Psicología: problemas laborales

En las últimas décadas se han producido una serie de transformaciones en el mundo del trabajo que han afectado a las personas y a la sociedad en su conjunto de manera notable. De este modo, se han producido cambios en diversas esferas como en la economía, la tecnología, las relaciones sociales, la cultura y la política que han modificado las tradicionales relaciones en el ámbito laboral y con ello la trayectoria vital de las personas. Tampoco es desdeñable el impacto que todos estos cambios pueden tener en la salud de las personas –especialmente la salud mental– y en su calidad de vida, muchos de ellos derivados de los problemas laborales.

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Bienestar

 

Información práctica para tu día a día

 1. Un entorno laboral precario e inestable puede provocar la aparición de problemas de salud física y mental en los trabajadores.

 2. El estrés, el burnout y el mobbing son los principales problemas que se pueden dar en el entorno laboral. 

 3. El estado y las empresas tienen la máxima responsabilidad para crear un marco que fomente unas condiciones laborales justas, estables y saludable para el trabajador. 

 4. La psicoterapia cognitivo-conductual ofrece las estrategias adecuadas al trabajador que le permitan eliminar o mitigar las fuentes y evitar la experiencia del estrés.

 

Trabajo, sociedad e individuo

El trabajo ha existido siempre. Desde las sociedades cazadoras-recolectoras en las que el trabajo era el esfuerzo que te permitía sobrevivir en el día a día, hasta hoy, donde el trabajo es un concepto mucho más amplio y difuso en el que se conjugan aspectos puramente materiales pero también simbólicos.

En este sentido, a través del trabajo la persona no sólo realiza actividades productivas, sino que también se desarrolla a nivel psicosocial. De este modo, el trabajo se constituye como un fenómeno de construcción social, fruto de interacciones complejas e intercambios entre individuos. Así pues, el trabajo y sus condicionantes tienen un significado para las personas que lo realizan en función del valor que le otorgan, de los resultados que de él obtienen o del estatus que le proporciona en la sociedad. Tanto es así que en las sociedades actuales el trabajo configura la identidad personal, afectando a la estratificación y clasificación de las personas en la sociedad y a su autopercepción social.

Desde la Revolución Industrial en la que aparece el trabajo en su sentido moderno, se han ido produciendo numerosos avances que han supuesto un aumento en la confortabilidad y la calidad de vida de los trabajadores. Es en esta época donde nace el concepto de trabajo que hoy en día conocemos como fuente para producir una mayor riqueza. Pero, ¿qué tipo de riqueza es la que se crea? Y, ¿nos hace esa riqueza más felices? Son preguntas que tenemos el deber de plantearnos pero que no ofrecen respuestas sencillas. 

Finalmente, la situación económica inestable y los cambios demográficos y socioeconómicos han añadido un elemento de inestabilidad que repercute en la actualidad en unas condiciones laborales devaluadas (cuando no regresivas). Todo ello hace aumentar de manera notable los problemas derivados del trabajo y de las relaciones laborales.

Tipos de problemas laborales

Más allá del gravísimo problema que supone en las sociedades modernas el desempleo, los problemas que se generan en la relación del hombre con el trabajo son cada vez mayores. No se trata de problemas que hayan aparecido por primera vez en nuestra sociedad y en esta época, pero van en aumento.

Son diversos los problemas laborales que se pueden enfocar desde la visión psicosocial. El trabajador de hoy se enfrenta al estrés que se deriva de la precariedad de los empleos, de las malas condiciones de trabajo, del agotamiento emocional y de la falta de realización personal, que culmina con la sensación de “estar quemado” o burnout. También relacionado con el estrés están las relaciones entre los miembros de las organizaciones laborales en las que prima la rivalidad y la competitividad y que tanto favorecen el desarrollo del mobbing o acoso psicológico en el trabajo. Todo ello puede alterar la salud de los individuos de forma grave.

Estrés

El estrés ha sido identificado como uno de los riesgos emergentes más importantes en el panorama laboral actual. El estrés relacionado con el trabajo afecta a casi uno de cada tres trabajadores en el seno de la UE, y también en nuestro país. En este sentido, la precarización del empleo –un factor en auge en los últimos años– es un factor que, claramente, predispone al estrés en el ámbito laboral.

Mobbing

El acoso laboral es un problema grave, que no solo afecta a las víctimas directas. Sus consecuencias negativas se extienden a su familia y amigos, sus compañeros de trabajo, la empresa e incluso a todo el conjunto de la sociedad, ya que genera unos altos costes asistenciales.

Las consecuencias psicológicas que el mobbing puede ocasionar en la victima parten de un trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la somatización del trastorno, los problemas emocionales, la depresión y la ansiedad. En este sentido, el acoso laboral provoca pérdida de autoestima y sentimientos de culpa. Si se prolonga en el tiempo, puede desencadenar un cuadro depresivo grave. De igual modo, las victimas de mobbing pueden desarrollar un trastorno de ansiedad generalizado, caracterizado por el miedo y las conductas de evitación, que pueden, en los casos más graves, conducirles al suicidio.

El acoso continuo y sistemático también puede provocar graves problemas a nivel físico (trastornos gastrointestinales, trastornos del sueño, desajustes del sistema nervioso autónomo, etc.)

A nivel familiar, el acoso laboral puede provocar problemas en la relación de pareja y repercutir negativamente en el desarrollo psicológico de los hijos.

