mismo. 

Todos tenemos la imagen de alguien sentado en el suelo, con los brazos extendidos ligeramente flexionados y los ojos cerrados llevando su mente a algún lugar difícil de alcanzar. La meditación se relaciona con personas sabias, preocupadas de su existencia, de la trascendencia de la vida, o quizás de su intrascendencia, pero en cualquier caso meditada. La meditación es una disciplina que se viene cultivando desde hace miles de años por parte de varias culturas como la china o la hindú de manera sistematizada, pero seguro que toda la humanidad la ha puesto en práctica, de uno u otro modo, desde la noche de los tiempos.

Bienestar

En la actualidad, la evolución de la neurociencia y el mayor conocimiento del funcionamiento cerebral han podido corroborar que los efectos de la meditación trascienden lo meramente ‘espiritual’, llegando a producirse beneficios para la salud física y psicológica. Incluso, se podría recomendar a los profesionales de la salud que, en algunos casos, deberían contemplar las técnicas de meditación a la hora de valorar el tratamiento más adecuado para sus pacientes.

Meditación y sus efectos sobre la salud

La meditación es una actividad voluntaria en la que se alcanza un estado de contemplación, concentración y reflexión cuyo origen se remonta miles de años atrás. Su práctica se relaciona con la mejora del bienestar físico y psicológico. De este modo, la meditación enseña a examinar de forma reflexiva los pensamientos, sensaciones y sentimientos con el objetivo de alcanzar un estado de paz interior, relajación física y equilibrio psicológico.

La meditación parece reducir el estrés e inducir un estado de relajación de la mente. También puede tener una influencia significativa en cómo es percibido y procesado el mundo, así como en alterar la forma en que se regulan la atención y las emociones.

También se sugiere que cada tipo de meditación tiene un efecto fisiológico y mental específico. En cualquier caso, parece claro según se muestra en algunos estudios y revisiones que, en mayor o menor medida, la meditación tiene un efecto beneficioso sobre algunos factores de riesgo psicológicos, como la ansiedad y el estrés.

De igual modo, algunos estudios apuntan efectos beneficiosos de la meditación en relación con varios aspectos de la salud cardiovascular, si bien el tipo de estudios no permiten establecer conclusiones definitivas. Principalmente, este efecto se basaría en la mejora de los factores de riesgo psicológico (como ansiedad y depresión) que, a su vez, se relacionan con las patologías cardiovasculares. El estrés psicológico también aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de incrementar prácticas de riesgo como un mayor consumo de alcoholdrogas, tabaco y una peor alimentación, eentre otras.

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La meditación te ayuda a combatir el estrés y la ansiedad, lo que puede ser positivo para la salud cardiovascular #Saludabit

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- Riesgo cardiovascular. Indicadores de salud. Saludabit.

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