Ciática, causas y tratamiento

La ciática es un tipo de dolor, en algunos casos muy molesto e invalidante, más común en las personas que ya padecen lumbalgia.

Bienestar

Qué es la ciática

La ciática o lumbociática es un dolor que, partiendo generalmente de la nalga, irradia por la parte posterior del muslo, pudiendo llegar hasta la pierna o incluso el pie. Es un dolor lancinante, agudo, aunque a veces se convierte en una molestia sorda. Se trata, en cualquier caso, de un dolor muy molesto.

Esa peculiar distribución del dolor sigue, en realidad, la distribución anatómica de un nervio o raíz espinal. El dolor puede acompañarse de síntomas sensitivos en la misma zona, como sensación de quemazón, entumecimiento u hormigueos y, en ocasiones, de debilidad muscular y de disminución de alguno de los reflejos de las piernas.

Los síntomas se acentúan típicamente al efectuar determinados movimientos con la pierna, o con el tronco, que produzcan un estiramiento del nervio espinal lesionado. A veces basta con la tos o el estornudo.

Causas de la ciática

Pese a su nombre, en la mayoría de los casos, el origen de la ciática no suele ser un problema del nervio ciático en sí mismo, sino de los nervios o raíces espinales que lo forman. Se trata de unos nervios más delgados que salen de la médula espinal, atraviesan la columna vertebral y, ya una vez fuera de la columna, se unen entre sí y dan lugar al nervio ciático propiamente dicho.

Este matiz anatómico explica el hecho de que no todos los dolores ciáticos tienen exactamente la misma distribución: según cual sea el nervio espinal afectado, la ciática tendrá una distribución u otra a lo largo de la pierna. Incluso si es el propio nervio ciático el responsable (lo que es menos frecuente), la distribución puede variar, según cuales sean las fibras nerviosas más directamente afectadas.
En la mayor parte de los casos, la causa que determina la afectación del nervio espinal es la compresión debido a algún problema de la columna vertebral, ya sea en las propias vértebras (artrosis, generalmente), en los discos intervertebrales (protrusión discal, hernia discal), o en ambos.

La estenosis o estrechez del canal espinal o la compresión del nervio ciático por la presión de alguno de los músculos que lo rodean son causas menos habituales. En el caso de la compresión del ciático por el músculo piriforme, situado en la zona glútea, se habla de “síndrome piriforme”, conocido también como “pseudociática”.

Será básicamente la exploración clínica la que determinará el origen del dolor.

Tratamiento de la ciática

Por fortuna, los ataques de ciática son casi siempre transitorios y se resuelven con tratamiento conservador. En fase aguda, el tratamiento se centra en la toma de analgésicos y/o antiinflamatorios no esteroideos (siempre prescritos por el médico) y evitar aquellas posiciones en las que el dolor se desencadena o se acentúa. Esto último puede conseguirse mediante reposo, si bien -aunque se trata de la recomendación tradicional- la evidencia científica sobre los beneficios del reposo no es concluyente. También puede ser efectivo adecuar la actividad física a las circunstancias. De hecho, algunas personas se encuentran mejor manteniendo un cierto grado de actividad.

Solo en casos de dolor importante, que no cede ante un tratamiento conservador, pueden plantearse otras opciones para el tratamiento de la ciática, como el uso de opioides (bajo estricto control médico y durante un periodo limitado de tiempo). En algunos casos refractarios, puede plantearse tratamiento con corticoides, aunque su utilidad es discutida. El uso de relajantes musculares, pese a ser una práctica que ha gozado de gran predicamento, no parece ser de utilidad a la luz de los estudios más recientes.

Pasadas las primeras dos semanas, la fisioterapia, y en concreto la terapia manual, puede jugar un papel en la recuperación de aquellas personas que continúan con dolor leve o moderado, aunque la evidencia científica sobre su utilidad real es controvertida. Posiblemente, el éxito del tratamiento dependa más de las características de cada caso que de la terapia en sí.

Si el nervio espinal permanece comprimido o lesionado de forma persistente –debido a alguna de las causas mencionadas– se acaba por producir atrofia y debilidad de los músculos correspondientes. En estos casos, que por fortuna no son los más habituales, el especialista deberá valorar la conveniencia de una intervención quirúrgica que libere el nervio de compresiones, tras discutir con la persona pros y contras.

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La ciática es un dolor de caracter neurológico que suele afectar a la nalga y a la pierna. El tratamiento con analgésicos y las terapias manuales suelen ser efectivos #Saludabit

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