Las personas que han sufrido mobbing pueden desarrollar conductas inadaptadas desde el punto de vista social, que pueden ir del aislamiento a la agresividad. En este sentido, además de perder o tener que abandonar el puesto de trabajo por causa del acoso, muchas víctimas de mobbing encuentran serias dificultades para volver a integrarse en un puesto de trabajo con normalidad.

Burnout

En ocasiones, el trabajador se ve expuesto a unas determinadas condiciones de trabajo que no le resultan controlables, a pesar de poner en juego todos sus recursos personales. Debido a ello, el trabajador se va viendo afectado poco a poco en su estado de salud, produciéndose un deterioro general: cognitivo, emocional, conductual y físico.
Los síntomas de "estar quemado" o burnout pueden ser agrupados en físicos, emocionales y conductuales:

  • Síntomas físicos: malestar general, cefaleas, fatiga, problemas de sueño, úlceras u otros desórdenes gastrointestinales, hipertensión, cardiopatías, pérdida de peso, asma, alergias, dolores musculares (espalda y cuello), fatiga y trastornos de los ciclos menstruales en las mujeres.
  • Síntomas emocionales: distanciamiento afectivo como forma de autoprotección, disforia, aburrimiento, incapacidad para concentrarse, desorientación, frustración, recelos, impaciencia, irritabilidad, ansiedad, vivencias de baja realización personal y baja autoestima, sentimientos depresivos, de culpabilidad, de soledad, de impotencia y de alienación. Predomina el agotamiento emocional, lo que lleva a deseos de abandonar el trabajo y a ideas suicidas.
  • Síntomas conductuales: conducta despersonalizada en la relación con el cliente, absentismo laboral, abuso de drogas legales e ilegales, cambios bruscos de humor, incapacidad para vivir de forma relajada, incapacidad de concentración, superficialidad en el contacto con los demás, aumento de conductas hiperactivas y agresivas, cinismo e ironía hacia los clientes de la organización, agresividad, aislamiento, negación, irritabilidad, impulsividad, atención selectiva, apatía, suspicacia, hostilidad, aumento de la conducta violenta y comportamientos de alto riesgo (conducción suicida, actitudes violentas, etc.).

Estos síntomas tienen consecuencias negativas, disminuyendo la calidad de vida personal y aumentando los problemas familiares y en toda la red social extralaboral del trabajador, debido a que las interacciones se hacen tensas, la comunicación termina siendo deficiente y se tiende al aislamiento.

Precariedad laboral

Diversos estudios arrojan resultados claros sobre los problemas de salud mental que aparecen más estrechamente asociados con el desempleo: ansiedad, depresión, miedo y sufrimiento. Detrás del desempleo se esconde la desmoralización y el sufrimiento de miles de personas que quieren trabajar pero no pueden, la pobreza y la desesperación. El desempleo no significa solamente un individuo sin recursos económicos o sin trabajo remunerado, significa también una persona en cierta manera mutilada, que tiene dañada su autoestima y en la que afloran sentimientos de inseguridad.

La paradoja es que hoy en día se están viendo estos mismos efectos en individuos que disponen de empleo, pero en unas condiciones muy precarias que apenas le permiten subsistir. En este sentido, la precariedad laboral es uno de los grandes males solicales en el ámbito laboral de nuestro tiempo. 

Solución para los problemas laborales

Los problemas laborales deben ser abordados desde las instituciones públicas y poderes del estado, desde la propia empresa y desde el individuo afectado.

En cuanto a los poderes públicos, una legislación laboral justa que no permita la precariedad laboral y que siente las bases para una relación laboral digna, son elementos indispensables para que se minimicen los problemas laborales derivados de la precariedad y de las relaciones laborales inseguras. 

Por otra parte, las empresas deben promover las medidas preventivas y organizacionales y los protocolos de actuación adecuados para evitar o reducir el daño que los problemas laborales pueden determinar en el trabajador.

A nivel individual, la psicoterapia cognitivo-conductual ofrece las estrategias adecuadas al trabajador que le permitan eliminar o mitigar las fuentes y evitar la experiencia del estrés, o neutralizar las consecuencias negativas de esa experiencia. Para poder abordar los problemas derivados de la relación con el trabajo, es aconsejable la participación de un profesional especializado que reconozca la fuente de estrés proveniente de la organización y los factores psicosociales que se relacionan con ella.

Algunas de las técnicas demostradas eficaces son:

  • Técnicas dirigidas a regular la respuesta emocional mediante estrategias cognitivo-conductuales.
  • Técnicas de afrontamiento.
  • Técnicas de solución de problemas.
  • Entrenamiento en asertividad y habilidades sociales.
  • Programas de entrenamiento en gestión eficaz del tiempo.
  • Técnicas en relajación.
  • Aumento del apoyo social dentro y fuera del trabajo.
  • Tratamiento especializado en el mobbing tanto para la víctima como para el acosador.

Si los poderes públicos, las empresas y, en menor medida, los propios trabajadores ponen de su parte para crear unas condiciones adecuadas, los problemas laborales y su repercusión sobre la salud de los trabajadores se verán claramente reducidos. 

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El entorno laboral puede ser una fuente de trastornos para la salud física y mental. Los poderes públicos, las empresas y los trabajadores deben poner de su parte para prevenirlos y solucionarlos

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