Hidratación de la piel, cremas y cuidados

La piel es el órgano más grande del organismo. Constituye la frontera entre nosotros y el medio externo y desempeña importantes funciones. Por ejemplo, previene la deshidratación, bloquea la entrada de elementos extraños o tóxicos al interior del organismo, amortigua frente a posibles golpes, ayuda a controlar la temperatura corporal y trasmite diversos estímulos e información sobre el entorno a nuestro cerebro. Para poder llevar a cabo todas sus funciones de manera adecuada, debe mantenerse en buenas condiciones, por lo que debemos cuidar y mantener una correcta hidratación de la piel. Este debería ser el objetivo principal de las fórmulas cosméticas.

crema-hidratante

Bienestar

La piel: capas y capas de protección

Una característica clave de la piel es que está compuesta en un 70 % por agua. Tiene tres capas principales que son la epidermis, la dermis y la hipodermis, que a su vez se subdividen en estratos.

La epidermis

Se trata de la capa más externa, tiene un grosor medio de 0,1mm y se considera la capa protectora por antonomasia. La mayoría de sus células son queratinocitos, encargados de producir queratina, una proteína que servirá de barrera protectora. También contiene melanocitos, responsables del color de la piel y cuya función es protegerla de la radiación ultravioleta. La epidermis no tiene vasos sanguíneos ni linfáticos y se caracteriza por la continua formación de células y su posterior descamación. La capa de células de descamación se conoce como estrato córneo.

En circunstancias normales, la piel está suave e hidratada, siendo el estrato córneo el principal responsable de regular la hidratación de la piel. El contenido de humedad viene determinado por un delicado balance entre el Factor Natural de Hidratación (NMF, por sus siglas en inglés), compuesto por sustancias presentes en el estrato córneo de tipo higroscópico, es decir, que captan agua. Y el otro factor clave es el film o capa hidrolipídica. Este se forma por la secreción de las glándulas sebáceas y el agua procedente de las glándulas sudoríparas. Esta mezcla constituye una emulsión que previene la pérdida excesiva de humedad.

La dermis

Se trata de la capa más gruesa de la piel (de 1 a 3 mm). Contiene los vasos sanguíneos, nervios, folículos pilosos y glándulas sudoríparas. También contiene fibras con función estructural (colágeno y elastina) que confieren resistencia mecánica y elasticidad.

La hipodermis

La hipodermis (o tejido subcutáneo) es la capa más interna de la piel y se encarga de amortiguar y actúar como barrera térmica.

Tipos de piel: normal, grasa y seca

La clasificación más aceptada divide la piel en normal, grasa y seca.

Piel normal

La piel normal dispone de suficiente grado de humedad y no demasiada grasa. Los poros son apenas visibles y su aspecto presenta un tono mate. Normalmente, esta piel es la más habitual en gente joven.

También se utiliza el término “piel normal” para referirse a una piel mixta, cuyas regiones -frente, nariz y barbilla- tienden más a piel grasa, mientras que las otras partes son más secas.

Piel grasa

La piel grasa a menudo aparece tras la pubertad, ya que la secreción de sebo está relacionada con la producción de hormonas. Se caracteriza por un engrosamiento de la epidermis, poros dilatados y aspecto brillante.

La piel grasa es menos susceptible de formación de arrugas y, en general, está mejor protegida frente a los factores climáticos.

Piel seca

En la piel seca, el film o capa hidrolipídica es escaso o frágil. La epidermis es menos gruesa y se aprecian pequeñas arrugas. La piel presenta un tono mate e incluso puede tener aspecto escamoso.

Este tipo de piel es más sensible a los cambios de temperatura y se irrita más fácilmente en contacto con aguas duras y jabón.

Cremas hidratantes

Los efectos del sol, el aire frío, el agua y el contacto con detergentes o con productos agresivos son algunos de los factores que contribuyen a agrietar la piel o a que esté más tirante o seca. Las cremas pueden ayudar a mejorar el aspecto, la textura y a aliviar las molestias de la piel.

A medida que envejecemos, se produce una alteración del equilibrio de humedad en nuestra piel y esta se vuelve más seca, lo que propicia la aparición de líneas y arrugas. A partir de cierta edad, es recomendable usar crema hidratante si se quiere minimizar este efecto.

Además, hay una serie de factores que influyen durante toda la vida en la situación y aspecto de la piel, como son la utilización o no de cremas de protección solar, la exposición excesiva al sol y el tabaquismo, un factor al que se presta poca atención. Fumar ha demostrado contribuir visiblemente al envejecimiento de la piel.

Las cremas son emulsiones, es decir, mezclas de una fase grasa con una fase acuosa. Su función principal es aportar hidratación a la piel, o evitar que se pierda humedad. Para ello, se sirven de multitud de ingredientes, principalmente: 

- Humectantes. Sustancias higroscópicas que captan humedad del ambiente, como la glicerina, el propilenglicol y la urea.

- Ingredientes oclusivos. Sustancias que atrapan el agua en las capas externas de la piel, como la parafina, la vaselina y los aceites vegetales. 

- Emolientes. Sustancias grasas que flexibilizan, lubrican y evitan la pérdida de agua en la piel, como aceites, grasas y siliconas.

Qué debe tener una buena crema hidratante

Puede haber grandes diferencias entre unas cremas y otras. Normalmente, la presencia de un ingrediente no es la clave, ya que la eficacia depende de la formulación completa.

A menudo, se destaca en la publicidad la presencia de un ingrediente, pero si este no aparece en cantidad suficiente o el resto de ingredientes no son los adecuados, no se puede garantizar que el producto sea eficaz.

En cualquier caso, una crema de tipo cosmético solo tendrá efecto en las capas superficiales de la epidermis.

Cremas de día

Las cremas de día se utilizan como base para antes del maquillaje o solas. Algunas incluyen un factor de protección solar (lo ideal es que lleven como mínimo un FPS 15). Por debajo de ese nivel, la protección será insuficiente, teniendo en cuenta que no se va a aplicar repetidas veces como sí sucede con una crema solar. De este modo, la crema de día se aplica una sola vez por la mañana.

Suele tratarse de cremas ligeras, sin demasiada grasa, que dejan “respirar” a la piel. Normalmente se trata de emulsiones oleo-acuosas.

Cremas de noche

Las cremas de noche suelen ser más grasas (emulsiones acuo-oleosas), con más contenido graso y texturas más gruesas o untuosas. Este mayor contenido graso ayudará a evitar la pérdida de agua y a mantener la hidratación de la piel.

 

Saber más

- Encuentra un Dermatólogo cercano con el Plan Saludabit Plus

- Cosméticos. Biblioteca Saludabit

- Hidratación: Be water my friend. Biblioteca Saludabit

- Acné: remedios y tratamientos. Biblioteca Saludabit

- Combatir la celulitis. Blog Saludabit

Twitsumen

La piel está constituida por un 70 % de agua, por lo que mantener su hidratación es fundamental para su buen funcionamiento y aspecto. Las cremas pueden contribuir a ello #Saludabit

Compartir en: