Menopausia: manifestaciones y tratamientos

La menopausia marca el final de una etapa en la vida de todas las mujeres. Esta situación fisiológica que pone fin a su etapa fértil, viene acompañada de diversas molestias y la aparición de síntomas que pueden requerir la intervención de un profesional de la salud

menopausia

Bienestar

Qué es la menopausia

La menopausia o climaterio no es, bajo ningún concepto, una enfermedad. Se trata de un proceso natural que sucede en la vida de las mujeres cuando sus periodos menstruales desaparecen de forma definitiva.

Se considera que se ha alcanzado la menopausia cuando durante 12 meses seguidos la menstruación desaparece. Sucede de manera natural en torno a los 45-55 años de edad, una vez que se agota la reserva de folículos ováricos (las estructuras funcionales que producen los óvulos).

Causas de la menopausia

Todas las niñas nacen con un número definido de folículos ováricos que va menguando a lo largo de la vida. De este modo, en el momento en que comienza la primera menstruación, se empieza a consumir la reserva folicular hasta que se agota en la menopausia. Como consecuencia, se producen una serie de cambios hormonales: disminuyen los niveles de estrógenos (concretamente de estradiol, el estrógeno que producen los ovarios) y de progesterona, mientras que aumentan los niveles de la hormona luteinizante y folículo-estimulante.

Principales manifestaciones y síntomas de la menopausia

El proceso de transición hasta llegar a la menopausia se conoce como “perimenopausia”. Suele comenzar cuatro años antes del último periodo. La intensidad de sus manifestaciones puede variar enormemente de una mujer a otra, estando los cambios hormonales en la base de muchas de ellas. Algunos de los síntomas de la menopausia más habituales son:

  • Sofocos. Se trata de la manifestación más común que afecta hasta el 80% de las mujeres. Son aún más frecuentes por la noche, repercutiendo negativamente en el descanso nocturno. Se caracterizan por una repentina sensación de calor localizada en la cara y en la parte superior del pecho. Se acompañan de sudoración y a veces de palpitaciones. Duran unos pocos minutos, aunque pueden llegar a ser muy frecuentes a lo largo del día.
  • Ciclos menstruales irregulares.
  • Insomnio.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Molestias genitourinarias.
  • Sequedad vaginal.
  • Dolor al mantener relaciones sexuales.
  • Disminución de la libido.
  • Modificaciones en los niveles de lípidos, con aumento del riesgo de sufrir enfermedades de tipo cardiovascular.
  • Menor densidad mineral ósea.

Tratamiento de la menopausia: riesgos y beneficios

Dado que la mayoría de las manifestaciones que acompañan la perimenopausia son consecuencia de una disminución en los niveles de estrógenos, su tratamiento, en caso de ser necesario, consiste precisamente en suministrar y suplir mediante fármacos este déficit hormonal. Es lo que se denomina terapia de restauración hormonal (TRH) o también terapia hormonal sustitutiva, muy eficaz en el tratamiento de los sofocos, la atrofia y sequedad vaginal. Incluso puede ayudar con los cambios en el estado de ánimo.

Existen dos tipos de preparaciones en función del tipo de hormona que contengan:

- Las que solo contienen estrógenos (y que solo se pueden usar en mujeres a las que se les haya extirpado el útero, ya que producen hiperplasia del endometrio uterino).

- Las que combinan estrógenos con progestágenos, que evita el efecto de las primeras.

Pueden presentarse bajo diferentes formulaciones: comprimidos orales, parches transdérmicos, anillos vaginales, comprimidos vaginales y geles de aplicación tópica. Las preparaciones de administración vaginal se usan principalmente en mujeres cuyos síntomas más importantes son los relacionados con la atrofia vaginal.

Terapia hormonal y cáncer

Como todo medicamento, la TRH presenta serias desventajas y contraindicaciones. Hace años se prescribía a las mujeres menopáusicas con el objetivo, no solo de aliviar los síntomas vasomotores, sino también para prevenir las enfermedades de tipo cardiovascular y las fracturas causadas por la descalcificación ósea. Eso fue así hasta que en 2002 aparecieron publicados lo primeros resultados de un estudio llevado a cabo en Estados Unidos, el WHI (de las iniciales en inglés Women’s Health Initiative), que mostraba que las mujeres que recibían TRH tenían un mayor riesgo de sufrir tromboembolismo venoso, ictus, cáncer de mama y eventos cardiovasculares de tipo isquémico (como ataques al corazón), esto último en las que recibían TRH combinada. A raíz de aquel estudio, la prescripción de TRH disminuyó enormemente.

Estudios posteriores han permitido matizar los resultados del WHI. Hoy se sabe que el riesgo de desarrollar dichos eventos depende mucho de la edad de inicio del tratamiento (mayor en mujeres de más edad), de la duración del tratamiento (a mayor número de años tomando TRH mayor riesgo) y por supuesto, del estado de salud general.

Actualmente solo se recomienda, de forma individualizada, para el alivio sintomático de los sofocos y de la atrofia vaginal. Eso sí, a la menor dosis posible y durante cortos periodos de tiempo (2 o 3 años, 5 como mucho y no más allá de los 60 años de edad).

Consejos Saludabit para afrontar la menopausia

La menopausia es un proceso natural, y como tal debe afrontarse. Te contamos algunas medidas sencillas que ayudan a reducir algunas de las molestias asociadas y prevenir los posibles problemas de salud:

  • Mantener una actividad física regular, como correr o caminar regularmente. El ejercicio suave, regular y mantenido refuerza los huesos y músculos y reduce el riesgo de sufrir problemas vasculares.
  • Evitar algunos de los factores que pueden precipitar los sofocos, como los platos muy calientes o especiados, las bebidas calientes, el alcohol y el café.
  • Hay que dormir lo suficiente e intentar mantener el estrés a raya.
  • El uso de lubricantes o hidratantes ayuda a proporcionar alivio a las molestias ligeras derivadas de la sequedad vaginal. Si es necesario, el médico o el ginecólogo pueden prescribirte tratamientos tópicos.
  • Para prevenir o retrasar la osteoporosis es importante tener una alimentación rica en calcio durante la juventud y la edad adulta, con un consumo elevado de lácteos. Otras fuentes de calcio son las hortalizas de hoja verde (coles, espinacas, acelgas), el brécol, las sardinas en conserva y los frutos secos.
  • Es importante llevar a cabo a diario actividades al aire libre, para asegurar una adecuada síntesis de vitamina D. Lácteos, pescados azules o hígado son fuente de esta vitamina.

 

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La menopausia es el acontecimiento fisiológico que anuncia el final de la etapa fértil en la mujer. Las molestias y síntomas que provoca se pueden mitigar siguiendo algunos consejos #Saludabit

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